La Asociación de Víctimas del Terrorismo (AVT) cumplió el miércoles 40 años de vida en la Audiencia Nacional defendiendo su acusación contra los miembros de la célula de Ripoll. Muchas cosas han pasado desde que su fundadora, Ana María Vidal Abarca, en plenos años de plomo de ETA, decidiese crear este colectivo y sacar del silencio a decenas de asesinados y familiares. Hoy ese testigo lo porta Maite Araluce, hija del presidente de la Diputación de Guipúzcoa, Juan María Araluce, asesinado por la banda terrorista.

En estas cuatro décadas han vivido cientos de atentados, varias treguas, manifestaciones multitudinarias en las calles, han participado en el acoso judicial a la organización ejerciendo la acusación popular en los tribunales, llegó el cese de la violencia de ETA, el auge del yihadismo… Los retos pendientes pasan por impulsar la investigación de 300 asesinatos por resolver, la atención psicológica a sus asociados o la defensa de un relato sin equidistancias que llegue también a los jóvenes.

¿Cuál cree que va a ser el legado de la AVT?

Nos gustaría que al final imperara el verdadero relato y no el que nos están contando. Por eso estamos dejando como legado los testimonios de víctimas en primera persona, nos gustaría que las víctimas sean visibles. Parece mentira, pero a día de hoy tenemos que seguir peleando con ello. Nos gustaría que siguieran adelante los cuatro principios de la asociación que son memoria, dignidad, verdad y justicia.

¿Qué relato nos están contando?

Ahora se está intentando por parte de algunos partidos, incluso por parte del Gobierno, blanquear el terrorismo de ETA. Entre otras cosas, cuando vemos al presidente del Gobierno hablar de presos vascos en lugar de terroristas presos. Quieren hacer ver que fue un conflicto entre dos bandos, que ETA no tuvo más remedio que existir. Quieren igualar el sufrimiento de las víctimas del terrorismo con el supuesto sufrimiento de los terroristas y sus familias. Hay que recordar que los terroristas eligieron ser terroristas y sabían a lo que se exponían. Las víctimas nunca elegimos esto.

“Habrá AVT mientras haya víctimas del terrorismo”

¿Cuál ha sido el mayor éxito de la AVT?

Haber conseguido derechos y ayudas para las víctimas, que antes no tenían. Haber conseguido que cobraran indemnizaciones. A mí lo que más me gusta de la AVT no es tanto lo que se ve desde fuera, sino el trabajo diario, hacer a las víctimas la vida un poco mejor.

Habrá AVT hasta que…

Hasta que cese el terrorismo. Ahora hay otro terrorismo que es global y que puede actuar en cualquier momento. Habrá AVT mientras haya víctimas del terrorismo.

¿En qué ha cambiado la labor de la asociación tras el final de los atentados de ETA?

Por supuesto es una magnífica noticia que deje de asesinar un grupo terrorista, pero no ha cambiado mucho. Ha variado en que no tenemos víctimas de ETA, pero seguimos teniendo de otro tipo de terrorismo. La atención psicológica, laboral, social que nosotros prestamos la seguimos prestando exactamente igual que cuando había muertos.

“Cada vez que hay un homenaje a etarras nos llaman asociados pidiendo ayuda”

¿Qué es lo que más os reclaman los asociados?

Generalmente ayuda psicológica y social. Viene ligado a la situación nacional. Cada vez que hay un acto de homenaje a terroristas o acercamientos, para lo que nos llaman es para reclamarnos ayuda. Sobre todo ayuda psicológica.

¿ETA ha sido derrotada?

No. Es verdad que se lo han puesto muy difícil las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, pero derrotada como tal, no. Vemos cómo el brazo político de ETA está en las instituciones, tiene muchos apoyos y mucho que decir a la hora de gobernar este país. Aunque digan que no, es socio del Gobierno. Mientras se le trate como un partido político más, ETA no ha sido derrotada.

A corto plazo, ¿cuál es el principal reto que se marca la AVT?

Me preocupan mucho las unidades didácticas del País Vasco y de Navarra y dar a conocer el terrorismo de ETA a la gente joven. Eso para mí es un reto primordial. Si los jóvenes no saben lo que ha pasado en este país, corremos el riesgo de que vuelva a pasar. Cuando vamos a una universidad, un colegio, un instituto y hablamos las víctimas del terrorismo se les abren los ojos, prestan muchísima atención, sentimos mucha empatía. Es una asignatura pendiente de este país. Si a nivel gubernamental no se hace, será a través de la AVT.

¿Han recibido la felicitación del Gobierno o del ministro?

No. Del Ministerio del Interior no hemos recibido ni una llamada, ni de la Oficina de Atención a Víctimas. Hoy sí esperamos una llamada, pero con los acercamientos de presos de ETA de todos los viernes. No hemos recibido ni una llamada de felicitación por parte de nadie del Gobierno. El único socialista que lo hizo públicamente fue el presidente de Castilla-La Mancha, Emiliano García Page. A mí, desde luego, no me ha llegado ninguna llamada y he llamado a la asociación para ver si habían llamado allí. Nadie del Gobierno y nadie del Ministerio del Interior. Es muy triste que las únicas llamadas que recibimos sean para decirnos los acercamientos que hay, las progresiones de grado y ya está, no para felicitarnos por nuestra labor a lo largo de cuarenta años. Realmente me siento triste, no puedo decir otra palabra. No puedo decir sorprendida porque ya no me sorprende nada, pero triste sí. Llegado a este punto es muy lamentable.

¿Existe algún margen para impedir estos acercamientos? 

No. No podemos hacer nada, el acercamiento de presos, como suele decir el ministro Grande-Marlaska, es legal. Es algo que no pertenece a la legislación penitenciaria, sino a la política penitenciaria. Tan lícito es que estén cerca como que estén lejos. No podemos hacer absolutamente nada más allá de protestar porque estamos viendo que a algunos que les acercaron a cárceles cerca del País Vasco ya les están acercando a las cárceles vascas. La política penitenciaria la van a transferir al País Vasco y de ahí todos a la calle. Tenemos clarísimo que no es que los quieran cerca, sino que los quieren en la calle y están dando pasos.