Monasterios, fábricas de papel, molinos harineros, antiguos refugios, palacios renacentistas… Hay hoteles que cuentan historias. Algunos hablan de las personalidades que pasaron por ellos y otros llevan a sus espaldas el legado de lo que sucedió en su interior. Estos son los hoteles en los que perderse a través de su historia.

Una antigua fábrica de papel: A Quinta da Auga

A Quinta da Auga

A las afueras de Santiago de Compostela, a escasos diez minutos en coche, se encuentra un hotel donde antaño se ubicaba una antigua fábrica de papel: A Quinta da Auga Relais & Châteaux. Por eso no sorprende que esté a orillas del río Sar, puesto que el agua era un elemento fundamental de este tipo de fábricas.

Este singular edificio, que data del siglo XVIII, se encuentra en un auténtico remanso de paz marcado por los más de 10.000 metros cuadrados de jardines y bosque con robles centenarios. Además, cuenta con un spa bajo un techo acristalado y en su restaurante Filigrana se puede degustar una maravillosa cocina gallega elaborada con productos de proximidad.

La Universidad del siglo XVI: Castilla Termal Burgo de Osma

Castilla Termal Burgo de Osma

La antigua Universidad de Santa Catalina, un emblemático edificio del siglo XVI ubicado en el Burgo de Osma (Soria), acoge hoy día un hotel bellísimo cuyo spa es uno de sus grandes atractivos: el hotel Castilla Termal Burgo de Osma.

El edificio en su conjunto mantiene la majestuosidad que tuvo en el pasado, pero lo que más llama la atención es su fachada plateresca y su patio renacentista que en la actualidad ha sido cerrado por una gran cúpula acristalada convirtiéndolo en el punto de encuentro del hotel.

En pleno Parque Natural: Nido del Águila

Vistas desde el refugio del Nido del Águila © Lucía Díaz Madurga

Considerado el refugio guardado más alto del Pirineo Oriental, el Nido del Águila es una auténtica experiencia para los amantes de la naturaleza, la nieve y el senderismo. Se ubica a 2.537 metros de altura en la cima de Tosa d’Alp, en el Parque Natural de Cadí-Moixeró, y su acceso puede hacerse tanto con raquetas de nieve, en un paseo magnífico que te traslada a una expedición por el Polo Norte, como en telesilla.

Si bien es cierto que no se trata de un hotel de lujo, la grandiosidad de este espacio se encuentra en el lugar que le rodea. Tiene capacidad para 32 plazas y lo habitual es encontrarse por allí con montañeros, senderistas y esquiadores. Sin embargo, si no se quiere pasar la noche allí, simplemente se puede subir a tomar algo o a probar su rica cocina catalana.

Un convento del S.XVI: Parador de Almagro

Parador de Almagro

Almagro, cuyo origen se debe a un castillo árabe llamado Almagrib, fue declarado Conjunto Histórico Artístico en 1972. Lo que más se conoce de esta localidad ciudadrealeña es su Corral de Comedias, el único que se ha conservado intacto y en activo desde principios del siglo XVII hasta nuestros días, en el que se celebra cada año el Festival Internacional de Teatro Clásico de Almagro. Pero esto no es lo único interesante de esta ciudad.

El Parador de Almagro también goza de gran fama, por haber acogido el edificio de un antiguo convento del siglo XVI un hotel en el que se puede disfrutar de la misma tranquilidad que se hacía en el pasado. De hecho, uno de sus espacios más peculiares es su patio interior, ideal para las cenas de verano, así como la piscina exterior que se convierte en un remanso de paz en medio de La Mancha.

Un palacio entre viñedos: Palacio de Tondón

Palacio de Tondón

En Briñas, una pequeña localidad de La Rioja, se ubica un hotel que guarda la esencia de tiempos pasados. Entre sus calles angostas y empedradas y entre las casas señoriales, se ubica un palacio del siglo XVI convertido en hotel: Palacio Tondón.

Un hotel de piedra, tan sencillo como bello, con vistas a los viñedos y a las montañas y en donde la sostenibilidad se convierte en una máxima de su trabajo. Un espacio ideal para moverse por los pequeños pueblos de La Rioja al tiempo que se visitan cada una de sus bodegas.