Si hoy se celebrasen elecciones generales, el Partido Popular sería la fuerza política más votada en nuestro país obteniendo 49 escaños más que en las pasadas elecciones (51 si contamos los 2 diputados de Navarra Suma).

La proyección electoral realizada por el equipo de Redlines para Vozpópuli en el 'Votómetro' de mayo, basada en las 12 encuestas publicadas por diversos medios de comunicación tras las elecciones madrileñas y ponderada en base a los criterios de fiabilidad de la encuestadora y fecha de publicación no puede ser más clara. Los partidos que conforman el Gobierno de España entran en barrena mientras que el PP de Pablo Casado se presenta como la opción política favorita de los españoles para gobernar.

La descomposición de los apoyos ciudadanos al PSOE es tan profunda y acelerada que es complicado encontrar un ejemplo histórico que sirva como referencia y hay que irse al comienzo de la Transición, concretamente al naufragio de la UCD los meses previos a las elecciones de 1982 para encontrar algo mínimamente similar, más aún teniendo en cuenta que las encuestas no recogen el efecto de los indultos anunciados por Pedro Sánchez, que según los primeros datos de los que disponemos no van sino a acelerar tanto la sangría de votos de los socialistas como la subida en intención de voto del Partido Popular.

El tsunami electoral

Para comprender la profundidad del cambio sociológico que está operando en la sociedad española es necesario poner el microscopio sobre los datos y tratar de hallar los disparadores del mismo, las tres tormentas que al fusionarse han conformado este tsunami electoral que no por anunciado, el votómetro del mes de febrero ya adelantaba que el Partido Popular estaba superando por primera vez al PSOE en número de escaños, resulta menos espectacular.

Los de Pablo Casado se llevarían prácticamente dos tercios de los votos del naufragio de Ciudadanos

La primera gran tormenta es el reordenamiento del voto dentro del centro-derecha tras la implosión de Cs, un botín del que el Partido Popular está siendo el principal beneficiario, de tal modo que mientras el PSOE no recoge prácticamente ni un solo voto del naufragio de los naranjas, los de Pablo Casado se llevarían prácticamente dos tercios de los mismos, convirtiéndose de esta forma en un importante tractor de voto también de una parte importante del votante menos radical de Vox, que por primera vez comienza a mostrar que estaría dispuesto a regresar al Partido Popular en unas elecciones plebiscitarias que sirvieran para echar a Sánchez de la Moncloa.

Cruzar el rubicón ideológico

La segunda tempestad es la del votante moderado, un importante nicho de voto que en las pasadas elecciones se decantó por el PSOE tras las promesas electorales de Sánchez y que ahora, sintiéndose traicionado tras la formación del bloque de legislatura con Podemos, indepes y nacionalistas, ha decidido cruzar el 'Rubicón' ideológico y pasarse con armas y bagajes al Partido Popular.

Y finalmente, la tercera borrasca no es otra que la aparición de una veta de voto progresista descontento con la gestión de PSOE y Podemos que, dejado a la intemperie por las políticas del Gobierno, está corriendo a refugiarse en las propuestas políticas cercanas de Iñigo Errejón.

Un cambio de ciclo profundo y pronunciado ya que el estudio de tendencias electorales a lo largo de nuestra historia democrática nos indica que es muy difícil que un ciudadano reconozca en solo dos años que se equivocó al emitir su voto, pero cuando lo hace… es casi irreversible.