Nacional

Botella mantiene a sus antidisturbios sin medios para disolver manifestaciones violentas

Los sindicatos piden que se cumpla la Ley y los agentes municipales se dediquen a sus funciones y no a disolver manifestaciones a las que acuden sin los medios necesarios y sin coordinación con la Policía Nacional.

Un grupo de estudiantes cortaron el tráfico en la Avenida Complutense este jueves.
Un grupo de estudiantes cortaron el tráfico en la Avenida Complutense este jueves. EFE

“Los tenemos porque cuando llamamos a la UIP, o no vienen o tardan mucho en llegar”. Esta es la justificación que ofrece uno de los máximos responsables de la Policía Municipal de Madrid para crear las Unidad Central de Seguridad (UCS), los antidisturbios del Ayuntamiento de Madrid. Los agentes dicen que la Policía Nacional no quiere acudir a los botellones masivos o a las fiestas de barrio que terminan en batallas campales, lo que explica la razón de ese nuevo cuerpo que, a pesar de vestir a sus agentes como las UIP de la Policía Nacional, apenas dispone de cuatro furgonetas blindadas, y carece del equipo adecuado para lanzar botes o pelotas de goma.

La justificación política es más profunda. Alberto Ruiz-Gallardón llegó al Ayuntamiento de Madrid y creo una superestructura con decenas de mandos y direcciones generales, antes inexistentes. Llegaron a bautizarla como la 'red 6.000' por su sueldo (6.000 euros/mes). Pedro Calvo, su hombre fuerte en seguridad, creó estas unidades antidisturbios dentro de una política orientada a aumentar competencias, aunque no hubiera dinero para ello.

En lugar de buscar una mayor coordinación con los responsables de la Seguridad de Madrid, es decir, la Delegación de Gobierno, Gallardón y Calvo prefirieron tener su propio cuerpo antidisturbios. Y Ana Botella los ha mantenido. Son 200 policías divididos en dos grupos. Calvo también tejió, con la ayuda de un miembro de la Guardia Real, una red de espionaje interno dentro de la propia policía y para el control de los concejales, como se denunció durante la pasada legislatura.

La policía municipal, según la teoría de Gallardón y Calvo, no sólo debía ocuparse del tráfico y la seguridad (pequeños delitos), sino de disolver las manifestaciones o concentraciones. Sin embargo, la realidad es que los doscientos componentes de este grupo le vendrían muy bien a la ciudad, que ha visto perder mil agentes debido a las jubilaciones y la falta de oposiciones. Llegó Ana Botella y la nueva alcaldesa ha permitido que se mantuviera la estructura de Calvo por mucha reorganización que haya hecho el nuevo concejal, decía un sindicalista crítico con el PP. Y por si fuera poco premió al que montó la estructura de control de los concejales con un magnífico puesto en Mercamadrid.

El sábado 22M la Policía Municipal tenía a sus UCS en los disturbios que se produjeron tras la manifestación del 22M. Resultaron heridos una veintena de municipales. En una fotografía se ve a uno de sus componentes “echar” mano a la pistola al sentirse en peligro. Un sindicato CSIT-Unión Profesional ha venido denunciando todo el invierno la falta de medios que sufre esta unidad y que se ha traducido en varios agentes heridos y cascos destrozados cada vez que han tenido que actuar. Esta semana sus responsables han pedido la dimisión del director general de Seguridad del Ayuntamiento y del Inspector Jefe.

Les acusan a ambos de mala gestión por no proveer de equipos y material adecuado a estos agentes para poder actuar con garantías reales de seguridad ante grupos violentos como los que hubo el 22M. Sobre el Inspector Jefe dicen que conoce que no tienen los medios y llevó a los policías “a un callejón sin salida el día 22M, con el resultado de 20 compañeros heridos”. También denunciaron la falta de coordinación con la Policía Nacional ”lo que agravó la situación”.

CCOO exigió que se explicara qué hacían furgones municipales en el centro de la zona conflictiva. “Dentro de nuestras funciones no está la de ejercer de policías antidisturbios, no disponemos de preparación ni medios para ello, ni tampoco existe coordinación con la Policía Nacional”, añadían.

Calificaron a los responsables municipales de ineptos, temerarios e ineficaces y responsables de las lesiones de sus compañeros y “de poner en riesgo la vida de sus compañeros”. El resto de los sindicatos ha sido también crítico con los responsables políticos.

La Asociación de Policía Municipal Unificada (APMU) considera que el Ayuntamiento puede tener un grupo que pueda hacer labores de protección en edificios municipales, e intervenir en actos como el MTV, los botellones, la agresión a Montera o los incidentes del barrio del Pilar, “pero hay que dotarlos y formarlos”.

Un experto agente, estudioso de su profesión, señala que el problema es el modelo policial en el que hay demasiados cuerpos haciendo todos de todo y sin coordinación alguna. “Nadie comunica nada a nadie no vaya a ser que me lo pisen”. Los policías municipales se quejan de la escasez de información de los hechos que ocurren en Madrid, robos, atracos etc...de los que o no se enteran o se enteran tarde tras la intervención de la Policía Nacional.

“La Ley –afirma- es clara. Nos tenemos que ocupar de la vigilancia de espacios públicos, la vigilancia de personas y edificios municipales. ¿Entonces que hacemos vigilando el edificio de los Juzgados de Plaza de Castilla, que hacemos acudiendo a desahucios, que hacemos metiéndonos en el ojo del huracán de una manifestación como la del 22M?”

Este agente señala que a los políticos les gusta estar en un quiero y no puedo....”Sin embargo eso nos va traer un día una desgracia y nadie querrá asumir responsabilidades por que las UCS no son más que otro invento político”.


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