España

Obras ‘millonarias’ e inútiles cada cuatro años en la Asamblea de Madrid

Podemos ofreció hacer una obra definitiva para que cada diputado tuviera su despacho como en el Congreso, pero se ha optado por hacer reformas de nuevo.

La Asamblea de Madrid.
La Asamblea de Madrid. Efe

La Asamblea de Madrid inició hace algunas semanas  las obras de legislatura impuestas por un sistema que obliga a que cada cuatro años haya que gastar dinero en la remodelación del interior de uno de los edificios.

Esto se debe a que tras las elecciones cambia la representación de los partidos políticos de la Asamblea de Madrid y, por consiguiente, también lo hace el espacio físico destinado a los diversos grupos parlamentarios. En concreto, la Cámara tiene dos edificios: uno central en el que está el hemiciclo y los despachos de los miembros de la Mesa del Parlamento de Madrid y otro que alberga a los grupos parlamentarios.

Así, cada cuatro años, cada uno de los grupos parlamentarios se encarga de pedir como desea que se organice su planta y lugares de trabajo y la Asamblea acomete las obras y el pago de las mismas.

La propuesta de la formación liderada por Pablo Iglesias dejó descolocados a todos los grupos y finalmente no fue aprobada

Si bien esta vez no se ha producido la pelea de anteriores ocasiones por el metro cuadrado y se llegó pronto a un acuerdo -Podemos está en la primera planta; el PP ocupa la tercera y parte de la cuarta y quinta; Ciudadanos tiene la mitad de la segunda y el PSOE está ubicado entre la cuarta y la quinta- la formación liderada por Pablo Iglesias planteó una medida que ha dejado descolocados a todos los grupos.

Aunque parecía bastante sensata, la propuesta no fue aprobada. Esta consistía en hacer una obra definitiva en la cámara regional con un número determinado de despachos que luego podrían ser utilizados en la siguiente legislatura por los nuevos parlamentarios, evitando así las obras con los cambios de legislatura.

Actualmente, el Congreso de los Diputados funciona de este modo. Tiene un edificio que alberga los despachos de los diputados y cada cuatro años no se hacen obras, sino que se reparte uno de esos espacios de trabajo para cada diputado. Es decir, el que fue un despacho de un miembro del PP puede pasar a uno del PSOE, según la representación parlamentaria que haya obtenido ese grupo.

Por su parte, la presidenta de la Asamblea de Madrid, Paloma Adrados, era también partidaria de acometer una obra definitiva. Sin embargo, esta reforma hubiera obligado, dijeron fuentes cercanas a Adrados, a tener seis meses cerrado el edificio "lo que hubiera entorpecido la actividad parlamentaria". 

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