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Norman Foster se lleva su Fundación de Madrid al ver garabateado con lápiz su proyecto

Foster compró el Palacio de Montesquinza y pensaba instalar en él su Fundación. Ahora, se irá a Nueva York.

Un desastre en toda regla, adelantado en exclusiva por el diario El País y sobre el que Vozpópuli amplió información: Norman Foster se lleva de Madrid su fundación, que pensaba instalar en el Palacio de Montesquinza, antigua sede de la banca privada de Caja Madrid (la inefable Altae), lo cual iba a ser un hito mundial.

El mejor arquitecto del Siglo XX es un auténtico icono, no sólo como diseñador de edificios, sino como referencia intelectual en el mundo. Amigo personal de la Reina, Príncipe de Asturias de las Artes 2009, su figura pasará a los anales, aunque todavía continúa totalmente en activo.

Foster compró el inmueble por 9 millones de euros y pensaba gastarse otros 3 o 4 en su rehabilitación integral.

El pasado mes, un arquitecto de su despacho llevó el proyecto a la Comisión Institucional para la Protección del Patrimonio Histórico-Artístico y Natural (CIPHAN), en la que el Ayuntamiento debe dar el visto bueno sobre cualquier manipulación en edificios protegidos. Según me cuenta una fuente presencial en dicho pleno, que se celebra todos los viernes de manera ordinaria, la persona que presentó ese proyecto se encontró con que el director de control de edificación del Ayuntamiento realizó una serie de correcciones al proyecto, diseñado in person por el propio Foster, garabateándolo con lápiz.

“Esto debe ir así, así… esto por aquí, esto por allá”… El estupefacto miembro del despacho del arquitecto se fue a reportar a su jefe y el resultado es que su fundación se marcha, con toda seguridad, a Nueva York.

“Esto es una cagada de estado”, me comentaba la fuente. “Que un funcionario enmiende la plana con disciplicencia a una eminencia mundial de la arquitectura que viene a instalar su fundación en Madrid y no en otro lugar del mundo ¡y que ha comprado él mismo!, no tiene nombre ”, me comenta la fuente, que añade “en cuanto vimos eso, supimos que Foster se iba”.

Podrá argumentarse que Madrid es una ciudad inflexible con su patrimonio histórico, venga quien venga, pero claro, entonces resulta inevitable acordarse de la Operación Canalejas, liderada por Santander y OHL, para la que consistorio y Comunidad Autónoma han modificado las leyes necesarias. Así, tanto Botín como Villar-Mir pueden manipular hasta siete inmuebles venerables de Madrid, instalando un hotel, un centro comercial y un parking.

Pero claro, Foster sólo pretendía edificar una fundación.


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