El universo del vino se mueve hacia la sostenibilidad. Numerosos bodegueros y agricultores eligen ya opciones ecológicas e, incluso biodinámicas, para trabajar sus tierras sin dañar el medio ambiente. Y, progresivamente, aumentan los consumidores que eligen alternativas eco.

La concienciación de que debemos cuidar entre todos las condiciones naturales de tierras y los modos de cultivo está ya en la mente de muchos de los actores de este sector que en España es vital. Te contamos algunos ejemplos de lo que se está haciendo.

Contra el cambio climático

La bodega Familia Torres está sumamente comprometida con la viticultura regenerativa para combatir el cambio climático que provoca el calentamiento global. Un peligro clave que acecha a nuestros viñedos. Básicamente se trata de restablecer el equilibro de los suelos e incrementar su capacidad para fijar el CO2 atmosférico.

Este tipo de agricultura busca restablecer el ecosistema natural con un método que aúne conocimientos ancestrales con tecnología moderna mediante varios puntos, desde el compost orgánico y de animales, como tener ovejas en los viñedos o no arar volteando la tierra y evitar que se libere el carbono que retiene el suelo. Familia Torres pretende reconvertir a lo largo de cinco años más de 500 hectáreas de viñedo, ya ecológico y en propiedad en las denominaciones de origen Penedés, Priorat, Costers del Segre y Conca de Barberá.

Según Miguel Torres Maczassek, director general, “la viticultura regenerativa es la única solución para luchar contra el cambio climático”. Liderado por Familia Torres, el recientemente lanzado proyecto GLOBALVITI engloba también a diversas bodegas con el mismo fin- Juvé&Camps, Pago de Carraovejas, Ramón Bilbao y Martín Codax entre otras-, con participación de investigadores nacionales e internacionales.

Otra manera de consumir vino

Bodegas Martúe, situada en La Guardia (Toledo) y Vino de la Tierra de Castilla y León, acaba de lanzar un revolucionario formato más sostenible que el tradicional vidrio. Un envase de cartón externo que contiene en su interior una bolsa de tres litros de vino, el  equivalente a cuatro botellas. Otra gran ventaja: se mantiene en perfecto estado hasta cinco meses después de haberlo abierto, ya que no se oxida.

Para Ignacio de Miguel, enólogo de la bodega, “es la opción perfecta para poder alternar un vino tinto y un blanco sin miedo a que se estropee por tomar solo una copa”. Sin sacacorchos, ligero de transportar… Su nombre es Martúe Evolution, tanto en tinto como en blanco. El primero- añada 2019- combina tempranillo, merlot y cabernet sauvignon a partes iguales y el segundo es un verdejo 100%. Otra forma de consumir vino para una bodega caracterizada por sus pequeñas producciones y una gran relación calidad- precio. Este formato está a la venta en la tienda online de su web.  

Vino en lata y con D.O.

La firma Zeena irrumpe en el mercado nacional. Una startup española que comercializa vino en lata reciclado y reciclable, orgánico y sostenible. Blanco y tinto elaborados con garnacha y procedentes de la denominación de origen Terra Alta (Cataluña). Al margen de su posible calidad, es una innovadora forma de consumo creado por la joven emprendedora marroquí Sana Khouja quien fundó la compañía Mindful Drinkers. Está asesorada en este campo por el enólogo Tomás Santos Irujo, con amplio bagaje anterior.

Posee certificación vegana y no contiene aditivos ni azúcares añadidos. Las latas están recubiertas internamente de una sustancia (VINSAFE) que asegura mantener protegidos los aromas y sabores del vino  a la vez que, al estar sellado herméticamente, no le afecta la luz. Otro modo de degustar el vino que quizás en un futuro conviva con la tradicional botella de vidrio. Información y venta en su tienda online.

Barricas del siglo XXI

Tonelería Gangutia celebra este año sus 150+1 años. Enclavada en Cenicero (La Rioja) su fundador creó la primera empresa de este tipo independiente de las bodegas, la mayoría de las cuales hacían sus propias barricas. Actualmente en su quinta generación, siempre han estado comprometidos con la sostenibilidad del medio ambiente. Una profesión centenaria que sigue conservando sus modos y maneras artesanos paso a paso, aunque tampoco renuncian a las técnicas que son respetuosas con la naturaleza.

