Cultura

Carmen Maura envidia a los franceses: ellos sí respetan la cultura y van a ver su cine con orgullo

La actriz, quien visitó Málaga esta semana, conversó con la prensa sobre los riesgos de la profesión, las políticas culturales en Francia y los desaciertos  españoles en la protección de la actividad de sus creadores.

La actriz Carmen Maura durante la rueda de prensa del preestreno de su última película "La Vanité", de Lionel Baier, en el vigésimo primer Festival de Cine Francés de Málaga.
La actriz Carmen Maura durante la rueda de prensa del preestreno de su última película "La Vanité", de Lionel Baier, en el vigésimo primer Festival de Cine Francés de Málaga. EFE

Hay cosas que son capaces de poner verde de envidia y de enfado a la actriz Carmen Maura: que en España exista un “Ministerio de Educación, Cultura, Deporte y la madre que lo parió” en lugar de un ministerio sólo dedicado a la Cultura y que en Francia, el país donde ha hecho carrera en los últimos años, cuiden más la cultura. Allá sí vayan a ver su cine con orgullo, dijo la actriz en una entrevista concedida a la Agencia Efe. No llegó Maura a comprar directamente España con Francia, pero a buen entendedor…

En Francia sí van a ver  su cine con orgullo, dijo la actriz en el fstival de Cine Francés de Málaga.

Carmen Maura, quien asistió este viernes al preestreno de la película La vanité, de Lionel Baier, que se exhibió en vigésimo primer Festival de Cine Francés de Málaga, conversó sobre muchos otros temas. Desde la popularidad hasta la ideología. Porque la vida, como las chicas Almodóvar –de las que ella forma parte-, resulta demasiado súbita. A ella, que le llegó la popularidad "en 24 horas, con un programa de la tele, cuando sólo había una tele y la veían doce millones de personas", la fama la resultó desequilibrante.

"Todo el mundo te trata diferente. Tú no cambias, la gente cambia contigo, incluso mi madre, que era más simpática conmigo que nunca. Ella era una persona que cambiaba muy rápido, y cuando murió Franco pasó en una semana de ser muy de derechas a ser socialista", recordó la actriz, quien recomendó a los que ahora comienzan en el oficio una asignatura para sobrellevar popularidad o aprender a hacer entrevistas, "porque la promoción es una parte importantísima de este trabajo", y éstas son "cosas más difíciles que hacer de princesa, de reina, de buena, de mala o de asesina".

Carmen Maura no tiene ahora sensación "de estar haciendo una carrera" ni quiere "más fans, ni más países ni nada", porque tiene "ya de sobra" para lo que quería. "Nunca he programado las cosas en mi carrera, pero tengo un ángel de la guarda que conoce el oficio y que me ha puesto en el sitio oportuno en el momento oportuno, porque he tenido toques de suerte increíbles", ha asegurado.

La envidia francesa de Carmen Maura

Sobre su trabajo en Francia, admitió Maura que lo que más "envidia" le da del país vecino es el "respeto por la cultura" y que los franceses "van a ver su cine con orgullo, y se tragan películas que unas veces son buenas y otras no, como en todos los sitios". Ha lamentado que España tenga "el IVA cultural más alto de Europa", lo que achaca a la "ignorancia de lo que es la cultura" y de lo que ésta hace por el país.

"En mis primeras salidas fuera, se hacía mucho por el país, porque se supiera dónde estaba España, porque en aquellos tiempos nos confundían con África", ha asegurado Carmen Maura, que ha destacado "la propaganda en festivales" en unos tiempos de "desconocimiento absoluto" sobre España "después de tantos años cerrados al resto del mundo".

"Sería mejor que no dieran ninguna subvención, porque cuando las dan, las dan tardísimo, los productores tienen que pedir un crédito y después tienen que pagar el doble"

También lamenta que haya "un Ministerio de Educación, Cultura, Deporte y la madre que lo parió", cuando sería necesario "un ministro que se ocupara sólo de la cultura y viera la publicidad que hace del país". Respecto al sambenito que tilda al cine de sector subvencionado, asegura que preferiría "que no dieran ninguna subvención, porque cuando las dan, las dan tardísimo, los productores tienen que pedir un crédito y después tienen que pagar el doble".

Otra diferencia que observa entre España y Francia es que, en el país vecino, "cuando te reconocen es para siempre" y por ejemplo tener un César "es importantísimo", como comprobó un día en su casa de París. "Vino un técnico del teléfono y le conté que era actriz, pero no tenía ni idea de quién era. Le enseñé mi César y entró como en otro mundo, y dijo: 'Entonces puede ser VIP'".


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