LA MAFIA DEL AGUA

Agricultura recoloca a dos cabecillas del 'caso Acuamed' mientras se niega a readmitir a las denunciantes

Francisco Javier Gómez Pastor y Pablo Martín Mira vuelven a trabajar tras salir de prisión bajo fianza. Mientras tanto, las dos ingenieras que fueron despedidas por negarse a avalar los pufos de la trama sigue batallando en los tribunales por recuperar su puesto.

Un guardia civil custodia la sede de Acuamed en Madrid el día de los registros.
Un guardia civil custodia la sede de Acuamed en Madrid el día de los registros. EP

Los investigados, en sus puestos de trabajo. Las denunciantes, aún en la calle. Francisco Javier Gómez Pastor y Pablo Martín Mira, dos de los detenidos por su implicación en el presunto amaño de contratos en la empresa públicaAguas de las Cuencas Mediterráneas (Acuamed) se han reincorporado a sus puestos de trabajo al abandonar recientemente la cárcel tras abonar sendas fianzas impuestas por el juez que instruye la causa, Eloy Velasco. Así lo han confirmado a Vozpópuli trabajadores de la propia la sociedad estatal, que aseguran que esta mañana se han encontrado por sorpresa al primero de ellos en las oficinas que la compañía tiene en Madrid. El segundo apareció ya el martes en las dependencias de Valencia, donde estaba destinado. Mientras tanto, Gracia Ballesteros y Azahara Peralta, dos ingenieras que fueron despedidas precisamente por negarse a dar el visto bueno a las irregularidades de la trama, continúan batallando en los tribunales su readmisión. Fuentes oficiales del Ministerio de Agricultura no habían respondido al requerimiento de información de este diario al cierre de estas líneas.

El juez Velasco envió a ambos a prisión por "plegarse sin discusión a las órdenes arbitrarias e irregulares" de los cabecillas de la trama

El destacado papel supuestamente jugado por Francisco Javier Gómez y Pablo Martín fue resaltado por el juez Velasco en el auto del pasado 20 de enero por el que envió a ambos y a otros tres presuntos implicados a prisión. Según señalaba el magistrado en aquel escrito, el primero era el gerente de Contratación y el segundo gerente territorial en la cuenta del Júcar cuando se produjeron las irregularidades y supuestamente tuvieron una participación activa en las mismas. De hecho, las investigaciones apuntan a que ambos "lo hicieron plegándose sin discusión a las órdenes arbitrarias e irregulares" de los señalados como los dos principales cabecillas, el director general de Acuamed, Arcadio Mateo del Puerto, y su mano derecha, Gabriela Mañueco Pfeiffer. Todo "en búsqueda de beneficios propios como ascensos, prebendas y agasajos de los contratistas". El juez llegaba a apuntar la existencia de pagos en especie como alquileres de coches de lujo, estancias en hoteles e, incluso, la colocación de familiares en las empresas beneficiadas.

Por ello, la presencia de ambos en las oficinas de la compañía ha causado este miércoles un gran malestar entre el resto de trabajadores, según confirman éstos a Vozpópuli. "Nadie comunica nada". "A Pablo le van a buscar trabajo para hacer". "De Javier no sabemos si seguirá como gerente de Contratación". "Lo de esta empresa no tiene nombre". Son algunos de los mensajes que han hecho llegar a este diario. Además, todos coinciden en señalar el agravio comparativo con la situación que viven Gracia Bastelleros y Azahara Peralta, despedidas precisamente por negarse a dar luz verde a las irregularidades con las que se intentaron presuntamente camuflar pagos millonarios a FCC a través de otro contrato. La vista por el primero de estos despidos se vio el pasado 1 de abril en el Juzgado de lo Social número 19 de Madrid. Entonces, el Consejo de Administación de Acuamed, el mismo órgano que había despedido a ambas fulminantemente el verano anterior, ordenó a los abogados que ofrecieran a la primera la readmisión con condiciones. Ésta se negó y la vista se celebró. Aún no hay sentencia.

Presiones, amenazas y despido

Ambas habían denunciado antes de su despedido que su oposición a dar el visto bueno a las supuestas irregularidades que les presentaban Arcadio Maeto y Gabriela Mañueco le había llevado a sufrir una situación de auténtico acoso laboral. De hecho, la primera de ellas llegó a remitir una carta al entonces número 2 de Agricultura, Federico Ramos de Armas y tres más a su sucesor, Pablo Saavedra, en las que detallaba "presiones, amenazas y descalificaciones" por parte de sus jefes. Aquellas misivas, la última de las cuales llegó a la sede del Ministerio el 28 de julio, nunca obtuvieron respuesta y dos días después el Consejo de Administración de Acuamed se reunió con un orden del día en el que se incluía, precisamente, el despido de ambas trabajadoras.

Uno de los directivos que se ha reincorporado ahora a Acuamed fue el que elaboró el informe para despedir a las dos ingenieras denunciantes

Según confirmaron en su momento a este diario portavoces oficiales del propio Ministerio de Agricultura, aquel encuentro fue presidido por Saavedra, quien tras haber tomado posesión un mes antes de su cargo de secretario de Estado se había convertido automáticamente en el presidente de la sociedad estatal ahora bajo sospecha. Según refleja el acta que se levantó de aquella reunión, todos los asistentes a la misma apoyaron la propuesta de despedir a ambas. "Tras la oportuna deliberación, el Consejo de Administración, por unanimidad, presta su conformidad a las medidas disciplinarias propuestas y solicita que se le vaya ofreciendo información exhaustiva sobre este punto en la siguiente reunión del Consejo", se lee textualmente en el documento al que adelantó en su día Vozpópuli en exclusiva. El documento en el que se basaron para tomar la decisión fue un informe elaborado, precisamente, por uno de los dos directivos que sería detenido en enero y que ahora ha vuelto a su puesto de trabajo, Francisco Javier Gómez Pastor.



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