El PP empieza a tener puentes con el PNV

El País Vasco evita contaminarse de Cataluña y se aferra a la prórroga del cupo

El Gobierno que salga de las urnas en el País Vasco el próximo domingo 21 se beneficiará de las ventajas que ha supuesto para esta comunidad el desencuentro con Hacienda sobre las transferencias incluidas en el actual modelo de cupo. El PP está tendiendo puentes con el PNV para que no se contagie de la deriva soberanista de CiU.

El presidente del PNV, Íñigo Urkullu, en un mitin electoral
El presidente del PNV, Íñigo Urkullu, en un mitin electoral EFE

El importe del cupo para el año que viene superará los 920 millones de euros, casi un 70% más que en 2012, después de la prórroga del modelo facilitada por Hacienda que permitirá al próximo Gobierno vasco, previsiblemente del PNV, seguir disfrutando de los mismos privilegios en plena polémica soberanista en Cataluña. Fuentes nacionalistas admiten las ventajas de esta prórroga para el País Vasco, en un momento en el que cualquier negociación con el Gobierno de Mariano Rajoy sobre el cupo sería a la baja y se vería condicionada por el mimetismo que Artur Mas quiere establecer entre el Concierto Económico vasco y el modelo de financiación al que aspira Cataluña.

Hacienda ha calculado en más de 920 millones de euros el importe del cupo vasco para el año que viene después de la prórroga del actual modelo

El cupo deriva del Concierto Económico y se basa en un sistema de cálculo que sirve para abonar aquellos gastos de carácter general que el Estado hace en el País Vasco a partir de la participación de esta comunidad en el PIB nacional. Durante el Gobierno de Patxi López se ha producido un descuerdo constante con Hacienda sobre su liquidación y todavía están en litigio más de 500 millones de euros procedentes de las prestaciones relacionadas con la sanidad, la educación y la dependencia.

El PNV no tiene prisa alguna en negociar con el Gobierno de Rajoy la nueva metodología del cupo para los próximos cinco años, consciente de que es muy ventajoso para el País Vasco que operen cuanto más tiempo mejor los mismos flujos financieros que se tuvieron en cuenta en 2007, año en el que todavía no se le había visto la cara a la crisis. “Una negociación en estas condiciones, con la tesorería del Estado en coma y con media Cataluña abrazando la soberanía política y fiscal, sería claramente perjudicial para Euskadi”, confiesan fuentes del nacionalismo vasco.

El presidente del PNV, Iñigo Urkullu, y su Ejecutiva han analizado largo y tendido los riesgos que entraña para el Concierto Económico Vasco la pulsión soberanista que pilota Artur Mas y que tiene como uno de sus objetivos conseguir el mismo modelo de financiación. Es una paradoja, pues cuando se hizo la Constitución Cataluña rechazó este modelo, una especie de federalismo fiscal insertado en la Carta Magna, ya que entendía que saldría perdiendo dinero.

Cataluña rechazó en 1978 el federalismo fiscal que ahora reivindica Artur Mas en la campaña catalana

Ahora, con las arcas del Estado tan menguadas y Convergencia i Unió en plena cruzada independentista, el PNV quiere que el cupo pase lo más desapercibido posible, de ahí que la prórroga sea el escenario ideal para el próximo Gobierno que, si las encuestas no fallan, presidirá el propio Urkullu.

En paralelo a este proceso, el PP está aproximando posiciones con el PNV para que, al margen de la contienda electoral, sea posible un escenario de colaboración después del día 21. Los populares vascos no solo están dispuestos a facilitar la investidura de Urkullu, sino también a colaborar con la aprobación en el Parlamento vasco de las medidas que contribuyan a que el País Vasco pueda cumplir el año que viene con los objetivos de déficit pactados con Hacienda.


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