"No hay una decisión tomada". El adelanto electoral en Cataluña ha puesto en duda la candidatura de Manuel Valls a la Generalitat, que se daba por segura hace unos meses. El ex primer ministro francés está convencido de que hay un espacio electoral que PSC y Ciudadanos han dejado huérfano, pero duda de si el nuevo proyecto tendrá influencia real en el nuevo Parlament.

Valls juega de momento al despiste. Poco después del anuncio de Quim Torra, el concejal por Barcelona recordó que en Cataluña hace falta "una voz claramente catalana, española y europea que rechace sin ninguna ambigüedad los pactos con los nacionalistas, separatistas o la extrema derecha".

La duda del resultado

La duda que acecha a Valls es si un mal resultado en las urnas puede dilapidar el capital político que ha ganado en los últimos meses. "No sólo se puede ser útil solo presentándonos", dicen fuentes de su entorno a Vozpópuli. "A veces, puedes ser más útil sin llegar a presentarte. Todavía no hay una decisión tomada".

El partido Barcelona pel Canvi que fundó Valls para concurrir a las municipales en 2019 ha crecido mucho en los últimos meses. Centenares de personas se han inscrito en su página web. Y el equipo del ex primer ministro francés trata de dar forma a un proyecto más sólido. 

Valls ha sido inflexible en la defensa de la Constitución y los ataques al acuerdo de Pedro Sánchez con el separatismo. En su opinión, hay un caladero de votantes del PSC a los que puede apelar por el malestar que ha generado su entendimiento con el independentismo.

Esos votantes, dicen estas fuentes, se habían refugiado tradicionalmente en Ciudadanos, pero la crisis interna por la que atraviesa la formación naranja y sus acuerdos con Vox en otras partes del país han debilitado su posición en Cataluña. Valls ha sido también extraordinariamente crítico con el partido de Santiago Abascal.

"El espacio existe, pero lo importante es tener la capacidad de trabajarlo. No es presentarse por presentarse, sino ser útil. Ahí está el gran quid de la cuestión", asegura.

Candidatura PP-Cs

La opción de que Ciudadanos y el PP concurran juntos en Cataluña también genera dudas en Valls. El ex primer ministro y el partido naranja rompieron de forma abrupta su alianza en el Ayuntamiento de Barcelona. Y a pesar del cambio de liderazgo en Ciudadanos no está claro que las relaciones se puedan recomponer. Además, Valls no quiere ni oír hablar de cualquier complicidad o cercanía a Vox.

"Ciudadanos hasta que no celebre su Asamblea en marzo es una incógnita", reconocen.

Valls no quiere demorar demasiado la decisión. Mientras tanto, mantiene su tono a favor del acuerdo entre partidos constitucionalistas, pero seguirá firme, dicen, en la defensa de la Constitución y la unidad nacional frente al separatismo y también Vox.

"En una situación polarizada, creo que se valora ese tono moderado pero firme a favor de la democracia y la Constitución", dicen.