Eutanasia

Así será la nueva máquina de suicidio asistido del Dr. Philip Nitschke

La ‘Máquina del Destino’ ofrece acabar con tu vida dignamente, sin dolor ni consecuencias penales para terceros y después de contestar tres preguntas que sellan tu consentimiento. Hablamos con su creador.

Prototipo para la 'Maquina del Destino'. Foto cedida por
Prototipo para la 'Maquina del Destino'. Foto cedida por Philip Nitschke

Hay un territorio oscuro donde muy pocos humanistas se atreven a luchar con todas sus fuerzas. Un desierto sombrío para los parias del dolor irrevocable. El lugar del olvido de desahuciados, enfermos terminales y pacientes encarcelados en vida. Ese lugar donde se prohíbe la buena muerte para que el resto no se sienta culpable de permitir una salida noble en vida.  Muchos egoístas lo llaman eutanasia para no tener que hablar de muerte digna.

Philip Nitschke
Philip Nitschke Wikipedia

El físico y médico Philip Nitschke (1947, Australia)  lleva 20 años intentando ofrecer una oportunidad a estos enfermos terminales y no tan terminales. Inventando artilugios caseros. Coqueteando con las leyes. Andando sobre el alambre del juramento hipocrático (le fue retirada la licencia en su país). Buscando atajos a la muerte sin dolor y soluciones para muertos en vida. Metiendo el dedo en un ojo a los que miran solo con el otro el sufrimiento final ajeno. Errando muchas veces, acertando la mayoría.

Odiado por muchos, querido por más, es una auténtica eminencia entre el pueblo australiano y una mayor pesadilla para sus autoridades. Ha pisado tantos juzgados como hospitales o salas de conferencias. Consiguió que se aprobara la primera ley de muerte digna en su país (duró solo unos años). Se convirtió en un traficante legal de Nembutal. Incluso ha defendido el suicidio asistido para asesinos en serie que lo pedían. Hoy organiza talleres para enseñar la conservación del pentobarbital sódico porque puede perder sus mortales propiedades mientras le acusan de una autopromoción desmedida para lucrarse en el dolor ajeno.

La ‘Máquina del Destino’ no es la primera máquina de Nitschke para intentar dar autonomía a una voluntad terminal pero sí la que ofrece más independencia. Su anterior modelo, la ‘Deliverance Machine’ (Máquina de la liberación) tenía un portátil asociado a un dispositivo que inyectaba automáticamente la solución al paciente tras contestar correctamente tres preguntas en una interface muy sencilla.

[Imágenes originales del software cedidas por Philip Nitschke]

  1. ¿Sabe usted que si llega a la última pantalla y pulsa el botón "Sí" se le dará una dosis letal de medicamentos y morirá?
Pregunta suicidio
  1. ¿Está usted seguro de entender que si continúa y pulsa el botón "Sí" en la siguiente pantalla va a morir?
Pregunta suicidio
  1. En 15 segundos se le dará una inyección letal ...pulse "Sí" para continuar.
Pregunta suicidio

Hablamos con Nitschke de casualidad tras dar con una entrada en Reddit donde se explicaba el funcionamiento del anterior dispositivo. Cuando nos damos cuenta nos está contando los planos de su nueva máquina y enviando fotos nunca antes publicadas.

“La 'Deliverance Machine' [anterior] fue diseñada principalmente para que la persona que quisiera morir pudiera activar el proceso.

Bajo la ley del territorio norte de Australia yo podría haber suministrado una inyección letal, pero quería que quedase claro que era el paciente el que controlaba el proceso. Las preguntas del software no fueron diseñadas para evaluar la capacidad mental, sino para demostrar que la persona era consciente y capaz de responder apropiadamente según su voluntad. La máquina fue utilizada por cuatro personas entre agosto de 1996 y marzo de 1997 antes de que se revocara la legislación de Australia. Ahora el ejemplar está en el Museo Británico”

Pregunta suicidio

Deliverance Machine. La primera máquina de suicidio asistido Philip Nitschke. Wikipedia

Aún así con esa máquina era necesario que un asistente pusiese la vía y que se arriesgara a cargar con las consecuencias penales de la asistencia al moribundo (penalizado en la mayoría de los países menos en Holanda, Suiza y Oregón (EE UU). Con la ‘Máquina del Destino’ ya no hay agujas ni intervención de terceros.

“Ahora estamos construyendo una máquina nueva que permitirá al individuo controlar el proceso entero por sí mismos (y será legal como suicidio, no hay crimen).

Esta nueva máquina utiliza gas [nitrógeno] —por lo que no se necesita acceso intravenoso— y la estamos probando en Holanda. La interfaz de preguntas será la misma que la utilizada en la máquina original.”

La 'Maquina del Destino ' será de un diseño más amigable y atractivo. Una envoltura moderna de acero inoxidable con ventana transparente conectado a un ordenador.

La opción del gas ya ha sido utilizada por pacientes de Nitschke con su famosa ‘Exit Bag’. Un dispositivo que inyecta gas en unas bolsas gigantes de plástico donde el individuo se introduce para respirarlo y que no deja rastro en las autopsias. O, más sencillo, el ‘CoGen’, un cilindro que libera Monóxido de Carbono y al que se le puede acoplar una máscara facial o usarlo en el coche.

Pero el nuevo modelo promete añadir un poco más de dignidad para ese momento final.

“La foto que te envío [cabecera] corresponde a un tanque de muestra de la nueva máquina. Sirve para estudiar la velocidad a la que el oxígeno disminuye en un volumen de 2 metros cúbicos cuando se activa el mecanismo y se mete el nitrógeno.

Si (como se espera) cae rápidamente a menos del <5%, seguiremos adelante con la construcción de la máquina de trabajo con ese mismo volumen. Un atractivo capullo de acero inoxidable con ventana transparente.”

Nitschke se le reprocha —con razón— que la información de su manual para el suicidio (prohibido en muchos países) está llegando a jóvenes fuera de los parámetros ideales de su target. (Mayores de 50 mentalmente sanos). Y que esto es un peligro adyacente difícil de calibrar.

Y es que el suicidio está penado en muchos países. El único crimen que solo se castiga cuando sale mal. Absurdo, tan absurdo que Nitschke lleva media vida dando hostias en la cara a esas leyes con ideas a veces más efectistas que efectivas. Como cuando ideó el plan para lanzar el ‘barco de la esperanza’ (barco de la muerte para los otros). Un último crucero por aguas internacionales donde poder suicidarse sin el miedo a las leyes. Como cuando acompañó a ocho neozelandeses a México en busca del Nembutal prohibido en su país para poder suicidarse sin tener que volarse la sien.

Porque uno de los síntomas para detectar a los detractores de la buena muerte es escuchar el mantra: ‘Quien quiere suicidarse lo hace sin molestar. Hay pistolas, balcones, vías de tren…”. Como si no hubiese derecho tampoco a una dignidad de método, a un suicidio pacífico. Hay que poner en valor un momento delicado y muy personal sin tener que recurrir a estructuras violentas o denigrantes que humillen más a una víctima en situación desesperada. Como dijo Nitschke en 2009:

“Parece que exigimos a los seres humanos vivir con humillación, dolor y angustia mientras que somos más amables con nuestras mascotas cuando su sufrimiento se convierte en insoportable. Sencillamente, no es lógico o maduro. Un problema que hemos tenido debido a demasiados siglos de charlatanería religiosa"

El miedo a morir no puede ir acompañado del miedo a debatir la necesidad de una Ley de Muerte Digna.


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