La salida de Pablo Iglesias del Gobierno empieza a notarse. Fuentes socialistas del Ejecutivo sostienen que, tras la salida del ex número uno de Podemos, las relaciones entre ministros han mejorado. Se ha rebajado la tensión que, según afirman, generaba el secretario general de Podemos en sus batallas internas. A nivel político, uno de los efectos más importantes es que el PSOE, a través de sus portavoces en el Congreso, ha reforzado el canal directo con los nacionalistas, que antes custodiaba Iglesias.

"Ha sido un honor ser vicepresidente del Gobierno de España. Ahora me toca seguir trabajando donde creo que puedo ser más útil. Seguimos". Con este mensaje Iglesias se despidió oficialmente de la vicepresidencia del Ejecutivo de Pedro Sánchez el pasado 30 de marzo. Quiso disputar la presidencia de la Comunidad de Madrid a Isabel Díaz Ayuso. Después del 4-M, Iglesias anunció su retirada de la primera línea de la política. Su silencio en las redes sociales y la salida del Consejo de Ministro ha permitido al Gobierno “compactarse”, afirman en el Ejecutivo.

Iglesias entregó a Yolanda Díaz la jefatura del espacio de Unidas Podemos en el Gobierno. Mientras que dejó el partido a Irene Montero e Ione Belarra. La ministra de Trabajo y vicepresidenta ha querido dejar claro que con ella se impondría una negociación interna "de guante blanco", y según fuentes gubernamentales esto ha permitido rebajar la tensión entre socios.

Iglesias solía llevar adelante sus batallas en las reuniones internas y también a nivel público. Díaz, en cambio, ha decidido encorsetar el debate e intentar alcanzar pactos de manera más discreta. Este nuevo modus operandi agrada al PSOE. Y según sostienen las fuentes consultadas, también los otros ministros de Unidas Podemos actúan de forma diferente desde la salida de Iglesias.

La ministra de Igualdad, Irene Montero, en primer plano.

"La legislatura empieza ahora"

En algunos círculos de Podemos sorprendió el hecho de que la propia Irene Montero insistiera esta semana durante la presentación de la Ley Trans en que “la legislatura empieza ahora”. En Podemos sostienen que también Montero, encargada de la "acción de Gobierno”, quiere demostrar el cambio en las altas esferas de Podemos. Para algunos es una estrategia que aspira a “enmendar” directamente a su predecesor. Otros apuntan a que se trata de una estrategia de comunicación para afianzar su imagen de dirigente, a pesar de la relación íntima con Iglesias.

Lo cierto es que, bajo los focos o no, muchos en el partido morado aseguran que sigue notándose la presencia del líder morado. En el Gobierno algunos aseguran que Iglesias e Yolanda Díaz están en contacto casi diario. Aun así, es evidente que la ministra de Trabajo teje una agenda propia y busca contactos fuera de Unidas Podemos. Algo que, según ha podido saber Vozpópuli, preocupa en la cúpula morada.

Las cinco noticias más importantes de hoy, martes 25 de mayo
Europa Press

Relación especial con los nacionalistas

Los partidarios de Iglesias, por otro lado, reivindican el “legado” del fundador de Podemos dos meses después de su salida. Se refieren sobre todo a los indultos a los líderes del procés. “Fue obra de Iglesias”, insisten. "Junqueras y los jordis están en la calle”, agregan, para reivindicar el fin de las "geometrías variables" y sobre todo de la tentación de la Moncloa de pactar con Ciudadanos. ¿Está por lo tanto el Gobierno más compacto que antes? "Sí, pero de momento", matizan.  

La relación entre el PSOE y los nacionalistas puede convertirse, no obstante, en el agujero negro de Podemos. Iglesias luchó siempre para que Podemos actuara como puente con el independentismo: tanto con el catalán como con el vasco. A finales del año pasado, por ejemplo, se irritó cuando vio que ERC intentaba establecer una negociación a solas con Sánchez. Iglesias entendía que la salvación de Podemos dependía de esa capacidad de arrastre y de la relación especial con el nacionalismo. Solo así, sostenía, se puede blindar la “mayoría de la investidura”.

Sin embargo, ahora, fuentes del sector nacionalista activo en Madrid aseguran que tanto ERC como el PNV hablan directamente con el PSOE. Concretamente con sus portavoces parlamentarios. Prueba de ello es que Podemos no ha podido rentabilizar siquiera la aprobación de los indultos, a pesar de que siempre fue su apuesta. Si Montero o Yolanda Díaz renuncian a esa función de pegamento del nacionalismo, la máxima de Iglesias que establecía que Podemos es central para gobernar, aunque no gane las elecciones, corre peligro de esfumarse muy pronto.