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'En el vientre de la yihad': "Mamá, dentro de dos semanas me voy a Siria"

En España aumenta el número de casos de menores procesados por yihadismo. La periodista Alexandra Gil dibuja en el libro 'En el vientre de la yihad' el drama de ocho familias francesas y belgas que un día vieron cómo su hijo se marchaba para unirse a las filas de los grupos terroristas en Siria e Irak. 

Imagen de un francotirador en Irak.
Imagen de un francotirador en Irak. EFE

El número de jóvenes españoles que quieren convertirse en yihadistas aumenta, según los datos del último informe del balance del terrorismo en España. En 2016 hubo trece casos de menores procesados por la Justicia por este tipo de terrorismo, once de los cuales permanecen a la espera de juicio. La cifra contrasta con el período 2003-2008 en el que sólo se registró un caso. Todos muestran un rápido proceso de radicalización a través de internet, son de origen marroquí y proceden de entornos familiares desfavorecidos.

Este patrón que parece ajustarse al estereotipo más extendido no puede, sin embargo, extenderse a todos los casos de menores que intentan convertirse en mártires. La periodista Alexandra Gil, afincada en París desde algunos hace años, demuestra en el libro 'En el vientre de la yihad' (Debate, 2017) que ningún tipo de familia está libre de la desgracia de que un hijo se quiera unir a las filas del autodenominado Estado Islámico. "Si se llevaron al Pierre, se pueden llevar a cualquiera", dice una de las madres entrevistadas.

A través de ciento treinta horas de conversación con ocho familias que se sienten incomprendidas, la periodista dibuja el drama de madres, padres, hermanos y amigos que ven cómo el que era hasta entonces su pequeño deja todo de un día para otro por hacer la guerra santa y acaba transformado en alguien irreconocible. Tras ganarse la confianza de esas madres, Alexandra Gil logra arrancar relatos dramáticos sobre el estigma al que se enfrentan estas familias en su día a día: escuchar los comentarios que la sociedad vierte sobre los que podrían ser sus hijos o las represalias que toman algunas empresas cuando se enteran de su condición de madres o hermanas de terroristas.

"¿Por qué tenía que ser él? ¿Qué hemos hecho mal? ¿Habrá matado, habrá violado?". Son preguntas que dan vueltas una y otra vez a la cabeza de progenitores que no fueron capaces de percibir un proceso de radicalización camuflado en la vida cotidiana de un joven sometido a los cambios de comportamiento típicos de la adolescencia. Hasta que un día, Hamed anuncia a su madre su intención de marcharse con tan solo 18 años: "Mamá, dentro de dos semanas me voy a Siria".

Las familias conviven con los comentarios de la sociedad sobre sus hijos y con las represalias de las empresas cuando descubren su condición

La periodista -que trabaja como redactora jefa adjunta de la revista francesa Afrique Magazine- plasma a lo largo de esta especie de gran reportaje relatos que hablan por sí solos sobre siete hombres y una chica de entre 18 y 26 años que dejaron el suelo francés y belga para convertirse en yihadistas. Y los consigue a pesar de su condición de periodista. Muchas de las familias se sienten traicionadas por el tratamiento que los medios de comunicación han hecho sobre sus casos y sobre el fenómeno en general.

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Una vez que los jóvenes se marchan, el drama de mantener el contacto con ellos se mezcla con una vida que no se detiene. La incertidumbre y la ansiedad inicial dan paso a conversaciones por redes sociales como Facebook, WhatsApp o Telegram que los reclutadores y los servicios de inteligencia se encargan de controlar. Después de eternos días de espera, saber que están bien y que ellos no son los autores de los ataques que se ven en la televisión es lo que todos desean. Pero un día llega la noticia y un mensaje confirma la muerte.

El fracaso de la Inteligencia

El paso por las cárceles, la actividad en las mezquitas radicales y los eternos interrogatorios son diseccionados también a través de las 188 páginas del libro en los que se rompen todos los estereotipos. Jóvenes católicos que se convierten al islam, familias de clase media y niños que un día tocaban el piano terminan atravesando fronteras para dejar todo atrás y unirse a las filas del terrorismo.

Los testimonios de las familias también incluyen una crítica generalizada sobre el papel de los servicios de inteligencia franceses. Les acusan de haber dejado que el fenómeno creciera sin tomar las medidas necesarias para atajarlo a tiempo. "Nadie nos llamó para avisarnos de que se había unido al Estado Islámico, cuando los servicios de Inteligencia lo sabían", dice la hermana de Bertrand.

Nadie nos llamó para avisarnos de que se había unido al Estado Islámico, cuando los de Inteligencia lo sabían"

Los servicios antiterroristas españoles han contabilizado 204 personas españolas o residentes en España que han puesto rumbo a Siria e Irak en 2016 para unirse a las filas de los grupos yihadistas, según los datos publicados este jueves. Treinta de ellas han vuelto a nuestro país o han ido a otros lugares y 45 han fallecido en combates o atentados. La cifra parece pequeña en comparación con la de Francia, donde se calcula que viajaron 1.700 entre los que están algunos de los casos recogidos en el libro.



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