Política

Iglesias se aleja del gobierno y un sector de Podemos exige responsabilidades por la derrota

Empieza a circular la palabra "dimisión" pocas horas después del superdomingo, aunque Iglesias descarga el fracaso en la división y evita hablar abiertamente de congreso

Pablo Iglesias en la sede de Podemos en Madrid
Pablo Iglesias en la sede de Podemos en Madrid Efe

“Aquí nadie asume su responsabilidad”. Así de contundentes se muestran algunos dirigentes de Podemos en conversación con Vozpópuli después del batacazo del domingo. Podemos ha perdido 800.000 votos en las europeas y 68 diputados autonómicos. Los ayuntamientos “del cambio” se han borrado del mapa (todos menos Cádiz) y las perspectivas de que Pablo Iglesias entre en el ejecutivo de Pedro Sánchez van a menos. Iglesias evita reconocer errores y apunta a la “división” de la izquierda para explicar la derrota. Pero comienza a circular la intención de pedir la "dimisión" suya y de Irene Montero

Los dirigentes territoriales aprobaron en el último Consejo Ciudadano pactar con el PSOE, pero solo a cambio de ministerios. Era su veto a una maniobra que veían interesada, para blindar Iglesias y su número dos. Iglesias ha evitado asumir responsabilidades personales. Ayer, solo ha mantenido que su cargo "siempre están en las manos de los militantes".

Tampoco lo ha hecho Montero, mantenida al margen de la campaña electoral, para que no le salpicara un previsible batacazo, como adelantó Vozpópuli. Pero la caída ha superado las expectativas, con Madrid como epicentro del terremoto. Pero va despuntando un sector crítico que sí quiere dimisiones y hasta una convocatoria adelantada del congreso. 

Piden "dimisiones"

“Es la dirección nacional que tiene que dar explicaciones”, recalcan voces críticas de la casa morada. En opinión de estos dirigentes, Podemos se ha quedado sin capacidad de gobernar con el PSOE. Recuerdan que Sánchez ha pedido que Albert Rivera le quiete el llamado “cordón sanitario” y señalan a Iglesias y Montero como los responsables de todos los problemas, desde la "división" a un planteamiento estratégico equvicado a lo largo de los últimos años. Para los críticos son Iglesias, Montero y el núcleo duro del pablismo y son ellos los que tienen que dar la cara y asumir la posibilidad “dimisiones”.

Íñigo Errejón y Manuela Carmena en la noche electoral del 26 de mayo en Madrid.
Íñigo Errejón y Manuela Carmena en la noche electoral del 26 de mayo en Madrid. Efe

Por otro lado, desde el sector más afín a Iglesias comentan que el peso de los dirigentes territoriales se ha desplomado y la paradoja es que, en la derrota, el pablismo se ha reforzado en cierta medida. Podemos ha perdido presencia todo el territorio nacional, y "lo poco que queda lo controla Iglesias”, afirman. La Rioja, Baleares y Canarias son territorios donde el secretario general de Podemos puede garantizar ante Sánchez de que sin el acuerdo nacional no habrá ejecutivos socialistas.

Otros miembros del partido morado sostienen que la caída en las autonómicas era inevitable para demostrar el papel clave de Iglesias en la pequeña remontada de las generales. Para este sector el gran responsable de todas las dificultades del partido recae en Íñigo Errejón, quien "traicionó" en enero y abocó a Podemos a una carrera de obstáculos. 

La vuelta de Errejón

La incógnita es si Iglesias, golpeado en las generales y hundido en las autonómicas, puede seguir exigiendo una coalición a Sánchez. Dependiendo de la decisión de Coalición Canarias, la respuesta a día de hoy es afirmativa, aunque solo en parte. Iglesias puede activar el veto a la investidura, lo que obligaría a repetir las elecciones, con dos escenarios ambos negativos para él, pero otro muy malo también para Sánchez. Y esta es la carta que aún puede jugar Iglesias.

Por un lado el hecho de que el fantasma de Vox se ha esfumado y que el reflujo electoral hacia el PSOE asusta a Sánchez y a su estratega Iván Redondo. Este cálculo empuja a los morados a entenderse con el socialista. Iglesias lo sabe. Por otro, un retorno a las urnas supondría más desgaste para Podemos y con la posibilidad de que Errejón decida sumarse a la competición.

En el trasfondo están los problemas internos en Podemos. El sector crítico se está armando. Todavía no tiene un candidato seguro, pero hay movimientos y Madrid podría convertirse una vez más en epicentro de la batalla. La caída de Isa Serra ha sido muy grave y varios sectores del partido consideran que hace falta ya hablar de proyecto. “Toca pensar y volver a empezar. Toca recordar que nada grande se puede hacer sin grandeza”, dijo Ramón Espinar en la noche del domingo.

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