Cultura

David Bowie, Louis Vuitton y las flores del mal

“Allá todo es orden y belleza... Lujo, calma y voluptuosidad”  El oscuro y decadente romanticismo Baudelaire es el enganche de la última campaña de Louis Vuitton. No es mala combinación, pero si a este binomio le añadimos la enigmática presencia del Duque Blanco, entonces se nos transforma en la Santísima Trinidad del lujo, la fantasía y la belleza: L’Invitation au Voyage nos trae a su alteza David Bowie.

David Bowie para Louis Vuitton.
David Bowie para Louis Vuitton.

Venecia es el escenario y el segundo capítulo de la historia creada por el fotógrafo David Sims y dirigida por Romain Gavras para recrear la nueva colección de la firma francesa Louis Vuitton.

En la primera entrega de L’Invitation au Voyage la modelo Arizona Muse encontraba la llave maestra que abría la puerta al universo onírico en un baúl de Vuitton entre monalisas y louvres, y en esta segunda, una música hipnotizante la arrastra hasta un palacio veneciano donde mister Bowie la espera sentado al piano tocando su I’d rather be high, que parece haber sido escrita solo para ella... ¡ilusa! Eso pensamos todas... Como por arte de magia, Arizona se encuentra rodeada por extravagantes personajes recargados de dorados y lujosos monograms de Vuitton. Al final, todo parece haber formado parte de una ensoñación de Arizona, pero, como prueba de esa noche mágica en brazos de Bowie le queda una partitura y un hermoso bolso Vivienne, que no está nada mal.

La moda de los fashion films es ya una constante entre las marcas de lujo, Cartier, Prada, Miu Miu... Sofía Coppola, Rinko Kinkuchi, Guy Ritchie... todos unidos por una buena causa: “No queremos venderte, sino acompañarte en el viaje de tu vida”, y les damos las gracias por ello: al menos nos entretienen.

Ahora es David Bowie con su indudable charme y las ganas locas de vender su último álbum The Next Day el que presta su imagen a la casa del lujo por excelencia (no cualquiera tiene el cuajo de diseñar un departamento para la lata de caviar en todos sus baúles) y, de paso, tiene un videoclip de su canción que ni en sueños se podía haber permitido... Nada que ver con los tiempos en los que bailaba al ritmo de Modern Love con Tina Turner para la campaña de Pepsi de los 80, esto es otro nivel.

Y la verdad es que le viene que ni al pelo. Aunque algunas sigamos teniendo nostalgia de Ziggy Stardust y su sombra azul, David Bowie está perfecto en el papel de dandy y además tiene un equipaje digno de cualquier baúl de monsieur Vuitton.

Con estas compañías y la nueva colección de accesorios tardaremos en echar de menos a Marc Jacobs, que hace poco más de un mes abandonó la casa para poder catapultar su propia firma a la estratosfera del lujo. Lift off, Marc! Major Tom se queda entre nos.


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