Política

Ciudadanos pierde el 30% de su militancia en Canarias desde las elecciones del 26-M

La formación naranja sufre una sangría de afiliados en el archipiélago por la crisis interna, la imposición de una gestora y el fallido discurso del ‘no’ a Coalición Canaria

Albert Rivera y Melisa Rodríguez en un mitin en Canarias.
Albert Rivera y Melisa Rodríguez en un mitin en Canarias. EFE

Si hay una región en la que Ciudadanos está sufriendo una sangría de afiliados en los últimos meses, esa es Canarias. Desde las últimas elecciones del 26-M, la formación naranja ha perdido alrededor del 30% de la militancia, según fuentes del partido consultadas por Vozpópuli, al dejarse por el camino unos 450 miembros del partido cuando antes de los comicios de primavera superaba los 1.600 afiliados.

En Las Palmas de Gran Canaria apenas hay 27 militantes de Cs al corriente de pagos y una única agrupación, cuando antes de los comicios de mayo había más de un centenar repartidos en tres agrupaciones. En la isla de El Hierro ya sólo queda un afiliado, mientras que en la Gomera únicamente quedan media docena de militantes.

Las causas de la fuga de militantes son varias, pero se apuntan a tres factores. En primer lugar, la propia crisis interna por la que ha pasado el partido en los últimos meses, en una comunidad autónoma en la que las palabras de Luis GaricanoJavier Nart han tenido buen predicamento. Las citadas fuentes recuerdan dos hechos que pasaron desapercibidos: en las últimas reuniones del Consejo General, el máximo órgano del partido entre asambleas y copado por ‘riveristas’, se dieron resultados 'a la búlgara' con sólo dos votos dispares. Y, curiosamente, las dos disensiones provenían de dirigentes canarios.

En la reunión de junio, la más delicada de los últimos años tras el portazo de Toni Roldán, hubo una abstención, la de Javier Amador, edil en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, quien no secundó la entrada de Marcos de Quinto en el Comité Permamente, el núcleo duro de 16 miembros que se reúne con Rivera todos los lunes, al no estar de acuerdo en cómo se había gestionado la polémica salida de Roldán.

Y un mes más tarde, cuando Rivera diluyó a los críticos ampliando la Ejecutiva Nacional a 50 miembros, fue Mariano Cejas, el primer coordinador que tuvo Cs en el archipiélago, el que rompió la unanimidad naranja al votar en contra de dicha ampliación. Unos días más tarde, Cejas se dio de baja del partido con reproches contra tres dirigentes de la formación: la diputada nacional Melisa Rodríguez y dos de las tres personas que formaron parte del comité regional de pactos, Vidina Espino y Teresa Berástegui, tras el 26-M y que tantos quebraderos de cabeza ha dado a la dirección nacional.

Lucha fraticida

Y es que los malos resultados del 26-M, en los que Ciudadanos confiaba sacar seis diputados en el Parlamento canario y se quedó en dos, y la negociación de los pactos en el Ayuntamiento y Cabildo de Tenerife, dieron pie a una lucha fraticida en el seno de Cs Canarias que ha provocado que el partido esté en "descomposición", en palabras de un dirigente regional, y con una gestora al frente.

Las heridas se abrieron tras los últimos comicios y las negociaciones en Tenerife, donde la Alcaldía y el Cabildo cayeron en manos del PSOE gracias al apoyo de dos ediles y dos consejeros, respectivamente, de Ciudadanos. Aquellos sucesos provocaron la expulsión de éstos y la acusación de Espino a los afectados de haber cometido un "tamayazo" para beneficiar los negocios del secretario regional de Organización, Juan Amigó.

Albert Rivera y Vidina Espino en un acto de campaña.
Albert Rivera y Vidina Espino en un acto de campaña. EFE

Aquel cruce de acusaciones se dirimió con una querella de Amigó contra Espino por injurias y calumnias y que el hasta entonces secretario regional de Organización -ya no lo es, al haber una gestora- tuviese en junio una reunión en Madrid con el secretario general naranja, José Manuel Villegas, que acabó con Amigó llorando ante el número dos de Cs ante la gravedad de las acusaciones de Espino, una presentadora de televisión bastante conocida en Canarias y que fue la apuesta de Rivera para las elecciones en el archipiélago.

Aquellas lágrimas surtieron efecto pues la propia dirección del partido, al ver que Espino preparaba un comité autonómico paralelo al de Cejas y Amigó, puso en marcha la gestora el pasado 18 de julio y decidió no incluir a la primera en la Ejecutiva Nacional, en la que sólo está Melisa Rodríguez en representación de Canarias.

Espino se desdijo del 'no a Coalición Canaria' tras la noche electoral y sólo puso como condición a un pacto con PP, CC y el partido de Curbelo que no estuviese Clavijo en el Ejecutivo regional

Buena parte del enfado de algunos militantes que se han dado de baja del partido está en que Ciudadanos pregonó en Canarias durante la campaña electoral tanto el 'no es no' a Pedro Sánchez como el 'no a Coalición Canaria', que llevaba gobernando 26 años en el Gobierno regional y 40 años en Tenerife.

Sin embargo, Espino se desdijo rápidamente tras la noche electoral y puso como único veto a un hipotético pacto con PP, CC y la formación socialista gomera de Casimiro Curbelo el que no estuviese dentro del Ejecutivo el hasta entonces presidente autonómico, Fernando Clavijo, por su condición de investigado en un posible caso de corrupción.

Curbelo se decantó finalmente por el 'pacto de las flores' con el resto de formaciones progresistas -PSOE, Nueva Canarias y Podemos- pero aquel coqueteo de Espino con CC dejó a muchos militantes naranjas con la sensación de que el partido no había cumplido con su palabra, justo lo contrario que Rivera a nivel nacional con su vehemente oposición a pactar con Sánchez con el argumento de que fue un compromiso adquirido en campaña.

Error con las papeletas

Otro error en campaña de Ciudadanos fue empeñarse en que el envío de propaganda electoral del 26-M a Canarias se hiciese desde Madrid. Fue el único de los grandes partidos que apostó por ello y el resultado fue que los sobres electorales para los ayuntamientos de más de 15.000 habitantes y cabildos no llegaron a las islas por los problemas que hubo para transportarlos en avión desde la península debido a su peso.

La consecuencia de esta falta de previsión -que las citadas fuentes reprochan al secretario de Finanzas, Carlos Cuadrado- es que hubo desfases de miles de votos naranjas dependiendo de la urna que se tratase. Por ejemplo, las del Parlamento regional y de las europeas estaban más llenas de papeletas de Cs que las de las municipales o de los cabildos... de ahí que muchos militantes culpen de este baile de votos a la falta del envío de las papeletas desde la península. 

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