El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha roto su silencio después 72 horas de altercados en las calles tras la detención del rapero de Pablo Hasel. Pese a que estos hechos han agudizado las discrepancias dentro del Gobierno de coalición, el líder del Ejecutivo ha respaldado a su vicepresidente, Pablo Iglesias, afirmando que hay que "ampliar la libertad de expresión en España".

Este viernes, el líder del Ejecutivo visita Extremadura, y en un acto para presentar el plan de recuperación de la economía española, ha afirmado que "la democracia española tiene una tarea pendiente: ampliar y mejorar la protección de la libertad de expresión".

"No hay excepción, causa ni situación que pueda justificar el uso de la violencia, porque no es una libertad, es un ataque a las libertades de los demás", ha añadido, sin condenar expresamente la violencia de quienes han protestado por el encarcelamiento del rapero.

Según el presidente del Gobierno, "la democracia ampara la libertad de manifestación, de expresión, incluso de los pensamientos más infames, más absurdos, pero nunca jamás ampara la violencia".

Sánchez condena "cualquier forma de violencia"

El líder socialista ha mostrado su apoyo a las declaraciones de Iglesias aseverando que "existe un amplio consenso dentro de la sociedad para amparar mejor la libertad de expresión. El Gobierno ha manifestado que va a mejorar la protección legal".

En su discurso, el presidente ha insistido en que "la violencia es un ataque a la democracia", y que el Gobierno "hará frente a cualquier forma de violencia y garantizará la seguridad ciudadana".

Discrepancias dentro del Gobierno

El pasado martes, los Mossos d'Esquadra entraron en la Universidad de Lérida (UdL) para detener a Pablo Hasel, que se había encerrado en el rectorado junto a un grupo de personas para evitar ser arrestado y tener que cumplir la pena de prisión a la que le condenó la Audiencia Nacional.

El arresto y los posteriores altercados en algunas ciudades supusieron una nueva fractura entre los partidos del Ejecutivo de coalición y PSOE y Unidas Podemos mostraron públicamente sus diferencias.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presenta el Plan de Recuperación en Mérida.
El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, presenta el Plan de Recuperación en Mérida Europa Press.

La formación que lidera Iglesias cuestionó la actuación de la Policía ante las protestas violentas, en las que se produjeron quemas de contenedores, barricadas, lanzamientos de objetos y roturas de escaparates de comercios.

Críticos con la actuación policial

En concreto, dos portavoces de Podemos en el Congreso, Pablo Echenique y Rafael Mayoral, fueron los más críticos contra los agentes, sin condenar la violencia de los manifestantes.

Echenique empleó su perfil de Twitter para respaldar a los manifestantes y exigió que se investigasen algunas actuaciones policiales.

"Todo mi apoyo a los jóvenes antifascistas que están pidiendo justicia y libertad de expresión en las calles. Ayer en Barcelona, hoy en la Puerta del Sol", escribió el 'morado'. "La violenta mutilación del ojo de una manifestante debe ser investigada y se deben depurar responsabilidades con contundencia", añadía.

También a través de Twitter, Iglesias se hizo eco de un mensaje de su formación, en el que se leía "todos aquellos que presumen de esta 'plena normalidad democrática' y se consideran progresistas, deberían sentir vergüenza".

Por su parte, el secretario de Relaciones con la Sociedad Civil de Podemos, Rafael Mayoral, evitó condenar los disturbios, justificado los altercados violentos contra el encarcelamiento del rapero.

Piden "responsabilidad"

Estas declaraciones incrementaron las tensiones en el Ejecutivo y el sector socialista precisó que los disturbios en las calles y los destrozos no se deben considerar libertad de expresión.

En concreto, la vicepresidenta primera del Gobierno, Carmen Calvo, expresó su rechazo al apoyo dado por Echenique a los manifestantes violentos y le instó a ser responsable con el cargo público que ocupa.

La vicepresidenta recalcó que ningún derecho se puede defender ni expresar con violencia y afirmó que esa es una línea roja absoluta.

Asimismo, defendió que quienes tienen un cargo público han de diferenciar entre su propio pensamiento y su responsabilidad pública, ya que en los cargos se está para todo el mundo y no solo para los que te votan.