ERC trabaja ya en lo que llama un "plan B normativo" que tiene como finalidad la modificación de leyes para evitar que la Generalitat pueda volver a perder la tutela de competencias en el caso de que se produzcan rebrotes de COVID-19. Una situación que forzaría a declarar nuevos estados de alarma ante los que los republicanos pretenden frenar que el Gobierno pueda volver a apropiarse de competencias como Salud o Interior. 

Así lo ha decidido hoy la dirección del partido en una reunión telemática tras la cual la portavoz del mismo, Marta Vilalta, ha explicado que, además, la formación apoyará al Gobierno de Pedro Sánchez siempre y cuando incluya sus propuestas en los planes que se están preparando para hacer frente al nuevo escenario que se abrirá una vez que se declare el fin de la pandemia. Propuestas como el alargamiento de los ERTOs más allá del mes de junio, la regularización de las personas sin papeles o medidas que "permitan responder a la conciliación de aquellas personas que tienen familiares a cargo". 

Desde ERC, además, promoverán que la gestión de los fondos que puedan proceder de la UE para hacer frente a la situación de crisis económica sean gestionados por la Generalitat y no por el Estado. Vilalta ha asegurado, en este sentido, que "es imprescindible hacer la gestión desde la proximidad" y por eso los republicanos consideran que esta debe llevarla a cabo de la Generalitat.

Fecha para la mesa de negociación

Paralelamente, los republicanos exigen al Gobierno de Sánchez "desconfinar ya los instrumentos" puestos en marcha para "resolver el conflicto político", en referencia a la mesa de negociación abierta entre el Gobierno y la Generalitat el pasado mes de febrero. Vilalta ha pedido a Sánchez una fecha para retomar el diálogo  y ha asegurado que el mismo "no ha de ir en detrimento  de impulsar las medidas económicas y sociales". 

ERC intenta, de este modo, no perder el pulso ni en Madrid ni en Cataluña. Los republicanos quieren seguir siendo socios preferentes del Gobierno del PSOE y Unidas Podemos pero, a la vez, tienen que dejar clara su distancia con JxCat y su utilidad para el independentismo ante unas cada vez más cercanas elecciones autonómicas. La crisis del COVID-19 se les ha vuelto en contra por la nefasta gestión de las áreas de Salud y Asuntos Sociales, en manos de Alba Vergés y Chakir el Homrani. Y la mesa de negociación, de obtener algún resultado este año, por mínimo que sea, les permitiría acudir a los comicios con una oferta atractiva para sus electores.