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Artur Mas se enroca con su proceso secesionista y pide reuniones con embajadores extranjeros en España

El president sigue con su plan para ganarse el favor internacional, pero todo es en vano: los embajadores tienen claro que el único interlocutor válido es el presidente del Gobierno o el jefe del Estado y que un presidente autonómico tiene rango inferior.

El presidente de la Generalitat, Artur Mas
El presidente de la Generalitat, Artur Mas EFE

Artur Mas sigue “obsesionado” con colocar su proceso para separar Cataluña del resto de España en la primera línea de prioridades de los grandes líderes internacionales, que a su vez son socios desde hace décadas de España como Estado en el mundo. Pero estos esfuerzos son en vano a tenor del escaso o nulo apoyo –salvando algunas repúblicas ex soviéticas como Letonia o Lituania- a su deriva desde que la inició hace ya casi tres años y que tiene inmersa, para alegría o rechazo, a 7,5 millones de catalanes.

A pesar de que ningún gran país de la Unión Europea ni de las grandes potencias como Estados Unidos han hecho caso a su intención de celebrar un referéndum legal de autodeterminación saltándose la Constitución y la legalidad española, el presidente catalán ha ordenado a su Gobierno que active una serie de reuniones “discretas” con embajadores extranjeros en España.

“Queremos organizar un referéndum legal de autodeterminación y vinculante. Por eso hemos organizado encuentros con altos cargos diplomáticos extranjeros” afirman fuentes de la federación

El Govern quiere un referéndum vinculante

La intención es comunicar por parte de la Generalitaty de forma oficial que tras la celebración de la consulta el pasado 9 de noviembre, en la que votaron 2,2 millones de catalanes –entre los que se encontraban sin estar censados menores de 16 años y extranjeros de un censo que estaba fijado en 6,5 millones de ciudadanos- el Ejecutivo catalán quiere “organizar un referéndum legal de autodeterminación y vinculante. Por eso hemos organizado encuentros con altos cargos diplomáticos extranjeros”, afirman fuentes de la federación nacionalista en Barcelona.

Con este objetivo, Artur Mas ha dado orden a su departamento de “Exteriores” de reforzar estos contactos, de los que ya se habrían producido una veintena, según las mismas fuentes. Todas estas reuniones se han realizado, evidentemente, a espaldas del Ministerio de Exteriores que dirige Juan Manuel García-Margallo y desdela Generalitat se consideran “meras reuniones habituales”.

Jordi Xuclà y Josep Turull, los “diplomáticos” catalanes

De hecho, el propio presidente catalán ha otorgado poderes al secretario de organización de su partido y una de las figuras más relevantes del sector secesionista dentro de Convergència Democràtica de Catalunya (CDC), Josep Rull, y junto a él se encarga de organizar dichas reuniones “diplomáticas” el diputado convergente en el Congreso, Jordi Xuclà. Los encuentros se han organizado con “embajadores de varias zonas del mundo, incluyendo la mayor parte de los continentes”.

Los embajadores de países –Estados que forman parte de naciones íntegras- han recibido las propuestas para reunirse directamente con Artur Mas en Madrid, aunque no se tienen constancia de que hayan llegado a acuerdos concretos está claro que dichas reuniones han servido para que Mas exponga su mensaje nacionalista.

Tanto Durao Barroso, como Juncker, Hollande, Valls y Cameron han dado sendos portazos al proyecto secesionista de Artur Mas 

Los embajadores también tienen claro que el único interlocutor válido al mismo nivel es el presidente del Gobierno de España o el jefe del Estado y que un presidente autonómico es tratado con un rango inferior por formar parte de una administración regional. Y en el caso de la petición dela Generalitat, las fuentes nacionalistas indican que se “han encontrado la predisposición a escuchar sin ir más lejos, por el momento”, aseguran.

Cabe recordar que en el último año y medio, la ComisiónEuropea–en boca del anterior presidente José Manuel Durao Barroso como del actual Jean-Claude Juncker- siempre ha contestado a las misivas de Artur Mas que Cataluña se inscribe dentro de la legislación y de la integridad española, lo que significa que la relación entre la comunidad autónoma y el resto del Estado español compete exclusivamente a la legislación española.

La misma respuesta ha venido de parte del presidente y del primer ministro francés, François Hollande y Manuel Valls, respectivamente, así como del primer ministro de Reino Unido, David Cameron. Por lo tanto, Artur Mas ha recibido sendos portazos a su proyecto secesionista por parte de los grandes líderes europeos y del ejecutivo comunitario.

Esta “obsesión” de Artur Mas por internacionalizar lo que él llama “conflicto con el enemigo: el Estado español” es a su entender uno de los pilares que deben caracterizar el denominado proceso secesionista. Otros pilares de este proceso es que se organice un referéndum legal y vinculante y que sea pacífico para que en el hipotético caso de que se vote y salga el “sí” a la secesión, se inicie un diálogo con el Gobierno español para “establecer las contrapartidas y la negociación para permitir la independencia”, tal y como defiende CDC y apoya ERC y la asociación civil separatista Asamblea Nacional Catalana que dirige Carme Forcadell.

Estas reuniones diplomáticas no cuentan con el apoyo decidido del portavoz de CiU en el Congreso de los Diputados, Josep Antoni Duran i Lleida, a pesar de que dirige la comisión de Exteriores para defender los intereses de España en el mundo, pero tampoco reciben una negativa rotunda por su parte.

El objetivo está claro: hacer ver al mundo que “España no es democrática porque no deja votar a los catalanes” y por ello reclama la “ayuda” internacional

“El mundo nos está mirando y debemos provocar que Cataluña reciba el apoyo del mundo para que pueda convocar un referéndum vinculado”, repite sin cesar Artur Mas en los medios públicos catalanes y cuando tiene la ocasión. El objetivo está claro: hacer ver al mundo que “España no es democrática porque no deja votar a los catalanes” y por ello reclama la “ayuda” internacional para realizar un referéndum al margen de la legislación que han votado todos los españoles y que está refrendada en la Constitución y en los diferentes estatutos de autonomía.

Con este objetivo, desde la Generalitatllevan meses engrasando la maquinaria de propaganda internacional con estos objetivos. Aunque con escasos éxitos ni apoyos de destacados líderes internacionales. A través de la red pública diplomática catalana –el Diplocat- Artur Mas destina más de 100 millones de euros al año a extender su mensaje independentista publicando artículos en los medios extranjeros más prestigiosos, realizando lobby para que le reciban mandatarios o nutriendo a las cinco delegaciones catalanas en el exterior que actúan como tentáculos comerciales pero también para transmitir su mensaje a favor de la secesión.

La Generalitat dispone de 72 oficinas comerciales en el exterior pero las que se ocupan de gestionar e impulsar contactos bilaterales y reuniones con mandatarios políticos y empresariales en el mundo son cinco muy influyentes: París, Bruselas, Londres, Berlín y Nueva York


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