Los grandes consideran que una buena parte de los ingresos debe provenir del exterior

Los inversores recelan de las constructoras porque aun tienen demasiada exposición a España

El esfuerzo de las grandes constructoras españolas para profundizar en su internacionalización no ha sido suficiente, al menos por ahora. Los inversores institucionales consideran que las compañías del sector aún no cuentan con una adecuada diversificación en la cifra de negocios, que cuenta todavía con un claro componente español, un riesgo país que muchos fondos de inversión no están, por el momento, dispuestos a asumir. 

Los inversores recelan de las constructoras porque aun tienen demasiada exposición a España
Los inversores recelan de las constructoras porque aun tienen demasiada exposición a España

“Este partido se juega fuera”. Esta frase pronunciada el pasado martes por el portavoz del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, Alfonso Alonso, es perfectamente aplicable al escenario en el que se desenvuelven las grandes constructoras españolas en estos momentos. El esfuerzo de los grupos por profundizar en su internacionalización no ha sido suficiente, al menos a la vista de algunos inversores institucionales, que recelan de apostar por las compañías españolas del sector.

La evolución hacia el exterior se ha reflejado en los balances de las empresas durante los últimos cinco años. ACS, la mayor del sector por ventas, ha duplicado el peso que en su cifra de negocios tiene el sector internacional, aunque éste se quedaba en el 32% antes de que se produjera la consolidación de las cuentas con su participada Hochtief.

Por su parte FCC cerró 2011 con un hito histórico en sus cuentas. Por primera vez, más de la mitad de su cifra de ventas provenía del exterior, más en concreto un 52%. Sacyr Vallehermoso ha conseguido pasar de un pobre 21% hace cinco años al 48% que se reflejaba en las últimas cuentas anuales que publicó.

Sin embargo, estos esfuerzos no han sido suficientes. Muchos institucionales consideran que el hecho de que casi la mitad de los ingresos siga proviniendo de España es un factor de riesgo, y más actualmente, que les hace recelar de invertir en las compañías. Las constructoras cotizadas se han encontrado con esta respuesta cuando han salido al mercado en busca de nuevos inversores. Y con la particularidad de que las compañías que obtienen un mayor porcentaje de ingresos del exterior están menos penalizadas en bolsa.

Repercusión positiva en bolsa

Claros ejemplos de lo anterior son Ferrovial y OHL. La primera de ellas ya lograba hace cinco años más ventas del exterior que de España y la proporción ha llegado a ser de dos tercios al cierre del ejercicio 2011. La empresa controlada por la familia Del Pino se deja en el parqué tan sólo un 10% en lo que va de año, la mitad del descenso que acumula el Ibex-35.

Mientras, OHL cerró el ejercicio pasado con un 70% de su cifra de negocios proveniente del exterior, frente al 44% que presentaba hace cinco años. Su castigo en bolsa desde enero también es inferior al del resto del sector, concretamente de un 20%, en línea con el del Ibex-35. En contraste con Ferrovial y OHL,  ACS y Acciona se dejan un 35%; FCC, un 51% y Sacyr, un 64%.

El fondo Southeastern, accionista de Ferrovial y de ACS, destaca en sus informes que no considera a la primera una empresa española, especialmente por los activos que tiene en cartera, como la gestora aeroportuaria británica BAA y la autovía canadiense ETR 407. La caída de la licitación de obra pública es otro factor de incertidumbre que condiciona las decisiones de los inversores institucionales.


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