Lo del programa Preguntes Freqüents de TV3 es tan fuerte, es de una abyección y de un servilismo tan potente que hay que verlo para creerlo. Producido por la factoría de El Terrat – oh, qué gracia, qué broma, qué divertidos son estos chicos, qué progres – el susodicho formato se dedica semana tras semana, como el martillo de un herrero poseído por la locura y el estajanovismo, a machacar al sistema constitucional, a sus instituciones, a España, al rey y al constitucionalismo. No es novedad, si tenemos en cuenta que ahí el noventa y nueve por ciento de los que hablan son “del rollo”, incluida la Rahola que suelta unas homilías separatistas loando al de Waterloo que uno ya no sabe si producen más vergüenza ajena que indignación propia.

Esta semana tocaba alabar al delincuente Hasel y poner tela de juicio la España de las libertades. Todo alimenta. Pobret Hasel, España lo mete en la cárcel por expresar sus ideas, deben pensar los muy estultos. La figura de incitación al odio, al asesinato, el machismo, el eructo, en fin, del tal delincuente no debe ser motivo de consideración para esos buenos catalanes de lazo amarillo y alma negra como el betún. Tampoco debe importarles que lo último que ha salido de la boca de tamaño monstruo sea que no se hace responsable de las muertes a inocentes que puedan ocasionar sus seguidores. Todo sea por la independencia, como repiten ellos en horrísona letanía, ahora sí, cargada de presagios ominosos. Porque, al paso que vamos y con los inútiles e incendiarios que nos gobiernan, ese muerto acabará por llegar. Como sucedió con ETA, con el terrorismo yihadista, como pasa cuando el Estado deja campar a sus anchas a una horda de criminales que, o bien lo son porque “les hace gracia”, como decía uno de ellos a un periodista amigo, Xavier Rius, o por asaltar tiendas de lujo y vender el género por pertenecer al bajo mundo de la delincuencia organizada alrededor de la inmigración ilegal, o por ser revolucionarios organizados y pagados por mano escondida tras los eslóganes ideados para mentes obtusas y no aptas para el razonamiento. Nada de esto salió en el programa albañal de este sábado. Mientras las calles de estaban en manos de criminales, en TV3 todo eran alabanzas hacia Hasel.

Lo último que esperábamos escuchar es que el delincuente exigiera una celda individual al considerarse preso político, negándose a compartir habitáculo con nadie, y oponiéndose, además, a realizar las habituales tareas comunes como la limpieza y mantenimiento del establecimiento penal. Señorito hasta la médula, Hasel pretende que le monten una suite. La letrada argumentaba que todo son “presiones políticas”. Fregar el módulo, servir cenas, subir mantas o limpiar el patio, cosas que hacen el resto de los internos, no están hechas para el muchacho. Demasiado curro para quien nunca ha tenido que pegar sello. “Son líneas rojas que no pueden rebasarse si eres un preso antifascista”.

Los que conocen el Hotel Rejas, precisamente por ser de izquierdas, saben que allí se ayuda a toda la gente, por aquello de la solidaridad. Doy fe. Incluso Junqueras ha dado clases a sus compañeros de presidio y conozco a viejos compañeros anarquistas que llegaron a enseñar a leer y escribir a los analfabetos que en los años setenta todavía existían en España. Ni le hablo de los que en las cárceles de Franco se ofrecían voluntarios para letrinas para que un preso que estaba enfermo se librase de esa tarea que, se lo aseguro, no tiene nada de agradable. Pero trabajar ensuciándose las manos es cosa de fachas. Usted afirma que se ha intoxicado mucho, pero los únicos que intoxican son ustedes, TV3, y los podemitas que hacen el caldo gordo a un canalla que pasaría desapercibido en otro país.

Decía el juez, que pertenece a Jueces por la Democracia, que existe una regresión democrática en la España de hoy. Estoy de acuerdo, porque si democracia es permitir que se asalten comercios, se quemen calles, se agreda a la fuerza pública, se amenace de muerte y se pretenda imponer una ideología inhumana y asesina, tiene razón Su Señoría. En Alemania, TV3 estaría prohibida hace tiempo y ya no le digo en Francia. Nunca hay que confundir la cloaca con el río ni las heces con el pan.

Pero el relato está en manos de esa clase política que odia y no ama y de los que pretenden asesinar y acabaran por hacerlo.