El indulto como instrumento político es bastante cuestionable desde que el pueblo eligió a Barrabás antes que a un tío que convertía el agua en vino, pero a pesar de ello se sigue utilizando como gesto de perdón y concordia. En Corea del Norte hemos conmutado esta misma semana a un preso político de la oposición dos penas de muerte de las tres que tenía.

En España ha servido para sacar de la cárcel a los presos del procès en un gesto que pretende servir de acercamiento con los independentistas y que parece que ya ha dado sus frutos a tenor de pancartas como “No queremos vuestras migajas”, “Fuera fuerzas de ocupación de Cataluña” o “Spain is a fascist state”. Un indulto que ha tenido que firmar el Rey Felipe y que lo ha convertido automáticamente en enemigo de España y a VOX en un partido republicano. Es muy difícil seguir la actualidad española, si parpadeas estás perdido. 

Otro que ha salido de una cárcel catalana es John McAfee. El creador de uno de los antivirus más populares se quitó la vida tras aprobarse su extradición a Estados Unidos. El magnate será recordado por su vida excéntrica y por haber conseguido hacerse rico con el peor antivirus del mercado hasta la llegada de AstraZeneca.

A esta hora, aún nadie ha culpado a Felipe VI de la muerte de McAfee haber firmado su extradición. De todo eso se ha hablado en Twitter en una semana del Orgullo marcada por las leyes homófobas aprobadas en Hungría, un Orgullo LGTBI que cada vez está a menos siglas de convertirse en una clave de wifi segura.

Y junto al Rey Felipe, el nuevo enemigo oficial de España es Álvaro Morata, que está acaparando todas las críticas por una efectividad cercana al antivirus McAfee, y que si no se ha convertido en meme dominante de la Eurocopa es porque están compitiendo a mucho nivel las dotes oratorias de la pareja de comentaristas de la Eurocopa formada por Camacho y Kiko. El gaditano se basta con tres frases para narrar un partido (“¿Eh, moro?”, “Efectivamente, Míster” y “De categoría”) y el murciano explica el fútbol como nadie, y nos ha dejado joyas como “Ha tirado a puerta y la ha metido”.