Las empresas mediáticas podrían observar sus cuentas de 2020 con una mano en la cara, pues la llegada de la covid-19 causó estragos en su balance. Uno de los grupos afectados por esta situación es Godó, cuyo principal periódico, La Vanguardia, perdió tres millones de euros en este ejercicio, frente a los 70.000 euros de 2019, tal y como figura en el Registro Mercantil.

Los ingresos del diario del conde barcelonés mermaron el 19,1% el año pasado, en el que obtuvo 68,6 millones de euros, frente a los 84,1 del ejercicio anterior. En 10 años, la sociedad editora de La Vanguardia (La Vanguardia Ediciones S.L.) ha visto descender su facturación el 55% como consecuencia del declive del negocio del papel.

Dentro de su informe anual de cuentas, la empresa reconoce que su difusión disminuyó el 15% durante 2020, frente a la media del 20% del sector. Hay que tener en cuenta que el primer estado de alarma llevó aparejadas fuertes restricciones de movimiento para la población y, pese a que los quioscos permanecieron abiertos, las ventas de los periódicos cayeron a un ritmo mayor que la media. Mientras tanto, las lecturas de los diarios online y la audiencia de la televisión aumentaron considerablemente.

La difusión acumulada en 2020 del rotativo capitaneado por Jordi Juan fue de 74.229 ejemplares diarios, lo que le sitúa en la segunda posición de la prensa generalista española, por detrás de El País y por delante de ABC y El Mundo.

Publicidad de 'La Vanguardia'

Con respecto a sus ingresos, Godó incide en sus cuentas en que La Vanguardia es el segundo periódico en cuanto a ingresos publicitarios. Y añade: “La caída de la facturación del papel, consecuencia de la pandemia sanitaria, se ha visto compensada parcialmente con un leve incremento de la publicidad digital”.

La edición digital de este periódico es líder de audiencia -según ComScore-, si bien esta empresa sufre el mismo fenómeno que sus competidores, y es que el 'agujero' en la facturación que ha generado en los últimos años la prensa impresa no ha sido cubierto con los ingresos digitales. De ahí que hace unos meses pusiera en marcha un muro de pago para tratar de abrir una nueva vía de negocio.

La situación de incertidumbre generada por la llegada a España del covid-19 obligó a Godó a poner en marcha un plan de ajuste en marzo de 2020 que se tradujo en una reducción de 1,6 millones de euros del gasto en personal, de 6,5 en aprovisionamientos y de 5,5 en servicios exteriores.

Un mes después, en abril de 2020, el grupo solicitó un préstamo de 8 millones de euros, con aval del ICO, “para hacer frente al impacto social y económico” de la pandemia. Es decir, Godó obtuvo esta ayuda del Estado en un momento de dificultad.