El PSOE y Ciudadanos han arrebatado este jueves al Partido Popular la alcaldía de Murcia, la séptima ciudad en tamaño de España. Es la única moción de censura de las presentadas por socialistas y naranjas en el mes de marzo que sale adelante. Y en el caso de Murcia capital, con la particularidad de que los votos de Podemos son indispensables para que triunfe la moción, así como en las futuras votaciones que se den de aquí al final de la legislatura.

PSOE y Ciudadanos comparten tres alcaldías importantes: MelillaCiudad Real y Albacete. Los naranjas deberán ceder en junio el bastón de mando a los socialistas en las dos últimas por un pacto de alternancia. Murcia será la cuarta coalición municipal... aunque necesitan a Podemos para gobernar.

En esta última ciudad, el PSOE consiguió 9 concejales en las elecciones de 2019. Quedó por detrás del PP (11), mientras que Ciudadanos obtuvo 4 representantes, Vox 3 y Podemos 2. De ahí que para que prospere la moción se necesiten todos los votos de PSOE, Cs y Podemos. También en futuras votaciones para sacar adelante cualquier iniciativa por pequeña que sea.

La formación morada no ha pedido ninguna contrapartida para apoyar la moción y no entrará en el gobierno de la alcaldía de Murcia pese a que sus votos son imprescindibles. Otra cosa es en el resto de la legislatura, donde ofrecerá apoyo externo. Y ya se sabe que en política los votos no se dan gratis, sino a cambio de algo.

El secretario general del PSOE de Murcia, Diego Conesa.
El secretario general del PSOE de Murcia, Diego Conesa. Edu Botella / EP

El portavoz de Cs en la ciudad de Murcia, Mario Gómez, dejó claro cuando se anunció la moción que no se habían producido contactos con Podemos. "No hablamos con Podemos, pero siempre han manifestado su predisposición sin pedir nada a cambio", indicó en rueda de prensa con Ana Martínez Vidal cuando esta última intentó la moción autonómica junto al PSOE de Diego Conesa.

Gómez hizo aquel día un encendido elogio del trabajo de los concejales de Podemos, "gente seria, que le gusta trabajar con total seriedad", e intentó desdramatizar este paso inédito que da su partido al subrayar que una moción de estas características tiene "poca ideología política", al circunscribirse "a la esfera local y municipal".

El PP ve en Murcia capital el primer paso "de los nuevos Frankenstein que quiere impulsar Moncloa" juntando a PSOE, Ciudadanos y Podemos

La situación de Murcia capital ha sido idéntica a la que han tenido los gobiernos autonómicos y locales de PP y Cs en los que han necesitado los votos de Vox. En esos casos, los naranjas siempre han dicho que nunca han pactado con el partido de Santiago Abascal, dejando esa labor a los 'populares'. Ahora ha sido a la inversa pues Cs se ha apresurado a decir que no ha cerrado ningún acuerdo con Podemos, sino que ha sido el PSOE el que ha hablado con los morados. 

Esta ecuación será explotada políticamente por el PP. El propio Pablo Casado ya indicó este martes ante la Ejecutiva nacional de su partido que esta moción en la alcaldía de Murcia es el primer paso "de los nuevos Frankenstein que quiere impulsar Moncloa" juntando a PSOE, Ciudadanos y Podemos.

Primera moción en Murcia

La moción en el Ayuntamiento de Murcia ha sido la primera en la historia democrática de esta ciudad. El pleno extraordinario ha comenzado al mediodía en medio de fuertes medidas de seguridad. Los cuatro concejales de Cs han pasado los últimos días en Madrid para aislarse de las presiones, según desveló El Español, y hacer piña para evitar fugas como sí ocurrió tras el intento de censura al Gobierno regional de Fernando López Miras.

Si todo sigue lo previsto, el alcalde 'popular', José Ballesta, deberá entregar el poder al socialista José Antonio Serrano, mientras que el naranja Mario Gómez seguirá como vicealcalde. El PSOE no gobierna en Murcia capital desde 1995. Esta situación conllevará una situación de 'cohabitación' entre el Gobierno regional de López Miras y el principal municipio de la comunidad autónoma, que estará en manos de dos partidos distintos -PSOE y Cs- con la ayuda de un tercero -Podemos- para las votaciones.