Para unos las 'tarjetas black' eran para cuestiones ligadas a su labor en Caja Madrid, para otros para cualquier tipo de gasto. Para algunos esta remuneración venía de la época de Jaime Terceiro, para otros fueron una ocurrencia de Miguel Blesa. Unos tenían PIN y podían acceder a una cuenta con sus gastos, otros no.

Son sólo algunos ejemplos de las inconsistencias que están reflejando las declaraciones de los 65 acusados de las 'tarjetas black' que están sentándose en el banquillo durante estos días, de los que ya lo han hecho 47. El tribunal de la Audiencia Nacional, presidido por la jueza Ángela Murillo, tiene el reto de resolver este puzzle y formarse una opinión clara sobre lo que ocurrió en Caja Madrid y, posteriormente, Bankia, en torno a estas tarjetas.

De entre las inconsistencias que se están poniendo sobre la mesa de la jueza Murillo, hay cinco sobre las que sitúa el foco el fiscal Alejandro Luzón en sus interrogatorios.

1. ¿Remuneración o representación?

La versión más extendida entre los acusados de las 'black' es que les entregaron la tarjeta como un "complemento remuneratorio", para premiarles por su labor en la caja Explican que las dietas eran bajas y no servían para cubrir sus gastos de transporte, asesoramiento y "la pérdida de oportunidad", como narró el exconsejero y cirujano Darío Fernández Yruegas, ya que el tiempo que dedicaba a Caja Madrid era tiempo que tenía cerrada la clínica. 

Choca que algunos procesados se desvíen de esta versión. El viernes lo hizo el sindicalista Rafael Torres: "Yo tenía claro que esa tarjeta no era mía. Pero entiendo que otros lo vieran de otra forma, ellos representaban a los impositores, pero la realidad es que les ponían ahí los partidos políticos, que les mandaban a la caja diciendo que tenían una dieta y una tarjeta". La misma línea fue mantenida por el también sindicalista Gonzalo Martín Pascual.

2. Origen de las tarjetas

Es otro de los grandes puntos de fricción entre los acusados de las 'black'. La mayor parte -algunos tras cambiar sus versiones como imputados- defiende que las tarjetas se crearon durante la presidencia de Jaime Terceiro y que lo único que hizo Miguel Blesa fue mantenerlas y aumentar los límites. Aluden a un acta de mayo de 1988 en el que se crean unas tarjetas para gastos de representación, que no requerían comprobantes y que podían usarse para cualquier tipo de compra, como la 'tarjeta black' de Rato y Blesa.

Jaime Terceiro, expresidente de Caja Madrid hasta 1996.

Sin embargo, el exconsejero Juanjo Azcona y algunos otros han dado una versión distinta: "El entonces secretario, Ángel Montero, me dijo que gastara con prudencia y lo menos posible, siempre para cuestiones vinculadas con la caja". Añadió que Montero rechazó gastos de algunos consejeros, ya que aunque no había comprobantes el secretario revisaba a fondo los datos de las tarjetas.

3. Operativa

Otro punto de divergencia entre los acusados de las 'black' es la operativa. Algunos de ellos tenían PIN para poder sacar dinero de los cajeros, otros no. Algunos podían revisar sus gastos acumulados a través de la aplicación web de las cajas, mientras que otros tenían que prepararse una contabilidad interna para llevar el control y saber si se acercaban al límite.

Otro detalle chocante es que algunos de los acusados de las 'black' no llegaban al tope que les ponía la caja, un hecho que ha centrado muchas preguntas del fiscal Luzón, que no entiende que, si era una remuneración, algunos renunciaran a parte. "No lo hice porque no tenía necesidad", argumentó Arturo Fernández

4. ¿Por qué devolvieron el dinero?

Otra de las cuestiones que están tratando de aclarar los acusados es por qué muchos de ellos devolvieron el dinero gastado con las tarjetas, a Bankia o vía consignación judicial. Si era una remuneración totalmente legal, ninguno tendría por qué haberlo hecho. Pero explican que fue por "no vivir bajo este yugo", dijo Antonio Cámara, ante la presión social y mediática generada por el escándalo de las tarjetas opacas de Caja Madrid.

5. Cancelación en mayo

Este punto fue uno de los que más extrañeza causó al fiscal. Rodrigo Rato declaró que entre finales de 2011 y 2012 la tarjeta no era un complemento del sueldo, sino que restaba. Es decir, si el sueldo del presidente de Bankia entonces era de 600.000 euros y gastaba 50.000 euros con la tarjeta, estos se descontarían de su nómina.

El fiscal sospecha que Rato ordenó cancelar las 'tarjetas black' en mayo de 2012, durante el rescate de Bankia, para borrar pruebas

A pesar de ello, cuando Rato dimitió como presidente de Bankia, a comienzos de mayo de 2012, ordenó cancelar su tarjeta y la de dos directivos, José Manuel Fernández Norniella e Ildefonso Sánchez Barcoj. Si no había ningún problema con estas tarjetas, "por qué ordenó cancelarlas", le preguntó a Rato el fiscal, quien respondió que no fue decisión suya. Algo que contradijo Barcoj.