Desde la heterodoxia

Auditoría y quita del déficit tarifario

El escándalo del sector eléctrico pone de manifiesto cómo se las gasta en España, en nombre de una falsa liberalización, una oligarquía económica y política que actúan de manera impune contra la ciudadanía. Para ello cuentan además con el silencio cómplice de los grandes grupos de comunicación, participados, financiados y mantenidos por dicha plutocracia.

Se está produciendo una transferencia de renta encubierta de los consumidores a estas oligarquías económicas y políticas, que actúan al margen de la competencia, vía acuerdos tácitos nocturnos plasmados con alevosía en su vehículo preferido, el Boletín Oficial del Estado (BOE). La subasta de electricidad del jueves 19 de diciembre es la gota que colma el vaso respecto a un sector que ha actuado impunemente desde su liberalización.

Mientras que el sector bancario, por fin, tras tirar miles de millones de euros de los contribuyentes a la basura, y los que aún nos rondarán morena, va a estar sometido finalmente al control de Europa, vía BCE, aquí aún nos quedan campeones nacionales, como el sector eléctrico, que campan a sus anchas. Favorecido por una regulación, fijan sus beneficios de antemano, de abajo a arriba, al margen de las variaciones en la demanda y del dolor que las miserables políticas económicas del ejecutivo de turno infligen a los ciudadanos.

A la vez que nos aumentan los impuestos y nos recortan los servicios básicos, subiendo de manera injustificada su precio, los gobiernos regalan miles de millones de euros a compañías que afirman tener un déficit ficticio, que ellos mismos se han inventado, el tarifario. Sin embargo, nada les ha impedido tener miles de millones de euros de beneficios, mientras su gerencia, presidentes y consejeros, se autoimponían salarios e ingresos propios de jeques árabes u oligarcas rusos. Pero se trata de empresas privatizadas, antiguos monopolios naturales, relativas a sectores básicos. Es necesario una auditoría profunda donde además de una quita por la totalidad del déficit tarifario aquellos que manipularon los precios de las subastas pasen por los juzgados correspondientes.

Auditoría de distintos sectores económicos

Hoy más que nunca es necesario una auditoría profunda de todos y cada uno de los movimientos económicos y legislativos que afectan y han afectado a determinados sectores económicos que en las últimas décadas han vivido del BOE. También de la remuneración de los distintos presidentes y miembros de sus consejos de dirección, y las puertas giratorias que han beneficiado a políticos de turno. En nuestro país nadie asume las consecuencias de sus actos, ni las oligarquías que hunden sus respectivos sectores económicos, ni aquellas que juegan con las cartas marcadas, ni los políticos que mienten, engañan, y se ríen de sus votantes. España definitivamente no es una democracia.

Esta auditoría tendría que ser el objetivo primordial de aquellos que aspiren de manera honesta a regir democráticamente los destinos de nuestro país. Debería ser amplia y profunda, debería incluir a la banca, al sector eléctrico, al de las telecomunicaciones y a las principales constructoras. Sólo así nuestro país, desde cero, podrá iniciar una catarsis donde todos los ciudadanos -conservadores, liberales, socialdemócratas o de izquierdas, da igual- recuperemos la ilusión por un país, España, donde la mediocridad, el conchabeo, la ineficacia, y la injusticia, son moneda de uso diario.

El análisis impecable de Vozpópuli

Dentro del ocultamiento masivo de la realidad de todos y cada uno de estos sectores, que actúan como oligopolios y monopsonios, por la inmensa mayoría de los medios de comunicación, ha habido excepciones. Entre ellas el análisis exquisito y riguroso de los periodistas de este medio, Vozpópuli.

Tal como han ido recogiendo en las distintas piezas publicadas desde el jueves, la última subasta del jueves 19 de diciembre no fue la excepción a las distintas pujas que han tenido lugar, concretamente veinticinco. La dinámica siempre ha sido la misma. En los días previos a la celebración de la puja, los precios del megavatio por hora se disparaban injustificadamente. Una vez cerrada la subasta, los precios volvían a desplomarse de nuevo, esta vez lo han hecho un 23% al día siguiente (el viernes 20) y un 37% con respecto a una semana antes.

Tanto la Comisión Nacional de la Energía (CNE) como la Comisión Nacional del Mercado de Valores (CNMV) investigaron estas prácticas en diferentes ocasiones y elevaron sus informes respectivos tanto al gobierno de Zapatero como al de Rajoy. Ninguno de los dos gobiernos hizo caso alguno a los avisos lanzados por los reguladores energético y financiero, alertando de que los agentes de mercado que participaban en las subastas (bancos de negocios, brokers, grandes eléctricas internacionales y comercializadoras españolas) provocaban un significativo aumento de los precios, que después se trasladaban al recibo de la luz.

También desde este medio nos han detallado el meollo de la cuestión, la sobrecapacidad de un sector que quiere que la diferencia entre la producción y la demanda se la abonemos los ciudadanos. En la actualidad existe una sobrecapacidad sin precedentes y una demanda que se ha hundido a los niveles de 2005. Es otra de las muchas claves que explican el multimillonario déficit de tarifa -menos ingresos, y más instalaciones para repartírselos-.

La reforma eléctrica de Soria, exactamente igual que las anteriores, no recoge ninguna medida para luchar contra la especulación en las subastas, ni cambios en el perverso sistema pool de precios mayoristas. La reforma eléctrica aprobada en el Consejo de Ministros del 12 de julio, no atacó el principal problema del sistema eléctrico, la especulación y manipulación de los precios en las subastas y la fijación de los precios del mercado mayorista pool, en el que siempre marca precio la tecnología más cara. ¡Y así nos va!


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