En el gran mundo de la tonelería todo gira en torno a un bien finito, como la madera. Así, toda su cadena de producción está enfocada a lograr una auténtica economía circular: poseen certificados PEFC y trabajan bajo las directrices de la ISO- 14001, dos pasos importantes para conseguirlo. Y trabajan prácticamente a medida para sus clientes. Como afirma su gerente, Teresa Pérez, “Buscamos la barrica del siglo XXI. Seleccionamos las maderas en función de su aporte tánico, diseñamos el curado de cada roble y marcamos la diferencia con tostados revolucionarios. También con distintos tamaños”. Gangutia trabaja con distintas denominaciones de origen y exportan a otros continentes. Todo un universo en sí mismo, atractivo y sostenible.

Vinos sin huella de carbono

Las iniciativas surgen por doquier. Recientemente la bodega gallega Mar de Frades se ha comprometido a reducir en un 20% el consumo de agua, la emisión de gases con efecto invernadero, el consumo eléctrico y llegar a “Residuo cero” para el 2023.

Una ambiciosa renovación en pro del planeta que según Paula Fandiño, directora técnica de la compañía, “es un camino para nosotros ineludible. Hemos logrado ya la obtención del certificado vegano en nuestros vinos y la entrada en Wineries for Climate Protection. Cada día daremos nuevos pasos con el fin de dejar la menor huella posible”.

La climatología es cada vez más adversa para los viñedos españoles y en Mar de Frades utilizan fertilizantes naturales para reducir el uso de herbicidas. A la vez, es partidaria de las cubiertas vegetales- con camelias, por ejemplo, para controlar plagas- e, igualmente, practica la agricultura de precisión contra las enfermedades de las cepas. Asimismo, están trabajando para reducir el peso de sus botellas. Un gran proyecto para unos grandes vinos. Sostenibilidad ante todo.

Entorno ampurdanés

Cuarenta millones de euros ha sido la inversión de la familia Suqué Mateu en su nueva bodega Perelada Vins y Caves. Situada en la Denominación de Origen Empordá, ha conseguido la certificación ambiental y energética Leed Gold, concedida por el U.S. Green Building Council, la más prestigiosa del mundo según fuentes de la empresa.

Todavía falta un año para que se inaugure, pero han sido muchos los parámetros que se han tenido en cuenta, comenzando por la elección del estudio arquitectónico RCR Arquitectes, Premio Pritzker y pioneros en ecoeficiencia energética y diseño ambiental. 

La construcción se integra en el entorno ampurdanés con el mínimo impacto, logro de un ahorro energético del 37%, reducción del ciclo del agua y aprovechamiento de lluvia y luz natural entre otras ventajas… la nueva bodega alcanzará los tres millones de botellas anuales.

Está situada en el complejo de Peralada, donde se encuentra un castillo del siglo XIV con iglesia gótica, museo, hotel de cinco estrellas con Wine Spa, varios restaurantes y un campo de golf. Un lugar idílico igualmente para hacer enoturismo.

El sector del vino toma medidas para garantizar el futuro de las nuevas generaciones ante unas perspectivas poco halagüeñas. Y, afortunadamente, esto no ha hecho más que empezar.

Cuidando el planeta

González Byass es otra bodega centenaria que destaca en este aspecto. Adherida al Pacto Mundial de las Naciones Unidas, tienen un compromiso firme con los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) y Vida en la tierra, entre otros muchos aspectos. Una filosofía y una estrategia denominada “5+5 Cuidando el planeta”, lo que abarca diferentes aspectos en cuanto a energías renovables: fotovoltaica, geotermia, hidrógeno verde, biomasa, térmica solar y aerotermia.

Sala de barricas en Bodegas Beronia (D.O.Ca. Rioja)

Un derroche de objetivos que, cumplidos convenientemente, represantan entre el 25% y el 60% del consumo en seis de sus bodegas. Entre ellas, González Byass Jerez, Vilarnau, Viñas del Vero y Beronia Rioja poseen el certificado de “Wineries for Climate Protection”. Asimismo, no olvidan a otros actores participantes en su actividad y anualmente evalúan el grado de sostenibilidad de los proveedores, que llega ya a un 75% de cumplimiento.

González Byass, una empresa familiar ya en quinta generación, siempre ha seguido unos óptimos parámetros para cuidar el medioambiente, pero muy especialmente en estos momentos. Tanto en España, como en Chile y México- donde también poseen bodegas y destilerías- continúa su compromiso. Esto implica un uso responsable de los recursos naturales y su sostenibilidad, todo con visión a largo plazo.

Nota: Ninguno de los lugares o compañías mencionadas han sido propuestas por las empresas, ni se trata de algo comercial, su elección es una decisión únicamente periodística.