El Buscón

Interior infla el currículo de los etarras... o se olvida de que han sido absueltos

A Jorge Fernández Díaz cualquier etarra detenido por las Fuerzas de Seguridad del Estado le da pie a hacer un sinfin de declaraciones y a que su equipo lance una rimbombante nota de prensa.

El ministro del Interior, de confidencias ayer en el Congreso con la vicepresidenta.
El ministro del Interior, de confidencias ayer en el Congreso con la vicepresidenta. EFE

A todos los ministros les gusta lucirse. Es ley de vida... política. Ya se sabe lo importante que es para ellos 'aprobar' en las encuestas de popularidad del CIS, no sea que al presidente de Gobierno de turno le dé por hacer una remodelación del gabinete y a uno le pillen con el barómetro por los suelos. Por eso, muchos tienden a sacar brillo y esplendor, como la RAE, a todo lo que hace su departamento en notas de prensa que tras leerlas hacen pensar a muchos que vivimos realmente en el País de las Maravillas de Alicia. Uno de estos ministros amantes de ponerse medallas es, sin lugar a dudas, Jorge Fernández Díaz, el titular de la cartera de Interior, a quien cada etarra detenido por las Fuerzas de Seguridad del Estado le da pie a hacer un sinfin de declaraciones y a que su equipo lance una rimbombante nota de prensa.

Lo malo es que algunas veces esos escritos dirigidos a la canallesca se exageran en exceso y las fechorías de los malos se terminan 'inflando' de tal manera que terminen explotándo en la cara de los responsables de Interior. Le ocurrió a finales de mayo con el arresto en el sur de Francia de un par de jóvenes etarras, a uno de los cuales, Oroitz Gurrutxaga, Gurru, le elevaron a los 'altares' de la jefatura militar de la organización terrorista por arte de nota de prensa. Menos mal que los expertos antiterroristas le hicieran ver horas después a Fernández Díaz que el susodicho Gurru más que el general que señalaban los triunfantes escritos ministeriales que le había hecho su equipo era el cabo furriel. Eso sí, el error no hizo que el ministro se ruborizase, simplemente quitó importancia al mismo en una rueda de prensa soltándo eso de que "esto del escalofón tiene poca importancia".

Pero como los políticos y sus asesores son también humanos y, por tanto, capaces de tropezar no dos veces, sino las que hagan falta en la misma piedra, ayer volvieron a inflar el curriculum de un detenido como presunto integrante de ETA. El 'agraciado' por el amarillismo ministerial fue en esta ocasión Lander Fernández Arrinda, un joven que ya contaba con una detención y condena en Francia por asociación de malhechores, una más en España en agosto de 2008 por llevar en su coche unos boletos cuya recaudación iba destinada a ayudar a los presos etarras, y una última de junio de 2009 por un sabotaje cometido en 2002.

Lo cierto es que la nota de prensa recogía todas estas detenciones e, incluso, detallaba que por lo de las papeletas supuestamente filoterroristas fue condenado por la Audiencia Nacional a tres años de prisión por colaboración con la banda al considerar que el tribunal que el dinero, más que para ayudar a los reclusos, iba destinada en realidad a llenar las arcas de la organización. Y hasta ahí puedo leer, que diría Mayra Gómez Kemp, porque lo que el Ministerio del Interior 'olvidó' reflejar en su nota de prensa de ayer es que en julio del año pasado el Tribunal Supremo terminó absolviendo al joven de aquel delito... Claro, que eso no vende ni ayuda a que el ministro suba sus índices de popularidad.


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