En Cuba hay escasez por culpa del bloqueo, la RDA construyó el muro de Berlín para que no se colasen ciudadanos de Alemania occidental en la Alemania comunista y el Partido Comunista Chino adoptó la economía de mercado para frenar el crecimiento porque con la planificación central iban como un tiro y el crecimiento disparatado no era sostenible. Esa es la verdad, si escuchas una versión distinta estás contaminado por los medios de comunicación capitalistas que intentan tapar el éxito arrollador del comunismo en el último siglo, y a veces a uno no le queda más remedio que censurar internet para que no manipulen a los suyos como ha hecho el Gobierno cubano esta semana con las protestas.

Unas protestas que empezaron con una canción crítica con el régimen, Patria y vida de Yotuel y que han hecho que el presidente de Cuba, Miguel Díaz-Canel, llame a defender la revolución. Siempre pensé que el día que una canción comenzase una revuelta violenta, sería No soy un Supermán de David Bustamante.

En Corea del Norte, donde vamos un paso por delante, prohibimos internet de forma preventiva para evitar que la gente vea cosas como las que salen en esta sección y caiga en las garras del capitalismo woke, un capitalismo moralista con conciencia social. Si la semana pasada supimos que hay pijos que pagan a los agricultores por vivir la experiencia de recoger fresas del campo, esta semana hemos sabido de la existencia de la cocaína woke (Woke Coke), una cocaína con la misma pureza que la estándar, que te mata igual que la estándar, pero por la que en Inglaterra se está pagando 200£ el gramo al estar producida de manera ética, orgánica y respetuosa con el medio ambiente. A veces es difícil luchar contra la capacidad del capitalismo para innovar.

De Cuba, la cocaína woke, el tenso encuentro de la princesa Leonor con sus futuros compis no aristócratas y las dudas que la gente sigue teniendo con sobre las vacunas, se ha hablado esta semana en Twitter.


Y esta semana se han filtrado también unos audios antiguos de Florentino Pérez en los que el presidente del Madrid no deja títere con cabeza y nos ha ofrecido adjetivos para definir cosas que vemos en las redes a diario, como el tipo que es capaz de pagar cinco veces por una droga si le aseguran que el producto es 100% vegano: “Corto, cortito”, “Subnormal profundo”, “Anormal perdido” o “Tolili”. Florentino habla en privado como un personaje de Pulp Fiction.