Según mis previsiones, esta columna debiera estar leyéndose en la antesala cronológica inmediata al inicio del único debate programado que han aceptado compartir quienes encabezan las seis listas, de 64 aspirantes cada una, que concurren a las elecciones del martes 4 de mayo para la Asamblea Parlamentaria de la Comunidad Autónoma de Madrid. Todos los detalles -llegadas, turnos, minutos de oro- han sido atribuidos por sorteo para que nadie pueda recibir otra ventaja que la que pudiera depararle el azar. De modo que nada puedan los participantes esperar del favor, ni temer de la arbitrariedad de los moderadores, funciones que han recaído en Jon Aritztimuño, director de informativos de Telemadrid, y en María Rey, presentadora del magazín 120 minutos en la misma cadena.

En cuanto se abra la puerta de cuadrillas, cada uno lucirá su capote de paseo. , dispuesta a sacrificar la brillantez que depara una victoria fugaz en el plató si implicara después pagar una factura muy cara en las urnas. Entre los demás participantes podrán verse algunos destellos de ingenio, pero evitando el extravíncere, porque todos los asesores recomiendan a sus pupilos que antepongan la previsión de no enajenarse a quienes competidores esta noche pueden amanecer el miércoles día 5 de mayo como aliados imprescindibles para la coalición que hubiera de articularse. Sepamos, en todo caso, que el debate terminará sin un marcador que arroje los resultados indiscutibles de un partido de fútbol. Aquí, como en los toros, habrá división de opiniones y el triunfo que permite cortar las orejas lo dictaminará el público empujado por los prescriptores de opinión al día siguiente. Atentos.