Los autónomos y empresas han tenido que adaptar sus negocios para cumplir con las medidas de seguridad sanitaria que ha impuesto el Gobierno para frenar al coronavirus. Esto les ha supuesto un aumento de gastos, por lo que algunos de ellos han decidido inflar la factura de sus clientes.

Dentistas, peluquerías, bares y hasta cadenas de comida rápida a domicilio han decidido cobrar en su factura un suplemento por el coronavirus, repercutiendo así al consumidor lo que ellos han tenido que invertir para poder abrir al público con seguridad, una práctica que la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) advierte de que puede ser abusiva, aunque sea legal.

"OCU considera que cobrar al cliente por el coste extra que supone higienizar a diario el establecimiento o por desinfectar el coche antes de repararlo puede ser exagerado, pero es legal, lo mismo que hacerlo por poner a su disposición un gel hidroalcohólico o unos guantes", explican.

Eso sí, la organización advierte de que antes de cobrarlo la empresa tiene que avisar al consumidor y solicitar su consentimiento. "Debería tratarse de un coste ajustado al precio real, y para considerarse una buena práctica empresarial, también proporcional, es decir, repartido entre quien ofrece el servicio y quienes lo disfrutan", añaden.

Suplemento proporcional

Esta proporcionalidad no se estaría cumpliendo en algunas clínicas dentales o talleres de reparación de vehículos que están cobrando a los clientes suplementos de hasta 60 euros.

La Unión de Consumidores del País Vasco también ha advertido de estas prácticas, por ejemplo en dentistas que cobran 10 euros adicionales por consulta -sin avisar previamente-, o peluquerías que suman a la cuenta un extra de 1,50 euros en cada servicio por el material y los Equipos de Protección Individuales utilizados por los que atienden.

"Suplemento al servicio con el fin de poder seguir garantizando la máxima seguridad sin comprometer la continuidad del salón", recogen en sus folletos informativos.