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Por favor, ¡que se muera la moda ibicenca de una vez por todas!

Cada año la misma tortura. Es llegar el verano y a los famosos les da por hacerse fans de la moda ibicenca. ¿En qué consiste? Pues en comprarse un par de prendas blancas a precio de oro y ponérselas en una fiesta donde todo el mundo va también de blanco. El colmo del esnobismo y el sin sentido. Aunque siempre queda algo peor en el tintero: la fiesta 'flower power'. Hoy sacamos la artillería pesada. ¡Basta de ridiculeces!

¿Quién no ha sido invitado a una boda este verano bajo la consigna 'se ruega estilo ibicenco'? Lo que uno imagina que será una ceremonia celebrada en la isla Pitiusa, con sus playas y sus puestas de sol, acaba siendo el mismo cuento de siempre, en el mismo jardín del mismo salón de siempre -y por el que pasan dos o tres bodas idénticas cada fin de semana- y con los mismos sorbetes de limón 'para rebajar' de siempre.

Pero, eso sí, vestidos todos de blanco. Señoras de cierta edad que dejan su modelito de las bodas en casa y se plantan una bata comprada en la mercería de la esquina, señores con cara de pocos amigos por haber tenido que acudir a la ceremonia con una especie de 'guayabera' con chorreras y madrinas encantadas por quitarle un poquito de protagonismo a la novia. Eso es una boda ibicenca. Eso es el infierno en la Tierra.

La culpa de todo esto la tienen los famosos y su obsesión por restregarnos las vacaciones de ensueño que viven cada verano -¿vacaciones de qué, exactamente?, se preguntará algunos-. En cuanto comienza el calor, las celebrities dejan sus lujosos apartamentos en la capital para trasladarse a sus no menos residencias ibicencas.

Allí tiene todo lo que pueden desear. Playas paradisíacas, tiendas de lujo, fiestas interminables, amigos famosos con los que compartir veladas y reporteros para pillarles con su nuevo y estupendo bañador. Y como no tienen suficiente con esto, se plantan el uniforme blanco nuclear para dejar claro que solo les falta empadronarse para ser residentes. Mientras tanto, los demás vemos la vida pasar desde la ventana de la oficina.

La lógica de la 'moda ibicenca' es aplastante. Tejidos naturales, poco pegados al cuerpo y de colores claros para mitigar los estragos del calor húmedo de la isla. Y si, encima, nos remontamos al auge del movimiento hippy en Ibiza durante la década de los 70, le añadimos un toque de 'buenrollismo' que todavía queda más exótico -pese a que no deje de ser lo que cualquiera se pondría para salir a la calle durante los tórridos meses de verano-. Ahora, de lo que fue a lo que es hay un gran trecho.

La utilidad y el sentido común han dejado paso al puro 'postureo', como quien se planta el mono de ski en Baqueria pese a no acercarse a ninguna pista o el que pasea con una baguette debajo el brazo en París aunque en su estricta dieta no entren los carbohidratos. Un sinsentido de manual.

Moda ibicenca a tutiplén entre famosos

Estamos hartos de ver a Eugenia Martínez de Irujo saliendo de su casa ibicenca con una falda larga y blanca, de ver a Elena Tablada combinar su vestido color hueso con unas sandalias romanas y un bronceado salido el mismísimo sol, de ver a Elisabeth Reyes desfilando con las 'nuevas tendencias' que no dejan de ser iguales que las viejas, y de Tita Cervera subiéndose al Mata Mua con una bata, como no, blanca. Y no crean que la cosa se queda en Ibiza.

Los famosos que no pueden dejar Madrid por las razones que tengan -sea trabajo, sea cuidado de niños, sea que nadie les ha invitado a la isla-, también organizan sus propias fiestas ibicencas en cualquier terraza o discoteca del centro. Allí está Terelu, siempre, como en cualquier evento que se precie, aunque ella se compra sus modelitos blancos en Puerto Banús, que no es Ibiza pero se le parece.

¿No debería el Gobierno balear también ponerse manos a la obra con esta moda, tal y como quiere hacer con Ibiza Shore? Como ya pasó con la primera edición del reality, las instituciones creen que la imagen que dará el programa de la isla no va a traer nada bueno y prefieren boicotearlo de entrada. ¿Y no han pensado que ver a Ana Obregón con un vaporoso pero escotado vestido blanco y flores en la cabeza mientras mete tripa en la playa tampoco es la mejor de las promociones? Tan solo se nos ocurre algo peor y que, casualmente, también se celebra en Ibiza: la fiesta 'flower power'. El peor evento de la temporada en el que famosos de todo tipo de pelaje creen estar en un viaje psicotrópico y aparecen con flecos, flores pintadas en la cara y estampados en pantalones de campana. Ellos creen que molan. Nosotros sufrimos la vergüenza ajena.

Para el verano 2015 les recomendamos que no sigan la corriente. No se dejen convencer por los mil y un artículos alabando las bondades de la moda ibicenca y recomendando complementos y maquillajes perfectos para combinar con el blanco. No hemos llegado hasta aquí para hacer lo mismo de siempre. Si tienen la inmensa suerte de poder pasar unos días en Ibiza, disfruten de la isla y pónganse lo que quieran. Si es blanco, blanco, y si no, ¡no pasa nada! ¡Déjense llevar!


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