La Unión Europea ha chocado este domingo con uno de los vecinos más incómodos que tiene en sus lindes. Se trata de Bielorrusia, considerada como la última dictadura de Europa. Las autoridades del país han obligado a un avión de Ryanair que volaba entre Atenas (Grecia) y Vilna (Lituania) a aterrizar en su territorio este domingo para detener a un periodista exiliado. La Policía bielorrusa considera a Román Protasevich, firme opositor al régimen de Alerxandr Lukashenko desde los 16 años, uno de los organizadores de las fuertes protestas que se produjeron el año pasado contra el fraude en las elecciones presidenciales, que dieron la victoria a Lukashenko tras 26 años en el poder.

Protasevich, periodista y bloguero de 26 años, es la última víctima de la ira del Lukashenko. Las autoridades bielorrusas han sido capaces de interceptar un vuelo comercial para arrestar al creador de dos canales de Telegram, Nexta y Nexta Live, muy populares en el país y que sirvieron para movilizar las protestas opositoras contra Lukashenko tras las fraudulentas elecciones presidenciales de agosto de 2020. El joven tuvo que dejar su país por la presión de las autoridades y es un estrecho colaborador en el exilio de la adversaria de Lukashenko en las elecciones de 2020 Svetlana Tijanóvskaya, refugiada en Lituania.

Las autoridades bielorrusas no han tenido miramientos para desviar un vuelo civil entre Atenas y Vilna para detener al opositor, que ahora puede enfrentarse a la pena de muerte en el país. Esta nueva acción de Bielorrusa ha vuelto a tensar las nada fáciles relaciones con la Unión Europea. Los países comunitarios ya sancionaron en 2020 a dirigentes del régimen por el fraude en las elecciones y la represión de las protestas.

La UE ha convocado este lunes al embajador de Bielorrusia, Aleksandr Mikhnevich, "a petición" del alto representante para la Política Exterior de la UE, Josep Borrell, para "condenar el paso inadmisible de las autoridades bielorrusas", según un comunicado el Servicio Europeo de Acción Exterior.

El secretario general de ese servicio, Stefano Sannino, ha trasladado al diplomático bielorruso "la firme condena de las instituciones de la UE y los Estados miembros de la UE al acto coercitivo por el que las autoridades bielorrusas han puesto en peligro la seguridad de los pasajeros y la tripulación".

Los líderes de los países de la UE abordan el incidente este lunes en el Consejo Europeo que celebran en Bruselas de manera presencial y que consideren "las consecuencias de estas acciones, incluidas las posibles medidas contra los responsables", ha remarcado el Servicio Europeo de Acción Exterior. 

Listas negras

El 19 noviembre de 2020 Protasévich junto con el fundador de los canales NEXTA, Stepán Putilo, fue incluido en una lista de personas involucradas en "actividades terroristas" por el Comité de Seguridad del Estado (KGB) de Bielorrusia, aunque oficialmente no se le han presentado cargos por terrorismo.

Días antes, ambos habían sido acusados en ausencia de organizar desórdenes masivos, de atentar gravemente contra el orden publico y de atizar la discordia social.

Con apenas 16 años, en julio de 2011, Protasevich fue detenido durante una manifestación contra el presidente bielorruso en el marco de la "Revolución a través de las redes sociales", acciones de protestas silenciosas convocadas en internet.

La fotografía de su detención, publicada ampliamente en las redes sociales, convirtió a Román en figura mediática. Su corta edad le libró en esa ocasión de sanciones penales, pero no de represalias: Protasevich fue expulsado del colegio en el que estudiaba y tuvo que continuar su estudios secundarios en otro centro.

Tras su detención, lejos de arredrarse, comenzó a militar en el disidente Frente Juvenil y hasta 2012 fue uno de los administradores de un numeroso grupos opositores en la red social rusa Vkontakte, según recoge la agencia Efe.

Ingresó en la facultad de Periodismo de la Universidad Estatal de Bielorrusia, de la que fue excluido, lo que no le impidió trabajar en varios medios informativos independientes hasta que a fines de 2019 tuvo que abandonar Bielorrusia y pidió asilo político en Polonia, desde donde se trasladó a Vilna.

Hace ocho meses, sus padres, temerosos ser represaliados por las actividades políticas de su hijo, abandonaron también Bielorrusia. "Ha sido una operación que ha sido planeada de manera minuciosa, claramente no en un día y quizás no en una semana (...). Y seguramente los servicios secretos bielorrusos no trabajaron solos", ha indicado Dmitri Protasenko, el padre del periodista, sobre la detención de su hijo en declaraciones a radio Liberty.

En su opinión, solo así puede explicarse que las autoridades bielorrusas cometieran este "acto de terrorismo", que supone un "escupitajo a la opinión pública internacional".

Investigación y nuevas sanciones

La líder de la oposición en el exilio, Tijanóvskaya, ha llamado este lunes a la comunidad internacional a imponer nuevas sanciones contra Bielorrusia y a abrir una investigación en relación con el desvió de un avión al aeropuerto de Minsk y la detención de un periodista disidente que viajaba a bordo.

"Instamos a la comunidad internacional a responder, a imponer nuevas sanciones, a excluir a Bielorrusia de la Organización de Aviación Civil Internacional y a abrir una investigación para que todos los culpables reciban su castigo", ha afirmado en una breve comparecencia ante la prensa en Vilna, capital de Lituania, donde vive exiliada.

Tijanóvskaya ha llamado asimismo a vetar a Bielorrusia de organizaciones como Interpol, dado que "el régimen utiliza su participación en ellas con fines políticos". También ha señalado que el régimen del presidente de Bielorrusia, Alexandr Lukashenko, ha convertido a ese país "en una Corea del Norte en el centro de Europa".

La opositora ha calificado de "terrorismo de estado" las acciones de su Gobierno y ha advertido de que ahora "cualquier pasajero de un avión civil que sobrevuele Bielorrusia está en peligro".

La dirigente ha explicado que la oposición bielorrusa continuará luchando por que el periodista detenido, Roman Protasevich; su novia, Sofia Sapega, y "todos los presos políticos" salgan en libertad y agregó que la crisis en Bielorrusia sólo puede resolverse "con unas nuevas elecciones presidenciales este año".

Tijanóvskaya ha indicado que hasta el momento se desconoce el paradero de Protasevich y de su novia, estudiante en una universidad lituana, y agregó que el consulado ruso se ha negado a prestar asistencia a Sapega, a pesar de ser ciudadana rusa. También ha denunciado que los pasajeros del avión que finalmente llegaron a destino en Vilna explicaron que al tomar tierra en Minsk, Protasevich comenzó a temblar y a afirmar que ahí le esperaba la pena de muerte.