Cayetana Álvarez de Toledo lleva casi un año sin pisar el hemiciclo del Congreso de los Diputados por decisión expresa de su grupo parlamentario del Partido Popular. Desde que Pablo Casado la apartó en agosto del año pasado de la portavocía, no ha vuelto a ir a los plenos.

La Cámara baja mantiene la restricción de que solo asistan al hemiciclo la mitad de diputados de cada grupo mientras dure la pandemia del coronavirus. De ahí que el PP elija a 44 de sus 88 diputados cada vez que hay pleno, pero Álvarez de Toledo siempre se queda en la lista de los descartes.

Desde su cese, sólo una vez fue invitada por el grupo parlamentario del PP a asistir a un pleno. Fue en noviembre del año pasado, con la "mala suerte" de que esa semana tuvo una intervención quirúrgica y no pudo ir al hemiciclo. "Nunca más ha sido invitada al pleno, ni antes ni después", subraya un compañero de filas de Álvarez de Toledo.

La polémica columnista encabezó la lista del PP por la provincia de Barcelona en los comicios generales del 10-N y fue el principal fichaje de Casado de cara a aquellas elecciones en un intento por amarrar al votante más fiel al aznarismo en pleno ascenso de Vox.

Álvarez de Toledo Congreso
Álvarez de Toledo, a las puertas del Congreso de los Diputados. EP

A las pocas semanas de ser apartada de la portavocía, Álvarez de Toledo denunció en el primer vídeo de su canal de You Tube -llamado 'CATilinarias'- que la dirección del grupo popular no le había permitido formar parte de la mitad de diputados que pueden ir a los plenos mientras dure la pandemia del coronavirus. Un castigo que sigue vigente hoy en día.

Tampoco pudo ser; se me explicó por la dirección del grupo que sólo pueden asistir los 44 más importantes”, indicó Álvarez de Toledo a comienzos de septiembre de 2020. En aquel momento, dejó claro que si había decidido seguir como diputada era porque seguía pensando en que “una alternativa constitucionalista es posible” en Cataluña y porque “España no puede ser un tablero inclinado en el que las formaciones nacionalistas y la izquierda juegan con ventaja”.

Ante esa situación, Álvarez de Toledo optó por ser “una diputada rasa” y defender su ideario a sabiendas de que “los partidos tienen una estructura muy jerarquizada”, lo cual “merma la voz de los parlamentarios”.

Las críticas de Álvarez de Toledo al PP

Precisamente, la parlamentaria publicó este viernes un artículo en El Mundo con reproches a su partido por no apoyar claramente la marcha del 13-J en la plaza de Colón contra los indultos que planea el Ejecutivo de Pedro Sánchez.

"Ahora me entero (...) que tampoco quiere volver el PP, mi partido. ¿Qué hacemos? ¿Renunciamos al centro simbólico de España, el que llenamos de manos blancas por Miguel Ángel Blanco y de banderas rojigualdas contra Zapatero, porque así lo exigen El País y La Sexta? ¿Le entregamos Colón a perpetuidad a Vox?", se preguntó Álvarez de Toledo.

La diputada ha animado en los últimos días a manifestarse en la calle sobre este asunto para decírselo al presidente del Gobierno. "Los españoles debemos decirle a Pedro Sánchez lo que pensamos de él y sus indultos manifestándonos con urgencia en la calle", dijo hace un par de días en un mensaje en su cuenta oficial de Twitter.

Doble frente judicial

Álvarez de Toledo se encuentra, además, en un doble frente judicial. Por un lado, este viernes se supo que la demanda que interpuso contra ella el padre de Pablo Iglesias por llamarle "terrorista" del FRAP en una entrevista en el ABC, se seguirá en un juzgado de Zamora en vez del Tribunal Supremo.

Además, la diputada del PP recurrió al Tribunal Constitucional para que le amparase ante la decisión de la presidenta del Congreso, Meritxell Batet, de retirar del Diario de Sesiones la expresión "hijo de un terrorista" con la que se refirió al entonces vicepresidente del Gobierno y líder de Podemos.