El juez del caso Villarejo, Manuel García Castellón, ha dictado una orden de búsqueda y detención internacional contra dos investigados por la Audiencia Nacional, según confirman a este periódico fuentes jurídicas. Se trata de dos ciudadanos guineanos, uno de ellos cuñado del presidente de ese país, Teodoro Obiang. Se les busca para que den explicaciones acerca de la contratación del polémico comisario para un encargo privado valorado en 5,3 millones de euros. 

Tal y como informó Vozpópuli, uno de ellos es Cándido Nsue Okomo, cuñado de Obiang, que fue descubierto y detenido en Dubái. Según las fuentes consultadas, su abogado se puso en contacto con el Juzgado y manifestó la voluntad de su cliente de prestar declaración. En consecuencia, el magistrado decidió levantar su petición de extradición para agilizar su presencia en la Audiencia Nacional teniendo en cuenta que las relaciones con Dubái no son las más fluidas y el proceso para su entrega definitiva podría extender durante meses.

Este periódico avanzó que la fecha fijada por el juez era este martes 9 de marzo para tomarle declaración. Para el mismo día estaba citado otro ciudadano guineano llamado Crispín Edu Tomo, en su caso había sido localizado por la Policía en Francia. Sin embargo ninguno de los dos ha aparecido, según ha avanzado La Razón y ha confirmado Vozpópuli. El abogado de Cándido se ha disculpado con el Juzgado por la fuga de su cliente, que ya había pedido en su día prestar declaración por videoconferencia, pero el juez se lo denegó.  

Para acreditar la vinculación de Cándido Nsue con España, el letrado puso en valor que su defendido tiene una residencia en el país. Según consta en el sumario del caso Villarejo, en 2011 adquirió una vivienda valorada en más de cinco millones de euros en la localidad madrileña de Villaviciosa de Odón. Por su parte, en la misma causa consta que el otro investigado tiene un domicilio en la localidad valenciana de Alginet. 

Gepetrol

Cándido Nsue Okomo fue director de la empresa pública de Guinea, Gepetrol. La Audiencia Nacional había dictado contra él una primera orden de búsqueda internacional. Los investigadores creen que estuvo detrás del encargo a Villarejo. El trabajo consistía en investigar a Gabriel Mbega Obiang, uno de los hijos del presidente Teodoro Obiang. 

El plan pasaba presuntamente por buscar información comprometedora de este familiar para perjudicarle en la lucha de sucesión entre clanes de la familia. El nexo entre los guineanos y Villarejo era un empresario español llamado Francisco Menéndez Rubio, quien llevó ante la Fiscalía los detalles de ese encargo llamado Proyecto King.  

El juez dictó un auto en noviembre en el que propone juzgar a este empresario español y al excomisario del aeropuerto de Barajas Carlos Salamanca por el acuerdo que tenían entre ellos para dar un trato de favor en la frontera a ciudadanos guineanos a cambio de dádivas y regalos. Se trata de la Pieza 1 del macrocaso Villarejo y que el juez decidió investigar por separado. 

Inversiones en España

Según la resolución, “entre los años 2011 y 2012, Francisco Menéndez Rubio entró en contacto con Carlos Salamanca para que éste facilitara la entrada ilegal en territorio español de empresarios ecuatoguineanos vinculados a Gepetrol”. Además, el juez García Castellón sigue el rastro de 24,2 millones de euros que jerarcas de la dictadura de Guinea Ecuatorial sacaron de ese país vía Seychelles y, previo paso por Suiza, acabaron en España de forma irregular. Así se deduce de varias comisiones rogatorias emitidas por el país helvético en poder de los investigadores españoles.

Cándido Nsue Okomo, de 43 años de edad, es hermano de la primera mujer de Teodoro Obiang (Constancia Mangue Nsue Okomo). La Fiscalía anticorrupción afirma que a partir del año 2010 este individuo y otros compatriotas comenzaron a invertir en España fondos que tenían su origen último en negocios ilícitos desarrollados principalmente en el ámbito del sector del petróleo.

Se valían de sus puestos de dirección en la empresa pública guineana Gepetrol para desviar estos fondos ilícitamente obtenidos a empresas radicadas en paraísos fiscales para posteriormente hacerlos llegar a otros países de la Unión Europea. Para ello usaban presuntamente otras empresas pantalla y testaferros de la máxima confianza, mediante los cuales realizaron inversiones de grandes capitales, entre otros, en el sector inmobiliario.

Uno de estos testaferros era Francisco Menéndez Rubio, que se refería a Cándido Nsue como su “jefe”. En los archivos policiales consta que Cándido Nsue Okomo pasó por el aeropuerto de Madrid-Barajas en al menos tres ocasiones, el 3 de septiembre de 2013 procedente de Dubai (donde ha sido finalmente detenido), y las dos siguientes procedente de Guinea Ecuatorial los días 13 de octubre de 2013 y 17 de marzo de 2014.