Los ataques gratuitos suelen ser patrimonio de quienes guardan en su alma un rencor infantil. Digamos que no suelen ser habituales en los inteligentes ni en los reflexivos, de ahí que estén impregnados de la repugnante esencia del patetismo. Fue durante la mañana de este miércoles cuando la Casa Real anunciaba la decisión de los reyes de enviar a la princesa de Asturias a estudiar a Gales. Pocos minutos después, algún trabajador de Radiotelevisión Española decidió acompañar la noticia del siguiente gráfico: “Leonor se va de España, como su abuelo”.

El cartel podría servir para ilustrar sobre el porqué las comparaciones son odiosas. Principalmente, porque intenta equiparar la situación de Leonor con la de Juan Carlos I, lo cual resulta risible, pues sus circunstancias son tan diferentes que sólo desde el más profundo sectarismo podrían ubicarse en el mismo terreno.

El mensaje lo lanza una televisión pública que se ha convertido en irrelevante en los últimos años; y lo ha hecho por méritos propios. Tanto por la forma de dilapidar el dinero de los contribuyentes en proyectos de medio pelo y favores a amiguetes –miren la lista de directivos externos contratados- como por la voluntad de los partidos políticos de secuestrarla.

Ciertamente, nunca ha sido un medio de comunicación libre, pero nunca ha estado en una situación tan precaria. Pasado, presente. Las comparaciones son odiosas.

El peor de los juicios

Podría debatirse sobre lo acertado o lo erróneo de la decisión de la Casa Real, pues enviar a la princesa a estudiar a otro país impregna a la Monarquía de un aura de elitismo que no ayuda a mejorar su imagen entre los ciudadanos.  La decisión también envía a sus ‘súbditos’ el mensaje implícito de que no hay centros del mismo nivel educativo en España, lo cual no hace más que incrementar la sensación de pesimismo que flota por estos lares desde hace un buen tiempo.

Pero cualquier debate que se plantee al respecto queda sin efecto cuando el rotulista proselitista de turno decide que ha llegado su momento de gloria e inventa un cartel en el que sitúa a Leonor a la misma altura que al rey emérito. Es una forma cutre de atacar a la institución monárquica. ¿De veras que RTVE no puede hacer una crítica más afilada y un análisis más riguroso?

Publicaba Vertele hace nos minutos que Rosa María Mateo ha ordenado la destitución de los responsables de la 'broma pesada' y acierta con la decisión. En un comunicado, RTVE ha calificado la decisión de "un grave error".

El problema de fondo es que Radiotelevisión Española es un caos; y eso se debe tanto a la manifiesta incapacidad de Mateo para dirigir a su equipo y hacer una televisión pública moderna e independiente; como a la falta de escrúpulos de quienes, en Ferraz, la eligieron para encabezar esta empresa pública. Que, por cierto, maneja cada año 1.000 millones de euros.

Se esperan cambios en los más altos despachos de RTVE antes del verano. Eso debería implicar la salida de quienes han sido gestores de ‘la cosa’ durante esta última etapa, en la que este medio de comunicación ha caminado poco a poco hacia la irrelevancia. El temor existente es el de siempre: que todo cambie para que todo siga igual. Gatopardismo puro.

RTVE debería contribuir a amortiguar los lamentables mensajes extremistas que tratan de dinamitar las instituciones del Estado. Sin embargo, en su situación actual, de control político e irresponsabilidad interna, no parece plenamente preparada para cumplir esa función.

Sea como sea, el cese del responsable de la estupidez de esta mañana es una buena decisión.