Los radicales independentistas cuentan con una nueva víctima a la que acosar por no plegarse a sus peticiones. Se trata del obispo de Terrassa, José Ángel Saiz Meneses, que se ha negado a abrir los templos de esta ciudad del Vallés para que los radicales puedan organizar vigilias por los condenados del referéndum ilegal del 1-O y otros independentistas en prisión por diversas causas. Entre los destinatarios de los rezos se encuentran los ex consejeros Josep Rull y Lluís Puig, ambos de Terrassa. El primero está en prisión, mientras que el segundo se fugó a Bruselas junta a Carles Puigdemont.

El autodenominado "grupo de apoyo a las personas presas y represaliadas políticas de Terrassa" es el que promueve el asedio contra el obispo. Lo han hecho vía redes sociales, medios de comunicación independentistas y folletos. El grupo ha dirigido un escrito a varios medios de comunicación independentistas denunciando que no comprenden "la medida decretada por el Obispado" y exigiendo "una rectificación". Parafraseando a Jesucristo, recuerdan que "felices los perseguidos por causa de la justicia". Por ello, piden al Obispado que "aproveche" la Navidad para apoyar "a quienes padecen la injusticia, autorizando las plegarias y disponiendo que la fachada de la Catedral de Terrassa exhiba muestras de apoyo" a los condenados.

En redes sociales como Twitter, el obispo Saiz Meneses está siendo objeto de una auténtica persecución, en la que le dedican todo tipo de epítetos. Aunque también hay independentistas que han mostrado su extrañeza por la organización de este tipo de veladas de rezos por los condenados del 1-O.