José Joaquín Puig de la Bellacasa, el que fuera secretario general de la Casa del Rey, ha fallecido a los 90 años de edad. Hijo de un prestigioso Ingeniero Industrial barcelonés y primo del político de la Lliga Regionalista Luis Puig de la Bellacasa y Déu, que formó parte del consejo privado de Don Juan de Borbón.

Nacido en Bilbao en 1931 se trasladó con su familia a Madrid en 1947 y se licenció en Derecho en la Complutense en 1953, ampliando su formación en Oxford y en el Colegio Europeo de Brujas e ingresando después en la carrera diplomática. Ya en esos años había mostrado sus inquietudes monárquicas, formando parte de las juventudes monárquicas de Joaquín Satrústegui que propugnaban la restauración dinástica en la figura de Juan de Borbón. En 1960 se casó con Paz de Aznar e Ybarra, con quien tuvo seis hijos.

Fue miembro fundador de la Asociación Española de Cooperación Europea, que reunía a notables "juanistas", de corte conservador, liberal y democristianos, críticos con el régimen.

En 1959 ingresó en la Escuela Diplomática, pasando a ocupar distintos cargos como secretario de Embajada de la Dirección General de Política Exterior en 1961 y Subdirector del Gabinete del entonces ministro de Exteriores, Fernando María Castiella, donde permaneció hasta 1969.

Un año después pasó a la Secretaría General Técnica del Ministerio y luego fue destinado como consejero de la Embajada de España en Londres, con Manuel Fraga de embajador y Fernando Morán como cónsul. Allí se adhirió al Grupo Tácito y permaneció hasta un año antes de la muerte de Franco.

A comienzos de 1974 el entonces Príncipe Don Juan Carlos lo llamó para que fuera su Secretario particular, donde realizó una decisiva labor para la restauración de la Monarquía constitucional, realizando labores de enlace con la oposición al franquismo y ocupándose de las relaciones con los medios de comunicación nacionales y extranjeros. Junto con Don Juan Carlos escribió el discurso de su proclamación como Rey el 22 de noviembre de 1975.

Las discrepancias con Alfonso Armada, entonces secretario general de la Casa del Rey, le llevó a abandonar en 1976 la Zarzuela y halló refugio otra vez en Exteriores con el ministro José María de Areilza, que le nombró director general del Servicio Exterior del Ministerio. Adolfo Suárez lo nombró embajador ante la Santa Sede y en 1983, ya con Felipe González, pasó a encabezar la embajada en el Reino Unido entre 1983 y 1990, donde preparó las visitas de Thatcher (1988) y los Príncipes de gales (1987) como antes, desde la Santa Sede, organizó la primera visita a España de un Papa (Juan Pablo II en 1982).

En 1990 fue designado por Don Juan Carlos secretario general de la Casa del Rey con la supuesta promesa de pasar a ostentan la jefatura de manera inmediata, algo que no sucedió. Un años después volvió a la carrera diplomática y fue nombrado embajador en Portugal. A su regreso se jubiló del servicio diplomático en 1996 y pasó a ser miembro del Consejo de Estado. Formó parte de los consejos de administración de Tecniberia, Iberia, Banco Exterior de España y Junta de Energía Nuclear, y una vez jubilado de la carrera diplomática de Meliá Hotels International, BBVA Portugal y Presidente de Intecsa-Inarsa.