La guerra de Willis Towers Watson y su antigua cúpula encabezada por Jaime Castellanos se amplía por los juzgados de lo Mercantil de Madrid. Por un lado, la aseguradora ha abierto un frente a Castellanos y otro dos exdirectivos, Antón Serrats y Alberto Gallego, que ha recaído en el Juzgado de lo Mercantil número 2 en el que se investiga la creación de una correduría denominada Deasterra utilizando información privilegiada. Los tres ejecutivos están acusados de competencia desleal. Ambas partes se verán las caras esta semana en una vista para dirimir la adopción de medidas cautelares.

Por otro, según las fuentes consultadas por Vozpópuli, Willis ha presentado una segunda demanda de medidas cautelares dirigida contra una exdirectiva, Ana Matarranz. Aunque en principio Matarranz iba a sumarse al proyecto de Castellanos, finalmente no fue así y terminó abandonando Willis para incorporarse a Howden, otra importante aseguradora, en noviembre de 2020.

En este segundo procedimiento, según la documentación judicial a la que ha tenido acceso este diario, Willis, asesorado por Baker McKenzie, logró el pasado 28 de enero que el Mercantil 16 concediese las medidas inaudita parte (sin escuchar antes a la exdirectiva ni a Howden) para impedirles que pudiesen captar clientes de Willis ni tampoco usar información confidencial.

Las medidas cautelares solo se conceden cuando el demandante, en este caso una empresa, logra acreditar ante el juez la gravedad de un asunto que requiere la adopción de medidas urgentes ante la existencia de un riesgo real e inminente. En este caso, Willis alegó ante el juez que si no se adoptaban estas medidas antes de dictarse sentencia, la salida de clientes y el uso de información privilegiada de Willis causarían un daño irreparable a la compañía.

“Existe un riesgo real y concreto que compromete la efectividad de la tutela judicial pretendida en el procedimiento principal, porque si los demandados utilizan la información secreta de la demandante [Willis], pueden poner en peligro la continuidad de su actividad empresarial”, reza el auto dictado el pasado mes de enero.

El juez acepta así los argumentos de Willis, que en su demanda señalaba que en el caso de no acordarse las cautelares, las demandadas podrían seguir usando la información confidencial de la que disponen "para seguir contratando empleados" de Willis y producir un "daño irreversible". Además, "podrán acelerar los contactos con clientes de Willis durante las semanas o meses que tarde la tramitación de la pieza de cautelares, incluso pudiendo acordar con dichos clientes el cambio de mediador, de cara a la renovación de pólizas" en 2021.

La vista de estas cautelares se ha celebrado hace apenas unos días para decidir si se mantienen o se levantan. Algunos de los clientes que Willis estima que han sido captados de forma desleal han sido Diners, Hilti y Orange.

Goteo de bajas de clientes

En el caso del pleito que instruye el juez Andrés Sánchez Magro en el Mercantil 2, las fuentes consultadas señalan que Willis también ha acreditado cómo algunos de sus clientes comunicaron la no renovación de sus pólizas de forma repentina para contratar los servicios de Deasterra. Entre los clientes afectados se encuentran conocidas empresas como Lladró, Roca Junyent o Gestamp. Esta última es, de hecho, uno de los grandes clientes de Willis.

Willis, como ha desvelado este diario, ha encargado un informe 'forensic' a Grant Thornton que ha sido incluido en la demanda que se tramita en el Mercantil 2 en el que se incluyen numerosos mensajes y comunicaciones entre los ejecutivos en los que se habla de la puesta en marcha de la nueva correduría.

“Willis Towers Watson confirma que ha presentado una demanda contra Ana Matarranz y Howden ante el Juzgado de lo Mercantil de Madrid por incumplimiento de restricciones en su contrato. Willis Towers Watson no hace declaraciones sobre procesos judiciales en marcha, ni puede facilitar información alguna susceptible de entorpecer o influir de algún modo en un proceso legal. La compañía confía plenamente en la justicia y desea la pronta resolución de este caso", señala la compañía a este diario.

“En el transcurso de la vista quedó evidenciado que tanto Howden como yo hemos actuado en todo momento respetando escrupulosamente la legalidad. Estamos tranquilos. Howden confía en que la medida cautelar será rechazada en breve plazo por el juzgado de lo mercantil al carecer de fundamento", añade la exempleada a este diario.