La crisis diplomática con Marruecos por la acogida del líder del Frente Polisario y lo sucedido como consecuencia en Ceuta ha reabierto el debate sobre la última colonia de África: el Sáhara Occidental. Un territorio que hasta hace pocas décadas pertenecía a España en calidad de provincia número 53, hoy en disputa entre Marruecos y el Frente Polisario. Es el objeto de una ya larga guerra que ha dejado a su paso a miles de ciudadanos españoles en un limbo jurídico. Casi medio siglo después de la Marcha Verde con la que el Gobierno marroquí doblegó a España en 1975, obligándole a ceder el control de esta región con la condición de celebrar un referéndum que aún no se ha producido, muchos saharauis preservan el DNI que atestigua que una vez fueron ciudadanos españoles.

Entre arena y casas de adobe, en el Sáhara Occidental permanecen miles de personas con un DNI que actualmente es un salvoconducto al limbo jurídico. Muchos son apátridas, porque la República Árabe Democrática Saharaui no existe ni para España ni mucho menos para Marruecos. Fundadora de la Unión Africana, la RADS sí está reconocida en otros 84 países, ninguno europeo. Sus habitantes habitan los territorios liberados, otros -en los territorios ocupados- tienen impuesta la condición de marroquíes y otra parte se encuentra en los campamentos argelinos de Tinduf. Se desconoce el número exacto de españoles que habitan la antigua provincia 53. De acuerdo con las fuentes de Efe, la cifra podría rondar los 10.000.

Los últimos saharauis españoles

Quedan pocos. La inmensa mayoría de los saharauis que llegaron a tener DNI, pasaporte y libro de familia han muerto a lo largo de estos casi 50 años. Eran alrededor de 75.000 personas las que habitaban el Sáhara Occidental en 1975. Hoy, a ojos de la Justicia, ni siquiera pueden ser considerados ciudadanos de España. Según una sentencia que emitió el Tribunal Supremo el pasado verano, aquellos saharauis no eran españoles cuando España inició el proceso de descolonización, por lo que ahora no pueden acceder a la nacionalidad por una vía rápida que sí está contemplada para latinoamericanos o judíos sefardíes: un derecho de filiación que ahora reclaman los descendientes de los saharauis olvidados en la provincia 53.

La Justicia española considera que los habitantes del Sáhara Occidental en 1975 no eran ciudadanos de España, pese a que contaban con toda la documentación, podían ser funcionarios o alistarse en el Ejército, votaron en el referéndum de Franco de 1966 y contaban con representantes en las Cortes

Una de esas olvidadas es Fatma Belger Abdallah, que ilustra esta información con una fotografía en la que posa junto a su viejo DNI español. Vivía en La Güera, donde en 1976 murió su marido durante la ofensiva mauritana para ocupar esta ciudad saharaui. Viuda y con cuatro hijos, Fatma Belger se trasladó a los campamentos de Tinduf, donde permanece como refugiada, al igual que otros muchos que han tenido el mismo destino: el ostracismo administrativo. Esa es la situación en la que permanecen multitud de saharauis que hasta hace unas décadas podían concurrir a las plazas de funcionario o alistarse en el Ejército. Incluso votaron en el referéndum celebrado por la dictadura en 1966 y hasta contaban con sus propios representantes en las Cortes franquistas.

Autoridades franquistas en el Sáhara Occidental.

Riqueza y silencio en el Sáhara Occidental

"La población saharaui echa en cara a todos los gobiernos de España, sin distinción de color, que cedan al chantaje marroquí y que no hayan asumido sus responsabilidades durante casi cinco décadas", recuerda Jadiyetu El-Mojtar Sid Ahmed, subdelegada del Frente Polisario en España, que habla con conocimiento de causa, porque también ella, con solo 14 años, se vio forzada a huir de su ciudad, Villa Cisneros, hoy ocupada por Marruecos, para refugiarse en los campamentos del desierto. Esta activista, periodista y profesora es una de las saharauis que consiguió la nacionalidad tras demostrar que había nacido en España y descendía de españoles. Su suerte habría sido otra si tuviera que tramitar ahora su nacionalidad, tal y como apunta a Vozpópuli.

Para El-Mojtar, "todos los saharauis nos consideramos españoles": "Nacimos españoles, nos educamos en colegios españoles, nuestra cultura es es española, miles de saharauis tienen raíces españolas...". "España se ha equivocado", considera antes de exponer los intentos de Marruecos por "romper todos los vestigios de la cultura española en el Sáhara Occidental" con el cambio de nombre de ciudades y calles donde el español sigue siendo la segunda lengua. Pese a todo, "el pueblo saharaui siempre espera de España que asuma sus responsabilidades jurídicas con su antigua colonia, porque sigue siendo su potencia administradora". 

En contra de lo que sugiere la imagen desértica, el Sáhara Occidental es una región rica en fosfatos, un mineral que Marruecos explota

En contra de lo que sugiere la imagen desértica, el Sáhara Occidental es una región rica en fosfatos. De hecho, gracias a la ocupación, Marruecos controla las mayores reservas del mundo de este mineral, imprescindible para la vida y esencial para la producción de fertilizantes agrícolas. El valor de las minas de las que se extrae este material explica el interés marroquí por controlar este territorio, y precisamente esa "complicidad con el saqueo de los recursos naturales" por parte de España es "lo que más duele" a los saharauis, según Jadiyetu El-Mojtar.

Para la delegada del Frente Polisario en España, "lo más grave es el silencio": "La complicidad ante las graves violaciones de derechos humanos en los territorios ocupados que cometen las fuerzas de ocupación marroquí contra civiles y en especial contra las mujeres, que han llegado a extremos insoportables como violaciones sexuales y allanamiento de morada, robos de enseres personales y torturas a los activistas por el simple hecho de enarbolar la bandera saharaui".

Un referendum pendiente

Aunque el Gobierno español no condena las agresiones que denuncia el pueblo saharaui, mantiene una postura "constante" con respecto a su futuro: que se celebre el referéndum de independencia, la condición con la que España renunció a la soberanía del Sáhara. "La posición de España pasa por apoyar la centralidad de Naciones Unidas y los esfuerzos del Secretario General en la búsqueda de una solución política, justa, duradera y mutuamente aceptable tal y como establecen las resoluciones del Consejo de Seguridad y en el marco de disposiciones conformes a los principios y propósitos de la Carta de Naciones Unidas", apuntan fuentes diplomáticas. 

"El abandono del Sáhara seguirá hasta que España asuma su compromiso de apoyar una descolonización acorde a los mandatos de la ONU, y eso pasa por declarar nulos los Acuerdos Tripartitos de Madrid para despojar a Marruecos de cualquier excusa para su presencia de facto en el territorio", advierte la subdelegada de la RADS en España: "Frente a la permanente amenaza expansionista de Marruecos , y más, con los recientes acontecimientos, sería de gran utilidad , para los intereses de España, de la UE y de la excolonia española que España zanje este conflicto como estipula el derecho internacional".

Lo cierto es que España ha insistido poco en el asunto desde 1975 y el acuerdo ha sido imposible hasta la fecha. Al contrario, Marruecos y el Frente Polisario han permanecido enfrentados desde entonces y actualmente mantienen el enfrentamiento bélico, al que regresaron hace unos meses. Marruecos acepta el referendum, pero solo para que el pueblo saharaui decida si quiere que este territorio íntegro pase a formar parte de su corona en calidad de autonomía. Esa fue la propuesta del Gobierno marroquí a la ONU en 2007, una idea que no convenció al Frente Polisario, que insiste en celebrar una consulta de autodeterminación: sí o sí.