Estoy viendo situaciones que no creí jamás que podría llegar a ver en mi país. Se nos tiene a los españoles por gente con carácter, que no se deja achantar. Gente brava, como dirían los italianos. Pero lo cierto es que todo ese genio, esa bravura, se queda en la barra del bar, después de tomar un par de cañas con los amigos, o lo que es peor, en el sofá cuando dejamos el móvil a un lado y cerramos las redes sociales.
Nos hemos vuelto tremendamente civilizados, con una fe ciega en el sistema y en la democracia. Y no es que sea esto algo malo de por sí, es maravilloso cuando todo funciona como debe. El problema es cuando no funciona y tú sigues esperando que las Instituciones respondan. Es muy positivo confiar en los Gobiernos, las organizaciones mundiales de lo que sea y en los sistemas de justicia, cuando todo va bien. También es posible que nos hayan educado en el miedo y tengamos muy interiorizado que hay que cumplir la ley o lo pagas caro. Es este un miedo necesario para que una sociedad funcione, basada en el orden y la convivencia.
Sueldos astronómicos en RTVE
El problema viene cuando los gobiernos no responden ante las necesidades básicas de sus ciudadanos. Cuando esas organizaciones mundiales se mueven por contratos y dinero, en lugar de por los intereses de las personas. Cuando las leyes o quienes las deben aplicar no protegen a quien cumple no solo con la ley, sino también con todas sus responsabilidades para poder vivir en una sociedad democrática y bien avenida.
Vemos un derroche de millones que nuestro Gobierno mueve de aquí para allá, como si no nos costara a todos los ciudadanos sangre sudor y lágrimas recaudar hasta el último céntimo de esos impuestos. Millones destinados a un programa de televisión o a los sueldos astronómicos de presentadores de esos programas, cantidades ingentes de dinero, nuestro dinero, que se envían a otros países para combatir no sé qué, mientras a nosotros se nos dice que no hay dinero para pagar las pensiones. Y no pasa nada.
El nuevo fármaco que se está utilizando con una eficacia revolucionaria para prevenir la metástasis en el cáncer de mama no es financiado en nuestro país por la sanidad pública porque es muy caro, a pesar de lo mucho que nos importan las mujeres
Nos levantamos una mañana con una señora que nos dice que hay que racionalizar el gasto y que por eso se veta en España un fármaco que sirve para tratar a los niños con leucemia, mientras nos explican que uno de los objetivos del Gobierno que es se pague con nuestros impuestos la asistencia veterinaria de las mascotas de aquellas personas que no se pueden permitir pagar para cuidar la salud de sus animales. Y no pasa nada. Nosotros vamos a seguir pagando de nuestro bolsillo las gafas, el dentista o los audífonos, mientras a nuestros gobernantes les preocupa el estado de las mascotas de gente que no se puede permitir tenerlas.
Millones de euros destinados a propaganda política, a salarios desorbitados de personajes que se pegan la gran vida y que no dudan en costear sus viajes y sus vicios con nuestra cartera, cantidades escandalosas a asociaciones feministas, que se acaban repartiendo entre cargos y charlas financiadas para enseñarnos lo oprimidas que estamos las mujeres porque no queremos estudiar ingenierías. Pero luego, el nuevo fármaco que se está utilizando con una eficacia revolucionaria para prevenir la metástasis en el cáncer de mama no es financiado en nuestro país por la sanidad pública porque es muy caro, a pesar de lo mucho que nos importan las mujeres. Y no, efectivamente, no pasa nada.
Llegados a este punto, reconozco que me hace gracia la gente que se queja de que no salimos a la calle a protestar. Tú, que has visto cómo unos delincuentes se colaban en la casa de tu vecino y se apropiaban de ella, que has visto cómo la policía se plantaba en la puerta diciendo que no puede hacer nada para echar a esa gentuza, que has visto la desesperación en el rostro de tu vecino que ahora se ve haciendo malabarismos para pagar los gastos de una vivienda en la que no le permiten vivir, a pesar de ser suya… Tú, que no has movido un dedo cuando te han cambiado a un vecino decente por un sinvergüenza de la peor calaña… Tú me vas a contar a mí lo indignado que estás porque no salimos a la calle a quejarnos. Pues claro que se me esboza una sonrisa, aunque más que socarrona es una sonrisa tristona.
