La reciente entrevista en Vanity Fair'de la Ministra de Igualdad, Irene Montero, y el reportaje en el programa Planeta Calleja del director del Centro de Coordinación de Alertas y Emergencias Sanitarias, Fernando Simón, han sido objeto de críticas y polémica en los últimos días. Y no sólo en las redes sociales o en los medios de comunicación. 

Fuentes internas de Podemos expresaban su malestar esta semana a Vozpópuli por la decisión de Montero de aparecer en una revista dirigida a la Jet Set (hablando de relaciones de pareja, defendiendo el "derecho a la belleza" y posando con distintos vestidos), y especialmente por el momento elegido para hacerlo, en pleno repunte de casos de coronavirus y de parados y con la legislatura pendiente de la negociación de los Presupuestos Generales del Estado. 

"En el caso de Irene Montero es un error casi de principiante porque a la gente de Podemos, tus votantes fieles, no les va a gustar verte en una revista que esta enfocada al 'glamour' y al lujo", indica Luis Arroyo, experto en comunicación política y exasesor de las exministras socialistas Carme Chacón, Bibiana Aído y Ángeles González-Sinde. 

"Cuando una publicación de ese tipo te ofrece hacer un reportaje de este estilo hay que preguntarse: ¿te da más votantes o te quita confianza entre los tuyos?", indica Arroyo. "La clave está en que no se refuerce un arquetipo negativo. Si existía el arquetipo de que Irene Montero ha conseguido pasar de ser una cajera de clase obrera a una burguesa, gracias a la política, acaba siendo un error", añade.

¿Por qué se prestan a esos reportajes?

No es la primera vez que políticos o altos cargos realizan reportajes o posados. Las ocho ministras del primer gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero posaron en 2004 en la portada de la revista 'Vogue', y fueron criticadas por la derecha. Lo mismo ocurrió cuando la misma revista, pero en 2009, publicó una entrevista a Soraya Sáez de Santamaría, con posado incluido. Mariano Rajoy tuvo que salir a defender a su 'número dos' de los reproches públicos y a reconocer que fue un error por su parte haber criticado a las ministras de Zapatero cinco años antes. 

"Los electores tienen cada vez un mayor interés en conocer cómo son los políticos en su vida cotidiana, cuáles son sus intereses y cómo se comportan en la intimidad. Conocer cómo son en su vida personal, les ayudará a saber cómo serán como gestores", indica Antonio Gutiérrez-Rubí, experto en comunicación política. 

"Estos reportajes suelen aportar elementos positivos porque aportan humanidad y cercanía, y tienen pocos inconvenientes. En el caso de Irene Montero se podría discutir la idoneidad del momento en que se ha hecho el reportaje, pero eso es opinable y discutible y no todos los votantes de Podemos opinarán lo mismo", añade. 

El 'buzo' Simón

Fernando Simón también fue objeto de críticas al desvelarse que, en plena segunda ola de contagios y pocos días antes de que Madrid decretase restricciones en 37 zonas sanitarias, se encontraba de vacaciones en Mallorca buceando y haciendo escalada como parte de una grabación del programa de aventuras Planeta Calleja (se emitirá el 2 de octubre).

Sin embargo, los expertos en comunicación política creen que el caso de Simón es diferente al de Montero y el programa de aventuras no va generar ningún efecto negativo sobre su imagen. Para empezar, porque se trata de un funcionario que no tiene aspiración política conocida y por lo tanto no está buscando conseguir votos.

"Le han ofrecido hacer un programa durante sus vacaciones que le aporta humanidad y cercanía con el público. Si lo hubiese grabado durante su horario laboral se entendería la crítica, pero no es así", señala Luis Arroyo. 

"Se verá un tipo natural que explica su trabajo y que está preocupado por la situación", señala Arroyo. "Si tuviese la imagen de ser una persona que no se preocupa por las víctimas y la situación del virus, le pasaría lo mismo que a Montero. Pero como él no es así, y creo que la gran parte de la sociedad no le ve así, no creo que aparecer en el programa de Calleja vaya a tener un efecto negativo para él", concluye este experto en comunicación política.