Los empresarios catalanes han reclamado estabilidad política para poder poner en marcha todo el potencial de crecimiento de la economía en Cataluña y evitar el actual contexto de desaceleración, descartando la entrada en una nueva crisis. Piensan que la incertidumbre internacional y la situación política catalana tienen consecuencias; entre ellas, que la política y la economía discurran cada vez más por caminos paralelos que ya no convergen.

También han mostrado su preocupación por el empleo. Los datos reflejan que el mercado laboral aún no ha recuperado un tercio de los puestos de trabajo que se destruyeron durante la crisis económica. Los expertos vaticinan que esta fase de desaceleración de la economía catalana se alargará hasta 2020 y que el crecimiento del PIB será este ejercicio del 1,8%, medio punto menos que en 2018, mientras que el año que viene bajará al 1,6%.

A pesar de que estos datos podrían señalar el fin del ciclo alcista, "no podemos hablar de crisis", afirma el estudio. En este sentido, los responsables de las empresas catalanas recuerdan que durante la crisis iniciada en 2008 la economía catalana reaccionó muy bien, apostando especialmente por la exportación, por lo que ahora, aunque se perciben síntomas de estancamiento, no hay motivos serios para la preocupación.

Estas son las principales conclusiones del informe 'Temas candentes de la economía catalana', elaborado por PwC mediante una larga encuesta. A los empresarios catalanes les preocupa especialmente la polarización de la sociedad catalana y los efectos económicos adversos que esta pueda tener; así como por el empleo, y que se ha presentado en la sede de Foment de Treball este lunes, con la presencia de Nadia Calviño, ministra de Economía, y el presidente de la patronal, Josep Sánchez Llibre; junto a Ángels Chacón, consejera de Empresa y Conocimiento de la Generalitat; Gonzalo Sánchez, presidente de PwC. También ha contado con Javier Faus, presidente del Círculo de Economía.

El estudio se ha realizado entre febrero y julio de 2019 con un cuestionario de 200 preguntas y entrevistas personales a 50 empresarios de sectores muy diversos y las principales empresas históricamente catalanas. Hotusa, Ercros, Transmaber, Renta Corporación, Esade, RACC, Foment de Treball, Volkswagen, Seat, Planeta, Abertis, Grupo Ferrer, Hispania, Ficosa, Cellnex, Applus, Miquel y Costas, Expohoteles, Hoteles Catalonia, Suma Capital, Cacaolat, Fluidra e Indukern, entre otras, han participado en este estudio.

Los riesgos para Barcelona

De esta forma, el 61,9% de los empresarios percibe riesgos para Barcelona en su "calidad de centro económico del Sur de Europa", frente a un 17,01% que se muestra en desacuerdo con esa afirmación, mientras que el 21,09% no ve impacto.

El 54,42% de los encuestados ve también riesgos por la pérdida de la condición de sede de grandes empresas catalanas frente al 19,05% que no se muestra de acuerdo con la cuestión. 

La pérdida del Mobile World Congress y otros eventos relevantes sería otro de los riesgos para el 69,55%, como también la pérdida de oportunidades en el seno de la UE, como la pérdida de la agencia del medicamento, (55,78%). 

Por otro lado, el 70,75% ve un claro riesgo para la economía barcelonesa el estancamiento de infraestructuras necesarias para consolidar y aumentar su papel como centro económico.

División por el traslado de sedes sociales

Tras el referéndum ilegal del 1-O y con ayuda del decreto del Gobierno que facilitaba los cambios de sede social sin consultar con los accionistas, los empresarios han mostrado ahora su división. Unos han asegurado que solo tiene un efecto social y estético, mientras que otros aseguran que afectará al empleo y a la inversión a largo plazo.

En lo que sí que coinciden casi el 75% de los empresarios es que sería necesaria mayor seguridad jurídica y estabilidad política para conseguir el retorno de las sedes sociales de esas compañías.

Madrid crecerá más que Cataluña

El estudio poner de manifiesto la brecha entre el crecimiento de Madrid y Cataluña. Si entre 2014 y 2017 Cataluña creció en promedio un 3,2% anual, dos décimas más que Madrid, las tornas ahora han cambiado. En 2018 el PIB catalán aumentó un 2,3%, mientras que la Comunidad de Madrid experimentó el mayor crecimiento del país, con un incremento del 3,7%. Según las previsiones, se estima que esta situación
se mantendrá en 2019 y 2020.

En Cataluña la industria manufacturera supone el 17,5% de la actividad, más del doble que en Madrid. Y la caída de la producción en Alemania, el auge del proteccionismo comercial y el Brexit han afectado especialmente a las exportaciones.

El efecto capital provoca que en Madrid haya una concentración de servicios de alto valor añadido. Este impacto se ha reforzado por el traslado de sedes. Algunos empresarios destacan también el papel de tractor de la economía madrileña que ejercen las actividades logísticas y de transporte, que están
creciendo sustancialmente.

El procés y la tensión política ha provocado incertidumbre, inestabilidad y "un cierto impacto", aunque no hay una cuantificación compartida de sus efectos en la economía catalana.

La apuesta por la exportación es una fortaleza

Según los entrevistados, si la inestabilidad política no lo impide, Cataluña dejará de crecer por debajo de la media del conjunto de España y recuperará su liderazgo. Así, han considerado que la apuesta por la
exportación que realizaron sus compañías durante la última crisis financiera las sitúa ahora en una posición de mayor fortaleza ante una posible desaceleración de la demanda interna.

Cataluña tiene una situación geográfica privilegiada y un gran potencial para seguir siendo la primera economía del país, según los encuestados, sin embargo, ven necesario "recuperar la estabilidad política y generar confianza" para volver a la senda del crecimiento robusto. 

Las incertidumbres externas, como el brexit, tensiones comerciales entre EE UU y China, el parón de Alemania y el agotamiento en las ventas de automóviles; como las internas afectan a las inversiones y a la creación de nuevas oportunidades.

Tras reclamar el Corredor Meditérraneo, la vieja reivindicación en Cataluña que no termina de materializarse, los empresarios han valorado positivamente la reforma laboral, piden seguir mejorando la flexibilidad en la contratación, con una simplificación de las modalidades de contratos, y fomentando el trabajo a tiempo parcial para dar respuesta a las necesidades de sectores como el comercio o el turismo.