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Adolfo Suárez, el presidente que desmontó las instituciones franquistas

Suárez se dedicó a la política desde finales de 1975, cuando fue nombrado ministro por Arias Navarro, hasta 1991, año en que abandonó su escaño de diputado por las tensiones internas de su partido y los malos resultados electorales.

Adolfo Suárez estuvo presente en la vida política de España desde finales 1975, cuando fue nombrado ministro secretario general del Movimiento en el Gobierno de Carlos Arias Navarro tras la muerte de Franco, aunque su primer gran cargo fue la presidencia del ente público Radiotelevisión Española (RTVE), entre mayo de 1969 y julio de 1973.

Cuando el rey Juan Carlos I encargó a Suárez la formación de Ejecutivo que sucedería al de Arias Navarro, era aún desconocido para la mayoría de los españoles. A sus 43 años, le fue encomendada la tarea no sólo de dirigir el Gobierno, sino también de desmontar las estructuras del Estado franquista para permitir el paso al régimen constitucional.

Para llevar a cabo esta labor, reunió a un grupo de políticos de diferentes ideologías: falangistas 'conversos', socialdemócratas, liberales, democristianos... En esta tarea contó también con la complicidad de fuerzas antifranquistas como el PSOE y el Partido Comunista de Santiago Carrillo. Así, logró desmantelar las Cortes franquistas y sacar adelante el Proyecto de Reforma Política.

El primer presidente electo de la Transición

El 15 de julio de 1977 es una fecha para recordar en la historia de España: las primeras elecciones democráticas tras la dictadura de Franco. La victoria de Suárez y de la Unión de Centro Democrático (UCD) en las urnas le legitimaron al frente del Ejecutivo. Sin embargo, la atención estaba más centrada en las Cortes configuradas a partir de los resultados de aquellas elecciones, convertidas en Cortes constituyentes, que aprobaron la Constitución refrendada por los españoles el 6 de diciembre de 1978.

En marzo de 1979, el presidente volvió a ganar las elecciones generales, dando comienzo a su tercer mandato. Pese a la victoria, empezó a ser evidente que se acercaba el final de una etapa tanto en la política española como en la carrera de Suárez. El no haber presentado su programa ante el Congreso le hizo perder el apoyo de algunos parlamentarios. Esta pérdida de confianza, unida al ascenso de la izquierda en las primeras elecciones municipales de la democracia (en algunos casos, en coalición PSOE-PC), abrió el camino hacia el final de la era Suárez.

En 1980, Adolfo Suárez se enfrentó a una moción de censura. Aunque el PSOE se sabía derrotado de antemano, esta decisión fue un agujero más en la imagen del presidente, por entonces falto de apoyo incluso en su propio partido. Finalmente fueron la falta de sintonía con el rey y las tensiones internas de UCD quienes le arrastraron a la dimisión el 29 de enero de 1981. "Yo no quiero que el sistema democrático de convivencia sea, una vez más, un paréntesis en la Historia de España", dijo a los ciudadanos en su mensaje de despedida. Ese mismo año, Juan Carlos I le concedía el título de duque de Suárez por su papel en el proceso de transición.

Tras abandonar la presidencia, permaneció en la vida política como diputado hasta octubre de 1991, fecha en que abandonó la presidencia de Centro Democrático y Social (CDS), partido sucesor de UCD, por los malos resultados electorales.


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