Pensé que la gente no iba a permitirlo, que defenderíamos lo nuestro con uñas y dientes y que, en cuanto comenzaran los enfrentamientos y el derramamiento de sangre, se acabaría todo, porque menudos somos los españoles cuando nos tocan lo nuestro
Cuando empezó todo este movimiento de la okupación, promovido por aquellos políticos de Podemos, que te incitaban a rebelarte contra el sistema okupando una casa que pertenece a otra persona, para no esclavizarte pagando un alquiler o una hipoteca, mientras ellos se compraban chalés de lujo y abandonaban sus barrios obreros, pensé que se iba a liar gorda en nuestro país y que esto no tendría recorrido. Pensé que la gente no iba a permitirlo, que defenderíamos lo nuestro con uñas y dientes y que, en cuanto comenzaran los enfrentamientos y el derramamiento de sangre, se acabaría todo, porque menudos somos los españoles cuando nos tocan lo nuestro.
Lo democrático que somos
Pero me equivoqué. Menudos éramos los españoles para defender lo nuestro. Imagina a tu abuelo en sus años mozos. Imagina que se le meten en casa unos típejos con rastas o una mujer con sus churumbeles y más cara que espalda. Imagina lo que tarda en sacarlos de allí. Porque sí, seguramente, nuestros abuelos no eran tan democráticos como nosotros. Ahora vendrán los iluminados de turno a decirme que si soy nazi o que si mi abuelo era nazi, cuando el verdadero problema es que se llama nazismo a todo, a pesar de que ya no hay nazis en España. Nos han llenado este país de depredadores que violan en manada o que revientan el cráneo a ancianos por robarles el monedero y que no tienen depredador natural, mientras nosotros seguimos confiando en que alguien nos salvará. Y lo llamamos PSOE, PP, Sumar, Podemos o vamos diciendo aquello de “Solo queda Vox”. Pero lo cierto es que nadie va a venir a salvarnos. Nadie te va a salvar, si ni siquiera tú eres capaz de defender lo tuyo y a tus vecinos, cueste lo que cueste. Pero eso sí, siempre podemos presumir de lo democráticos que somos todos.
lareforma2024
30/01/2025 06:57
Es que somos democráticos si la democracia nos convence. Ya lo aseguraba el fundador del PSOE, Pablo Iglesias Posse: cumpliremos las leyes si nos benefician o la amenaza a Antonio Maura, que fue asesinado. O Largo Caballero: “Si no nos permiten conquistar el poder con arreglo a la Constitución, tendremos que conquistarlo de otra manera”. Es lo que ha hecho la izquierda, ahora y siempre. Lo de Felipe González fue una estrategia. Nunca fueron socialdemócratas, solo fue un medio de llegar al poder. A los españoles en general, solo les interesa que siga habiendo barras de bares donde haya cervezas o chiringuitos de playa e ir a ellos. Cuando desaparezcan esas barras de bar, ¿el español defenderá lo que es suyo?. Resultado todo esto de 20 años de trapicheo político, más los siguientes 20 años de educación en el rencor. Mientras haya dinero para el clientelismo, funcionará. Dentro de diez años, sin cambio de rumbo, se acabará el dinero. Los empresarios, tan comprometidos, se habrán expatriado con sus empresas a la Unión Europea y quedaremos en manos de...... ¿Seremos el Haití europeo? Solo medios realmente democráticos puede impedirlo, si empezamos ya. Y la oposición dice que va ha hacer el programa electoral ¡Ahora!. ¡Que van a recabar opiniones, ahora! ¿Pero que hacen sus centros de ideas y pensamiento político; cazar moscas?. Porque el gobierno y aliados y parásitos tienen su invariable hoja de rutas, siempre a punto. Saludos.
EDDDO
Están pactando que sea legal en España y en la UE las "naciones de España". Ahora mismo Illa esta con su jefe en Lanzarote como mensajero de los Junqueras y Puigdemonts F de Carreras por escrito y en el parlamento catalán, les explico como se hace el pacto para que sea legal que existen naciones en España. Lo puede leer en internet. Como nadie se atreve a señalarle el vive muy bien haciéndose pasar por constitucionalista un día si, otro por apaciguador. Por defensor de la "transición y la constitución".
pacodemahon
30/01/2025 09:51
Cuando los votos se pueden comprar o esclavizar, ya no se puede hablar de democracia. El siguiente paso es lo de Venezuela. Da lo mismo el resultado de las elecciones. Y no pasa nada. Hacia allí vamos. Y si no, al tiempo..l