Política

Las siete razones que han empujado a Iglesias a ‘sacrificarse’ por la coalición con el PSOE

Desde el temor a la implosión de su partido en nuevas elecciones, hasta evitar embarrarse en la gestión de un ministerio con poca visibilidad: para Iglesias no estar en el Consejo de Ministros puede ser una buena salida

Pablo Iglesias
Pablo Iglesias Europa Press

Pablo Iglesias ha decidido aceptar el órdago de Pedro Sánchez. Después de que Vozpópuli publicara en exclusiva su plan de renuncia al Consejo de Ministros, a pacto de que entrara Irene Montero en el órgano de gobierno con la cartera de Vivienda, y que los socialistas formalizaran esa oferta, el líder de Podemos ha anunciado su predisposición a no ser ministro. Lo hace para desbloquear la coalición, pero exige al PSOE que Podemos controle cinco carteras y elija los nombres de sus ministros "sin vetos". Los suyos exaltan el “sacrificio” de Iglesias, aunque, en realidad, esta jugada esconde ventajas políticas y personales:

1. Temor a nuevas elecciones

Iglesias sabe que la convocatoria de nuevas elecciones sería dramática para Podemos. El partido sufre una dura crisis interna y de liderazgo. Dividido en varias familias y con el fantasma de Íñigo Errejón y su nuevo partido cada día más presente, volver a las urnas en noviembre sería letal. Su trayectoria se vería manchada: de líder la nueva izquierda deseosa de romper con el “régimen del 78”, a acabar en la misma marginalidad de la vieja Izquierda Unida.

2. Evitar la gestión diaria de un ministerio

El primer paso que dio Iglesias para llegar a la coalición fue renunciar a ministerios de Estado, como Exteriores, Interior o Defensa. Esa decisión redujo las aspiraciones de Podemos a carteras menores, pero igual de exigentes desde el punto de vista profesional. Sanidad, Hacienda o Trabajo, todos ministerios de gran importancia administrativa, pero con visibilidad residual y mucha responsabilidad. Sobre todo, ministerios poco aptos para un líder político acostumbrado a guiar un partido. En Trabajo, además, es improbable que el nuevo Ejecutivo acometa la derogación de la reforma laboral de Mariano Rajoy. Así que asumir esa cartera podría convertirse incluso en un problema.  

3. Tener más libertad para criticar

La presencia de Iglesias en los bancos del gobierno le impediría mantener libertad de crítica. Ese escollo se podría sortear desde una vicepresidencia, pero Pedro Sánchez vetó la opción. Ahora, si se consolida el pacto de gobierno e Iglesias queda fuera, ocupará su escaño del grupo parlamentario. Y esto le permitirá criticar la actividad gubernamental aun siendo su socio.

El líder de Podemos, Pablo Iglesias con Íñigo Errejón y el secretario general en Madrid, Ramón Espinar.
El líder de Podemos, Pablo Iglesias con Íñigo Errejón y el secretario general en Madrid, Ramón Espinar. EFE/Nicolás Rodríguez

4. Desactivar las críticas internas

Otro elemento fundamental para Iglesias consiste en la necesidad de desactivar las críticas internas. Sobre Iglesias se cierne la sombra del grupo andaluz y de los dirigentes que se reconocen en las tesis de Ramón Espinar, que exigen rediscutir el liderazgo interno tras dos batacazos electorales. La única salida para Iglesias es entrar en el Ejecutivo. Aunque no él, sí el partido. En cambio, quedarse en el apoyo externo o en la oposición le obligaría a enfrentarse a un congreso de Vistalegre III, posiblemente adelantado. Eso podría ser el fin de su liderazgo.

5. Relevo de Irene Montero

En el círculo de Iglesias se comenta que el líder morado está cansado. La presión ha sido elevada a lo largo de estos años. También las decepciones. Sobre todo las traiciones de Errejón y Manuela Carmena. Algunos apuntan a que Iglesias lleva un año preparando el relevo de Montero. A diferencia de otro dirigente, ella es de su máxima confianza y le asegura lealtad a la hora de pactar las líneas estratégicas del partido. De manera que, si Iglesias quiere salir de la secretaría, pero quedándose como figura de relieve, Montero es la candidata perfecta. Si su número dos y compañera logra alcanzar un ministerio, llegaría al próximo congreso no como portavoz parlamentaria, sino como ministra. Su elección estaría atada. 

6. Fusión con Izquierda Unida

Desde la retaguardia, pero siguiendo acaparando los focos y las cámaras, Iglesias puede avanzar en su plan de fusión de Podemos con Izquierda Unida. Él y Alberto Garzón llevan trabajando en eso desde hace tiempo. Si Podemos entra en el Ejecutivo, Iglesias puede concentrarse en apuntalar ese proyecto, sin temores a golpe de mano de los sectores contrarios.

7. Culminación de un periplo

Iglesias es un dirigente político con mucha sensibilidad por la historia. Cuando habló de “asaltar los cielos”, en 2016, su entonces número dos, Errejón, le aconsejó no utilizar un término tan beligerante. Iglesias le contestó que lo haría para dejar a los historiadores material para sus reconstrucciones. Lograr que Podemos llegue al Consejo de Ministros, aun sin él como ministro, significa alcanzar algo que ni el PCE de Santiago Carrillo ni la IU de Julio Anguita lograron. En definitiva, el cumplimiento de una misión que le aseguraría tener un capítulo en los libros de historia política de la España contemporánea.

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