El ex presidente defiende que hay que rebajar los impuestos para rescatar a la clase media y una nueva reforma laboral

Aznar alienta su regreso a la política como alternativa a la ausencia de liderazgo que denuncia en Mariano Rajoy

Ha tardado 17 meses en destaparse, pero lo ha hecho a lo grande. José María Aznar se asomó ayer a una pantalla amiga, Antena 3, para exhibir una enmienda a la totalidad a la política económica de Mariano Rajoy, criticar de forma velada su falta de liderazgo y alentar su posible regreso a la política activa al abrigo de la responsabilidad que le compromete consigo mismo, con España y con su partido.

Hasta ahora, se conocían sotto voce las discrepancias que el ex presidente del Gobierno mantiene con algunas de las cartas con las que navega desde diciembre de 2011 Mariano Rajoy. Anoche, José María Aznar decidió subir el diapasón de sus críticas al Gobierno a través de la entrevista concedida a Antena 3, algunos de cuyos contenidos pueden remover los cimientos del PP en un momento especialmente delicado para el partido y también para el Ejecutivo.

Para quienes albergaban alguna duda sobre el pulso que late en las venas del ex presidente, la frase de “cumpliré con mi responsabilidad, mi conciencia, mi partido y mi país, no tenga dudas”, en respuesta a la pregunta sobre si pasa por su cabeza regresar a la política, ofrece pocas interpretaciones. Aznar no solo no ha descartado volver a liderar el PP, sino que parece decidido a alentar esa idea, sobre todo después de confesar que hace poco mantuvo una larga reunión con Mariano Rajoy, la única reposada y profunda desde que gobierna, en la que ambos repasaron la “preocupante” situación por la que atraviesa España. ¿Salió más tranquilo de ella?, le preguntaron. Y el ex presidente rehusó conceder un sí e, incluso, reconoció que había trasladado a su interlocutor las mismas reflexiones que en directo estaba relatando a la audiencia.

Aznar desvela que desde que gobierna Mariano Rajoy, solo ha mantenido una entrevista extensa y reposada con él para analizar la "preocupante" situación de España

Reflexiones, algunas de ellas, que atentan contra la línea de flotación de la política del Gobierno. Aznar defendió anoche que es el momento de bajar los impuestos para rescatar a las clases medias y se extrañó de que algunos de los que en su etapa de gobierno le acompañaron en la excursión por el círculo virtuoso de la economía, en clara alusión al ministro Cristóbal Montoro, ahora defiendan lo contrario. Primer gran desacuerdo con Rajoy: la política fiscal, necesitada, dijo, de una reforma amplia y urgente.

Segundo foco de interferencia: la reforma laboral. Aznar elogió los pasos dados desde el Gabinete de Rajoy, pero expuso la conveniencia de ahondar en ella, en sintonía con lo que en los últimos meses se ha venido reclamando a España por parte de Bruselas y del Fondo Monetario Internacional y en contraste con las resistencias del presidente y de la ministra de Empleo, Fátima Báñez, a dar nuevos pasos en esta dirección.

Es novedoso y también importante, por los movimientos internos que pueden surgir en adelante dentro del PP, que Aznar haya enfatizado en un tono tan enérgico como lo hizo anoche, la ausencia de un “proyecto político claro” echado en falta por “millones de votantes del PP”, a los que les gustaría también ver “objetivos históricos renovados y una acción política decidida a favor de ese proyecto”, algo que entra, recordó, dentro del mandato electoral recibido por su partido.

El ex presidente echa en falta, junto a "millones de votantes del PP", un "proyecto político claro", "objetivos históricos renovados" y una "acción política decidida"

En su boca, casi todo sonó a una dura reprimenda a Mariano Rajoy, pues hace tiempo que es un secreto a voces lo que opina el ex presidente acerca de la conducción errónea que el Gobierno está haciendo de algunos desafíos de primer orden, empezando por la pulsión independentista en Cataluña. A juicio de Aznar, el Estado se ha quedado sin instrumentos para afrontar con garantías de éxito este tipo de embates. “Esto es muy grave y es el origen de la crisis que estamos viviendo. Si se traspasa el umbral del Estado autonómico, vamos a la secesión”, sentenció.

Sin escrúpulos a la hora de zaherir a Rajoy ni intenciones tampoco de evitar las demoledores lecturas internas que dentro del PP pueden originar sus actitudes, Aznar sorteó conscientemente la pregunta de si volvería a señalarle con el dedo, como hizo en 2003, para auparle al cartel electoral. En sus memorias, el ex presidente narra que tomó esta decisión porque creyó que era la más indicada para neutralizar el ataque de la izquierda y de los nacionalismos. Anoche, en la pantalla de televisión, sencillamente despreció la “utilidad” de este interrogante, aunque completó la faena asegurando que nunca se arrepiente de las decisiones que ha tomado.

Rajoy estará hoy ausente de la sesión de control al Gobierno, pero a las cinco de la tarde, hora taurina, tiene cita con los periodistas en Bruselas

Aznar ha elegido para su irrupción televisiva un momento en el que hay más de media docena de ‘barones’ regionales del PP en pie de guerra contra el Gobierno a cuenta de los ajustes de gasto pendientes en sus comunidades autónomas y centenares de alcaldes en rebeldía contra la reforma municipal que no acaba de alumbrar Hacienda. Todo ello, aliñado con unas encuestas que reflejan un severo castigo a la intención de voto conservador y con la Troika de paseo por Madrid para examinar la salud del rescate bancario. Ahí es nada para María Dolores de Cospedal, Soraya Sáenz de Santamaría o para el propio Mariano Rajoy, hoy ausente de la sesión de control al Gobierno en el Congreso, pero citado con los periodistas en Bruselas a las cinco de la tarde, hora taurina, al término de su visita al Consejo Europeo.


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