Además de la entrada en secreto en España del líder del Frente Polisario, Brahim Gali, para recibir tratamiento médico en el Hospital de Logroño, detrás de la crisis migratoria y diplomática desatada por Marruecos en Ceuta subyacen también los intereses económicos de Rabat y la multimillonaria ayuda que recibe de Bruselas por garantizar el control migratorio y la lucha contra el terrorismo en su territorio, según alertan expertos en relaciones internacionales.

Un "chantaje" en el que Marruecos está siguiendo una estrategia similar a la utilizada por Turquía en marzo de 2020. Entonces el país otomano abrió sus fronteras para que miles de migrantes cruzaran a Grecia. Meses después, en junio del año pasado, la Comisión Europea aprobó para Ankara nuevas ayudas, adicionales a los 6.000 millones comprometidos con el Gobierno turco en plena crisis de los refugiados en 2016.

"Es evidente que abrir su frontera con Ceuta es una manera de hacer presión y una estrategia con la que posiblemente Marruecos busque recibir una porción mayor de los fondos que la UE va a destinar durante los próximos años a sus países vecinos. Estos chantajes fronterizos se arraigan en la externalización del control migratorio de los estados europeos a los países de origen y tránsito", señala Francesco Pasetti, investigador principal del Centre for Internacional Affairs de Barcelona (CIDOB).

Desde 2007, según datos de la Comisión Europea, Marruecos ha recibido 13.000 millones de euros en ayudas europeas: 1.400 millones del Instrumento Europeo de Vecindad (dirigido especialmente a fortalecer la cooperación con los países fronterizos del sur de la UE), 11.500 millones para inversiones en servicios sociales y otros 236 millones de euros específicamente para el control migratorio, que fueron aprobados en junio pasado.

El Gobierno marroquí consideró insuficiente esos 236 millones, aprobados en junio pasado e impulsados por España, inferiores a los que se comprometieron con Turquía, y advirtió a Bruselas de que el fortalecimiento y mantenimiento de sus fuerzas de seguridad para controlar la inmigración en su territorio requeriría al menos de 3.500 millones de euros. Además, Rabat aspira a conseguir una mayor tajada de los 79.500 millones que Bruselas va a destinar al nuevo Instrumento Europeo de Vecindad y Asociación (ENPI, por sus siglas en inglés) para el periodo 2021-2027.

"El acuerdo con Turquía fue muy problemático. Esta estrategia de pagar para no tener a los refugiados sirios en Europa ha podido servir también a Marruecos para decir: 'Yo quiero mi parte'", indica Haizan Amirah Fernández, investigador del Real Instituto Elcano.

Bruselas cierra filas con España

Sin embargo, la reacción de la Unión Europea ante la crisis migratoria en Ceuta esta semana ha sido contundente. Bruselas advirtió que Ceuta es parte de la "frontera exterior" de la UE, tachó lo ocurrido de "chantaje" y alertó a Rabat a través de distintos representantes de la Comisión, según adelantó el viernes el diario El País, de que la ayuda financiera a Marruecos podría verse comprometida si el reino alauí baja los brazos en el control de la inmigración en su territorio.

Una respuesta contundente de Bruselas que ha servido para que Rabat cerrase la puerta de salida a Ceuta en cuestión de días, pero que a largo plazo puede ser perjudicial. "Vincular la ayuda al desarrollo con el control migratorio lo que está haciendo es alimentar una lógica perversa que ayuda al chantaje y puede hacer que un futuro no muy lejano Marruecos vuelva a recurrir a él", indica Francesco Pasetti.

No obstante, fuentes de la Comisión Europea consultadas por Vozpópuli se niegan a aclarar si la porción que Marruecos recibirá del nuevo ENPI estará directamente vinculada al control migratorio que Rabat ejerza dentro de sus fronteras.

"No podemos facilitar en estos momentos una visión detallada de los fondos UE que recibirá Marruecos en el futuro. Las negociaciones para el siguiente tramo financiero están pendientes de ser aprobadas formalmente en el nuevo Instrumento de Vecindad, Desarrollo y Cooperación Internacional (NDICI)", señalan fuentes de Bruselas.

Los errores de cálculo de Marruecos

Más allá de la advertencia de Bruselas de condicionar la ayuda financiera al control migratorio, el investigador del Real Instituto Elcano Haizan Amirah Fernández cree que detrás del "chantaje" de Marruecos también puede haberse producido un error de cálculo de Rabat, motivado por la inquietud que ha generado a las autoridades marroquíes que ninguna potencia europea haya secundado el tuit de Donald Trump, a finales del año pasado, reconociendo la soberanía marroquí sobre el Sáhara Occidental.

Razón por la cual Rabat mantiene desde marzo tensiones diplomáticas con el Gobierno alemán de la canciller Angela Merkel. "A veces jugar duro puede suponer un error de cálculo. No se entiende que Marruecos haya abierto dos conflictos tan fuertes con dos países como España y Alemania", advierte Amirah Fernández.

"El riesgo que asume Marruecos enfrentándose a España o Alemania es muy grande. No solo en términos de ayuda financiera sino también de imagen. Algo que puede tener mucho impacto en Marruecos por la enorme dependencia europea que tienen su economía, su comercio, su turismo y otras fuentes de ingresos para los ciudadanos marroquíes. La potencial pérdida para Marruecos en esta crisis es grande porque la UE es su principal socio comercial y económico ", añade el experto en relaciones internacionales.

Un grupo de personas llega a la frontera entre Ceuta y Marruecos.
Un grupo de personas llega a la frontera entre Ceuta y Marruecos. Javier Fergo/AP/GTRES

El silencio de Francia

Si bien la respuesta oficial de la Comisión Europea ha sido contundente en defensa de España, entre círculos diplomáticos ha resultado llamativo el silencio del Gobierno de Francia, el país con mayores intereses económicos y comerciales en Marruecos, ante la crisis migratoria desatada por Rabat en Ceuta.

Un silencio que Francesco Pasetti atribuye a la "falta de solidaridad" mostrada por los países europeos desde hace 30 años con respecto al control migratorio.

"Subcontratar o externalizar el control migratorio ha sido el único camino a seguir ante la falta de la solidaridad y las divisiones internas de los estados miembros de la UE. Francia debe ser capaz de diferenciar entre los intereses particulares que tiene en juego y los de la UE como bloque, y Marruecos debe ser consciente de que su posición con España puede poner en una situación comprometida a países como Francia que tienen en Rabat a un socio estratégico", concluye Pasetti.