Política

La guerra entre Uribes y Lozano convierte el Ministerio de Cultura en un polvorín

La intervención del ministro de Sanidad, Salvador Illa, evita un incendio en el deporte no profesional. Uribes prescinde de Lozano en una negociación frenética con el Comité Olímpico Español 

José Manuel Rodríguez Uribes e Irene Lozano.
José Manuel Rodríguez Uribes e Irene Lozano. C.R.

El Ministerio de Cultura y Deportes es un polvorín. Así lo aseguran varias fuentes consultadas por Vozpópuli después de una de las semanas más tensas que se recuerdan en esa casa. La relación entre el ministro José Manuel Rodríguez Uribes y la secretaria de Estado para el Deporte, Irene Lozano, nunca ha sido estrecha, pero la tensa negociación para el retorno del deporte no profesional ha roto todas las costuras entre acusaciones recíprocas de deslealtad.

Lozano, que preside el Consejo Superior de Deportes (CSD), ha protagonizado una semana de vértigo. Por un lado, la denuncia ante la Fiscalía contra el presidente de la LaLiga, Javier Tebas. Por otro, los protocolos para el regreso de centenares de competiciones en plena pandemia del coronavirus. Esta negociación se ha saldado con un acuerdo para reactivar la competición de los llamados deportes no profesionales apenas 24 horas después de que Lozano diera por rotas las negociaciones y el acuerdo, por imposible.

Las horas decisivas que recondujeron el diálogo contaron con la intervención del ministro de Sanidad, Salvador Illa, y del propio Uribes. El ministro de Cultura prescindió de Lozano en varias reuniones clave con el presidente del Comité Olímpico Español (COE), Alejandro Blanco. Cultura dice que las gestiones de Uribes desatascaron un diálogo que estaba en punto muerto. Deportes sostiene que no hubo desautorización del ministro. Pero la realidad es que Lozano ha puesto el grito en el cielo contra Uribes por apartarle.

No es el primer choque entre Uribes y Lozano desde que asumieron el cargo tras la investidura de Pedro Sánchez. Los roces entre Cultura y Deportes son constantes por la falta de comunicación. Unos se acusan a otros de hacer la guerra por su cuenta. El ministro fue de los últimos en enterarse de que Lozano quería nombrar a Joaquín de Aristeguí director general de Deportes. Y en uno de los primeros encuentros con las federaciones, el equipo de Uribes les trasladó que era el ministro y no Lozano quien marcaba las directrices. 

Lozano: pruebas PCR

Lozano ha liderado durante dos semanas unas complejas negociaciones con federaciones, comunidades autónomas y ayuntamientos. El objetivo era acordar un protocolo común contra el coronavirus que permitiera el regreso de la competición en numerosas disciplinas todavía paralizadas desde el estallido de la pandemia en marzo. La tarea ha sido compleja. Y el resultado es un entendimiento frágil que a falta de algunos flecos permite el regreso de la mayoría de campeonatos en todo el país.

Fuentes del CSD explican a este diario que el elemento nuclear del debate era la realización de pruebas PCR o serológicas a los deportistas. Sobre todo porque algunas comunidades no estaban dispuestas a asumir el coste de los test. Sin embargo, representantes de algunas federaciones que se sentaron en la mesa de diálogo aseguran que la negociación marchaba por buen camino y en tono constructivo por parte de todas las partes implicadas.

Sin embargo, Lozano, para sorpresa de casi todos, hizo saltar la mesa de diálogo por los aires con un comunicado el martes por la tarde que daba el acuerdo por imposible. El comunicado del Consejo Superior de Deportes básicamente se desentendía de lo que pudiera pasar a partir de ese momento. Y abandonaba a las comunidades y las federaciones a su suerte.

"El comunicado rompió el clima de confianza en un proceso que iba bien encaminado", explica uno de los ocho presidentes de federación que participaron en la negociación junto al resto de administraciones públicas. "No había desencuentro, solo algunos matices que atajar".

El ministro de cultura y deportes, José Manuel Rodríguez Uribes, junto a Irene Lozano, presidenta del CSD, y Joaquín de Arístegui, director general de Deportes.
El ministro de cultura y deportes, José Manuel Rodríguez Uribes, junto a Irene Lozano, presidenta del CSD, y Joaquín de Arístegui, director general de Deportes. Europa Press

"Fue un órdago"

El CSD reconoce que el clima del diálogo era bueno, pero el entorno de Lozano asegura que había una amenaza de que la negociación se alargase. "Fue un órdago", dicen desde el CSD. "Es cierto que el diálogo marchaba bien, pero solo en parte. Había una amenaza de que esto se eternizase; había comunidades mareando la perdiz". 

"El deporte estaba esperando este acuerdo. El comunicado provocó el efecto contrario y reactivó el convencimiento de que había que aparcar la discrepancia y ser capaces de llegar a un acuerdo", explica el presidente de otra federación que se sentó en la mesa de diálogo.

El CSD admite que el "órdago" fue un error, porque las federaciones se sintieron atacadas. Y no era lo que Lozano pretendía. Pero la realidad es que el deporte español entró en un estado de sublevación que amenazaba con un incendio sin precedentes. Las horas inmediamente posteriores consiguieron reconducir la crisis con la intervención de dos ministros: el de Sanidad, Salvador Illa, y el propio Uribes.

Illa y Lozano conversaron en la mañana del miércoles. Y encontraron una fórmula intermedia para desatascar el contencioso de las PCR. Illa se comprometía a derivar el testeo al consejo interterritorial de salud, donde él mismo y los consejeros autonómicos se encargarían de establecer las reglas. Era un punto intermedio entre la posición del CSD, que quería esas pruebas a toda costa, y el puñado de autonomías que no querían cargar con los test.

Uribes prescinde de Lozano

Paralelamente, Uribes entabló una negociación con el COE. El ministro accedió a reunirse con Blanco. El pulso entre el Comité Olímpico y el Consejo Superior de Deportes es una constante histórica en el deporte español. El ministro de Cultura prescindió de Lozano en estos encuentros. Esta ausencia y el intercambio de elogios entre Blanco y Uribes en las redes sociales indignaron a Lozano.

A pesar del rifirrafe, la mediación de Illa y Uribes facilitó el regreso de las comunidades y las más de 50 federaciones a la mesa de negociación. Y en apenas cuatro horas se alcanzó un principio de acuerdo que permitirá el regreso de centenares de competiciones, entre ellas ligas de primer nivel

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