Estas líneas, previas al cierre de los colegios electorales fijado para las ocho de esta tarde, ignoran el resultado de las urnas que sólo conoceremos a partir de las diez o las once de la noche. Si usted que las está leyendo no hubiera acudido a votar dispone todavía de un margen de tiempo para depositar su papeleta. Ánimo, pues, amigo lector precipítese, no se abstenga, contribuya a configurar la voluntad popular manifestando la suya propia. Hecha la recomendación, vayamos a los análisis.

Conviene atender primero a los índices de participación registrados en las sucesivas franjas horarias, que nos han ido facilitando, a los que los medios informativos han añadido los correspondientes en esas mismas horas a otros comicios análogos, de manera que su comparación induce pronósticos, en ocasiones atrevidos, dado que nadie ha podido demostrar que el incremento de ese índice haya favorecido la cosecha de mejores resultados para las formaciones de izquierda. La relación de las elecciones autonómicas celebradas en la Comunidad de Madrid, de sus fechas, de sus respectivos índices de participación electoral y de los presidentes que protagonizaron las sucesivas legislaturas, es la siguiente:

  • I Legislatura 8 de mayo de 1983/ 69,7 % / Joaquín Leguina
  • II Legislatura 10 de junio de 1987/ 69,8% / Joaquín Leguina
  • III Legislatura 26 de mayo de 1991/ 58,6% / Joaquín Leguina
  • IV Legislatura 28 de mayo de 1995/ 70,39% / Alberto Ruiz Gallardón
  • V Legislatura 13 de junio de 1999/ 60,88% / Alberto Ruiz Gallardón
  • VI Legislatura 25 de mayo de 2003/ 69,26% / Rafael Simancas fallido
  • VII Legislatura 26 de octubre de 2003/ 62,58% / Esperanza Aguirre
  • VIII Legislatura 27 de mayo de 2007/ 67, 31% / Esperanza Aguirre
  • IX Legislatura 22 de mayo de 2011/ 65,86% / Esperanza Aguirre
  • X Legislatura 24 de mayo de 2015/ 65,69% / Cristina Cifuentes

O sea, que el índice de participación en las autonómicas de Madrid ha oscilado entre un mínimo de 58,6 %, correspondiente a la tercera Legislatura (26 de mayo de 1991) que invistió por tercera vez a Joaquín Leguina merced al apoyo de Izquierda Unida, y un máximo de 70,39 % de la cuarta Legislatura (28 de mayo de 1995) cuando la primera investidura de Alberto Ruiz Gallardón. De donde cabría deducir que el mínimo de participación favoreció a la izquierda y el máximo a la derecha, en contra de lo que nos vienen machacando. Pudiera ser más relevante vincular la victoria en Madrid a quién era en cada ocasión el inquilino de Moncloa y cuál su coloración política. Es decir, que cuando campeaba el socialista Felipe González resultaban favorecidas las opciones de Joaquín Leguina y que la inminencia del triunfo de José María Aznar propulsaba a Alberto Ruiz Gallardón. Sin embargo, José Luis Rodríguez Zapatero fue incapaz de generar contagio alguno a sus candidatos autonómicos madrileños. El poder de inducción monclovita sólo regresó con Mariano Rajoy a partir de 2011, a pesar de todos los pesares.

Mientras se cuentan y recuentan los votos es previsible que se multipliquen las reclamaciones, habida cuenta del mal perder que algunos tienen bien acreditado. También se pronostica la ruptura de la pretendida distribución territorial del voto a derecha e izquierda, de modo que ni cinturón rojo indeleble ni distritos de rentas más altas teñidos de azul sin mácula. A veces se cumple aquello de que nada hay más difícil que los pobres voten a la izquierda. En definitiva, para entender el resultado de esta noche convendrá reconocer cuanto antes que han sido muchos más los votos de rechazo, en contra (de Pablo Manuel Iglesias y de Pedro Sánchez), sumados a Isabel que los votos de arrastre, a favor de la candidata Díaz Ayuso, convertida contra todo pronóstico en figura del toreo gracias a su elección equivocada como antagonista por los  estrategas de Moncloa. Continuará.