Con el fin del estado de alarma y la aceleración en la vacunación, la economía española ha cobrado nuevo brío. Los datos publicados esta semana pasada de afiliación y desempleo marcan con claridad un cambio de tendencia. Podríamos decir que, como ya adelanté hace unas semanas, lo que parecía una nueva senda de crecimiento entre marzo y abril, en mayo se ha consolidado. 

El indicador construido para condensar los datos diarios de movilidad de Google y asociarlo a la actividad productiva se vuelve a representar en la siguiente figura, aunque en esta ocasión junto con una tasa de crecimiento “intertrimestralizada” de la afiliación. Aunque los datos de movilidad parecen “romper” a primeros de año con los de afiliación en el marcaje del ciclo, y aunque ambas series no están desestacionalizadas por razones evidentes, las dos mantienen una clara tendencia creciente, reflejando sin duda el buen tono de la economía en estos meses de primavera.

Sin embargo, y a pesar de esta clara mejoría, sabemos que buena parte de la economía necesita aún mucho más impulso para recuperar el valor añadido perdido después de 15 meses de pandemia. La figura siguiente muestra el valor añadido que aún, en el primer trimestre de 2021, quedaba por recuperar distribuido entre los diferentes sectores. Este valor no recuperado resulta de comparar el publicado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en su Contabilidad Nacional Trimestral para el primer trimestre de 2021 con el que habría que haber esperado (aproximadamente) en el primer trimestre de 2020 si no hubiera habido pandemia. Para obtener este último, se ha llevado a cabo una simple proyección desde el cuarto trimestre de 2019 con el crecimiento que se esperaba para entonces antes de saber de la llegada del virus. El objetivo de este simple ejercicio es sencillo: valorar, aunque sea por mera aproximación, cuánto ha perdido cada sector durante el año de pandemia.

Así, en el primer trimestre de 2021 la economía española no habría recuperado aún un 9,4 % de su producto interior bruto. De este porcentaje, una parte muy alta se concentraba en apenas tres grandes (por la agregación contable) sectores y, junto a ellos, los impuestos netos, asociados claramente a los ingresos por IVA y otros impuestos a la producción. Entre estos suman -8,3 puntos porcentuales de los -9,4 totales. Lo que nos cuenta esta figura es que, en un supuesto caso de recuperación rápida de estos sectores, nuestra economía estaría cada vez más cerca de recuperar el PIB que dejará atrás en el invierno de 2020.

Que buena parte de la pérdida de producción se concentre en pocos sectores supone una relativa buena noticia, ya que la mejoría antes señalada para el conjunto de la economía no parece ser ajena a estos ámbitos

No cabe duda de que son el sector de la hostelería, de la restauración y, en menor parte, del comercio y el transporte, los que mayor brecha siguen padeciendo un año después. También agencias de viajes, incluida en el sector de actividades profesionales y actividades artísticas y recreativas, muy vinculadas igualmente al turismo. Que buena parte de la pérdida de producción se concentre en pocos sectores supone una relativa buena noticia, ya que la mejoría antes señalada para el conjunto de la economía no parece ser ajena a dichos sectores. Para conocer algo mejor de lo que pasa, basta con mirar los datos que en tiempo real disponemos sobre, concretamente, el sector hotelero, actividad que acapara gran parte de esta brecha.

Consumo de tarjetas

Según la aplicación Pulse del Banco Sabadell, el gasto en hoteles y viajes aumentó en España un 63,13 % en la última semana (hasta el 2 de junio) respecto a las cuatro semanas anteriores. De la misma base de información sabemos que en restauración el crecimiento fue de un 17,97 % para ese mismo período. En otros cálculos, usando misma fuente, se observa igualmente que la activación es clara. Así, la misma aplicación Pulse muestra que, mientras entre diciembre y febrero el gasto en hoteles se situaba alrededor del 20% del total gastado en similares meses, pero de un año antes, en marzo este porcentaje se situaba en el 77 % mientras que en abril y mayo se disparaba al 1.165 y 1.116 % respectivamente. Estas dos últimas cifras están obviamente muy contaminadas por los meses de abril y mayo del 2020, pleno confinamiento, pero supone obviamente un cambio si se compara con los meses del último invierno. Los datos de consumo con tarjetas del BBVA marcan similar tendencia. A pesar de que las tasas de crecimiento son de un análisis complejo en esta situación, podemos decir que hay una importante recuperación. 

Este verano será bastante mejor que el de hace un año, aunque como es igualmente lógico no se alcanzarán ocupaciones similares a las de 2019 por la aún debilidad de parte del turismo de residentes

Los datos de reservas online igualmente se han disparado. La web Siteminder indica que, si mientras para los meses de enero a marzo las reservas en España estaban a un 20-30 % de las reservas de 2019 en los mismos meses, en abril subieron hasta el 40-50 % y en mayo superaron el 80 %. En el 3 de junio de 2021 se realizaron el 86,7 % de las reservas del 3 de junio de 2019. Aún queda, pero claramente acercándose a los valores típicos normales. Estas cifras nos podrían llevar a pensar lo que es obvio, que este verano será bastante mejor que el de hace un año, aunque como es igualmente lógico no se alcanzarán ocupaciones similares a las de 2019 por la aún debilidad de parte del turismo de residentes y la del conjunto del turismo internacional. Para confirmarlo deberemos esperar a los datos de pernoctaciones para los meses de verano que el INE publicará en el futuro.

Así pues, las proyecciones para este sector son positivas, aunque de momento debemos ser moderadamente optimista a la espera de ver cómo se reactivan los mercados, en particular los internacionales. Y no es exagerado decir que lo que le ocurra en este sector determinará la recuperación de nuestra economía durante la segunda mitad de este año. Si las cifras de recuperación del sector fueran mejores de las esperadas, tal y como puede parecer señalan los indicadores expuestos arriba, no sería descabellado esperar una tasa de crecimiento para el segundo trimestre cercana al 3% intertrimestral, superior al estimado por consenso, y que ronda actualmente el 1,5%. Esto, claro, con el permiso del resto de sectores. Por lo tanto, a falta de información que empezaremos a recibir en las próximas semanas, el crecimiento del PIB en estos trimestres centrales del año no parece que vayan a decepcionar. Como base, el 1,5% ya lo tenemos garantizado. Pero podemos anhelar un 3% si la trayectoria del sector hotelero y de la restauración y sectores allegados empujan al ritmo que parecen hacerlo.